Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 2 semanas
William Ospina lee su columna “Los dragones del futuro” en la que reflexiona sobre los cuestionamientos espirituales que deja la pandemia del Covid-19 y los cambios que estos podrían generar en el sistema económico actual. Una pandemia como la actual, dice, “ha bastado para poner en jaque una sociedad debilitada por las ineptitudes de la sociedad de consumo y del optimismo industrial”.

Categoría

🗞
Noticias
Transcripción
00:00Hola amigos, Los dragones del futuro. Fue Chesterton quien dijo que la diferencia
00:07entre el mundo antiguo y el moderno es la diferencia entre un mundo que lucha con dragones
00:11y un mundo que lucha con microbios. Esta pandemia nos ha revelado no sólo el poder de lo ínfimo,
00:20sino el poder de la naturaleza, a la que tiende a menospreciar cada vez más la vanidad de nuestra
00:26especie, su pretensión de tenerlo todo bajo control. Una sentencia bíblica nos dijo que no hay nada
00:33nuevo bajo el sol, pero si algo es evidente para nosotros es que cada vez hay más cosas nuevas
00:38bajo el sol, cosas que no habíamos visto nunca. No sólo ciudades de 10 y de 20 y de 30
00:45millones
00:46de habitantes, el retorno catastrófico del carbono a la atmósfera, la extinción masiva de especies
00:54vivientes debida a la acción de una sola especie, la nuestra, sino un continente de plástico que ahora
01:01flota en el Pacífico y una alteración del clima que presagia la degradación acaso irreversible de
01:08nuestro nicho ecológico de esta morada que durante millones de años fue propicia para la vida en la
01:14tierra. Todavía no sabemos si la actual pandemia es una mala o una buena noticia, si ha venido a
01:22hablarnos de nuestra fragilidad o de nuestra fortaleza, a mostrarnos cómo empeoran las cosas,
01:29o a enseñarnos cómo podrían mejorar. Por lo pronto, en la estela de Darwin y de Olaf Stapledon,
01:38nos hace sentir que, frente a ciertas cosas, nosotros, chinos, indios, mongoles, caucásicos,
01:47zulúes, mursis, zaras, taínos, guaraníes, funcionamos como un solo organismo. Un organismo que,
01:57frente a cada amenaza, pone a prueba su resistencia, que aprende a defenderse allá, en la trinchera
02:03recóndita de los tejidos, en las últimas olas de la sangre llena de vida. No sabemos si de esa lucha
02:11vendrá nuestra aniquilación, o si podrá alzarse de nuevo el Salmo de Walt Whitman a la fecundidad de
02:19la vida y a la promesa del futuro, y es posible que la respuesta dependa de nosotros. Ahora sabemos que
02:28lo que más nos protege frente a los peligros naturales no son las conquistas de la razón ni
02:34las precariedades de la política, y ni siquiera la cisterna del saber universal, sino nuestra
02:41inmunidad natural, esas reservas desconocidas tan calumniadas por los idólatras del progreso,
02:48o de los que llaman progreso a la temeraria alteración de nuestras condiciones de vida,
02:52a la hostilidad con la naturaleza, al saqueo del planeta, a este romper los equilibrios del mundo
03:00con la torpe pretensión de que podemos mejorarlo. Durante siglos nos limitamos a conquistar algunas
03:07comodidades, a hacer un poco más confortable la vida cotidiana, a tratar de hacer más bella y serena
03:13nuestra existencia, pero a partir de cierto momento ya no fue el bienestar humano lo que
03:19gobernó esas transformaciones, sino las fuerzas ciegas de la acumulación y del saqueo, la tentativa
03:26de triturar la naturaleza para convertirla en mercancías, de fundir en lingotes el misterio del mundo.
03:34Pascal dijo alguna vez que lo aterraba el silencio eterno de los espacios infinitos. León Blois afirmó
03:42que si vemos la Vía Láctea es porque ella realmente existe en el alma. Y Robert Browning,
03:49haciendo eco de la afirmación de que el orden inferior es reflejo del orden superior, dijo que
03:57vemos escrito en la leyenda de los siglos en grandes caracteres lo que en letra menuda cuenta
04:02del relato de nuestra propia vida porque ambos textos coinciden. Lo cierto es que los humanos
04:10habitamos una frontera asombrosa entre lo infinito y lo infinitesimal, entre lo abismalmente grande y lo
04:18abismalmente pequeño, y ya Dante y Husserl han insinuado que a lo mejor un abismo es el reflejo del otro.
04:29Schopenhauer escribió que cuando miramos el espacio infinito advertimos nuestra indescriptible
04:35pequeñez, y que cuando pensamos en el tiempo interminable nos damos cuenta de nuestra abrumadora
04:42brevedad, pero que cuando pensamos que ese espacio infinito no estaría frente a nosotros si no
04:48estuviéramos allí para verlo, y que ese tiempo infinito no nos mostraría su calidoscopio si nosotros
04:55no fuéramos sus testigos, comprendemos que sólo para nosotros existe ese contraste entre lo inmenso
05:02y lo diminuto, que ese contraste que somos es lo sublime. No podemos pretender que una experiencia
05:12como esa, que nos deja casi sin palabras, además se prolongue en el tiempo. A ese instante que es la
05:20vida,
05:20lo podríamos llamar con un título de Borges, el milagro secreto.
05:27Hace un poco más de dos siglos, para burlarse de Leibniz, Voltaire inventó la palabra optimismo. Esa
05:34palabra se apoderó del mundo, e hizo evidente que era la época, y no apenas Leibniz, quien acunaba esa
05:41ilusión de que todo sería óptimo, de que todo saldría siempre bien. El optimismo se convirtió en
05:49la divisa de la edad del progreso que nos diseñó la industria y que nos vendió en grandes dosis la
05:56publicidad. Estábamos mejorando el mundo, conquistando la supremacía, poniendo la naturaleza a nuestros
06:04pies, la transformación del mundo no tendría límites. Lo que abría sus puertas ante nosotros
06:10eran las inagotables bodegas de la sociedad del bienestar, que a la larga haría innecesario todo
06:16esfuerzo, pondría al orbe entero a nuestro servicio, y delegaría en las máquinas la tarea de educarnos,
06:23de divertirnos, de amarnos, de trabajar por nosotros, de recordar por nosotros, de pensar por nosotros.
06:34Por ese camino, en medio del cual nos encontramos, lo único que podíamos alcanzar era nuestra completa
06:41irrelevancia. Una época que haga innecesarios el esfuerzo, la memoria, el pensamiento, que quiere
06:50excluir toda adversidad y toda dificultad, que borre las distancias, que quiera emanciparnos del poder
06:57de la noche, de las incomodidades, de la búsqueda, de la aplicación, de la lentitud, del silencio y de
07:04la ausencia. Una época que busque desesperadamente lo instantáneo, lo inmediato, lo continuo, lo
07:11confortable, y que guarde a la enfermedad, la vejez y la muerte los maestros de Buda en los sótanos de
07:19la
07:19conciencia o del olvido, no es una época que nos haga fuertes, sino que por el contrario nos reduce
07:26a la total fragilidad. Ese ideal de inacción no es posible lograrlo, la naturaleza no lo permite,
07:34pero sí nos educa en la cobardía, en la falta de proyectos que supongan esfuerzo y verdadera
07:41superación. Eso se hace perceptible cuando aparece lo inesperado, cuando un peligro como esta pandemia
07:49nos enfrenta a un tiempo no codificado, cuando lo inexplicable nos asalta, lo desconocido nos desafía,
07:57y nuestros hábitos no bastan para brindarnos protección. Una pandemia como la actual no tiene
08:04en absoluto la gravedad que han tenido otras en la historia. No es la peste de Justiniano,
08:11ni la peste negra del medioevo europeo, ni siquiera la gripe española de 1918, pero ha bastado para
08:20poner en jaque a una humanidad debilitada por las ineptitudes de la sociedad de consumo y del
08:26optimismo industrial. Bien decía Novalis que en ausencia de los dioses reinan los fantasmas.
08:34Pero es que además la irrupción de este virus ha ocurrido en la edad de lo viral. Lo que verdaderamente
08:40le ha dado sus dimensiones de plaga cósmica y de sombra universal no es tanto su peligro físico,
08:47que existe, pero que es apenas un poco más grave que una gripa normal, sino el hecho de que la
08:54globalización ha concertado los relojes planetarios. No es una pandemia mayor, pero la hemos vivido de
09:01manera simultánea en todo el planeta. Nos la han transmitido en vivo, cada una de sus víctimas ha
09:09sido contada y divulgada. En realidad es un diagrama de nuestro espíritu en este momento de la historia.
09:18Continuamente se ve anunciada, transmitida, compartida, viralizada, y eso la multiplica hasta
09:23el vértigo y la convierte no sólo en una enfermedad de la carne, sino sobre todo en una enfermedad del
09:29espíritu. Una extraña enfermedad hecha de dolor y de miedo, de muertes y de duelos, pero también de
09:37redes sociales, de información, de noticias falsas, de rumores, de alarmas, de espectáculos, de adrenalina
09:45y de estadística. Una instantánea de la humanidad en un momento especialmente frágil y alarmado de
09:54su historia. Y enos aquí de regreso a la caverna. En un siglo que todavía vive bajo la gravitación de
10:02los sueños de Bradbury, enos aquí ante la fantasía de un mundo sin gente, de ciudades vacías, en el umbral
10:11de lo que nos anunciaban los profetas de la ciencia ficción y las historietas de nuestra infancia,
10:16un sueño o una pesadilla a la medida de la época, la apoteosis de las fantasías postmodernas.
10:24Y si bien lo que pasa habla mucho de nuestras fragilidades y cautelas, de la proclividad actual
10:31al alarmismo mediático, a la subordinación política y a la docilidad ante los manipuladores del poder,
10:39también es posible que esta situación anómala, con su pausa planetaria, nos ponga en un lugar
10:46privilegiado para ver más allá de la pandemia y situarnos ante otro horizonte de la reflexión.
10:53El confinamiento, por prudencia o por cobardía, también nos hace sujetos del experimento platónico.
11:01También parece exigirnos que vayamos a ver qué hay afuera de la caverna, si a esas sombras corresponden
11:08de verdad unos cuerpos. Y una sentencia de Shakespeare nos llega desde los labios de
11:14un muchacho ofendido. Yo podría estar encerrado en la cáscara de una nuez, y sentirme sin embargo
11:21rey del espacio infinito. Todos en estos días hemos vivido como bajo un guión prefigurado la
11:28sucesión de unas etapas mentales. Primero, como dije, la fantasía brasburiana de un mundo sin
11:35gente. Inmediatamente después el asombro un poco ilusorio de una irrupción de la naturaleza que
11:43habíamos confinado. Los ciervos en los templos, los venados por las playas, las grandes aves volviendo a
11:50las ciudades, los delfines acercándose a los muelles, pequeñas y hermosas metáforas de nuestro
11:56sentimiento de culpa. Después la percepción del trasfondo histórico, el cambio climático,
12:05las mutaciones de gérmenes y de virus, la posibilidad de parar en seco, la maravilla
12:12de un aire más limpio, la nostalgia de la naturaleza, el peligro que entrañan las ciudades y el riesgo de
12:19un colapso urbano, la locura del consumo indiscriminado, la evidencia de cuán austera podría ser nuestra
12:27vida sin mayor pérdida, la comprobación de los dones de la presencia, los peligros de la excesiva
12:35virtualidad, el miedo de que colapse una economía en la que no confiamos porque no hemos construido un
12:42modelo con el cual reemplazarla, y tal vez incluso la evidencia de que el capitalismo somos nosotros.
12:51Entonces conviven en nuestra conciencia el deseo y el temor de volver a la normalidad,
12:57el recuerdo de las ollas de Egipto y el eco de la propuesta de Helderlin de que todo cambie en
13:03todas
13:03partes. La sospecha de que estamos dispuestos a que todo cambie, como esos ateos que en los aviones
13:10momentáneamente vuelven a creer en Dios, pero saben que lo olvidarán cuando hayan tocado tierra.
13:16No sólo la convicción de que tenemos que cambiar, porque la pausa de meditación nos lo ha demostrado,
13:23sino la conciencia de lo tozuda que es la humanidad, la sospecha de que a pesar de tantas alarmas corremos
13:30el riesgo de no aprender nada, o de que otra vez la inercia de los días nos arrastre hacia la
13:37conformidad
13:38de que ese nuevo ser que parecía nacer se diluya en la indiferencia. Por lo pronto, como aquí se demuestra,
13:47la virtualidad ha tomado el timón. Ojalá sea por poco tiempo, ojalá crezca en nosotros la necesidad
13:54de volver al mundo y reencontrarnos de veras, pues bien dijo San Juan de la Cruz, mira que la dolencia
14:01de
14:01amor que no se cura, sino con la presencia y la figura. Ojalá terminemos un poco hastiados del
14:09auditorio universal y de la virtualidad omnipresente. Nos gustaría que la pandemia y sus
14:16confinamientos nos hayan servido para comprobar qué vago sustituto de la presencia humana y de la
14:22alianza plena de vidas y conciencias son las ondas sonoras y los pixeles. Hay prosélitos del supuesto
14:30progreso y del cambio hacia la nada que ya proponen que la educación se vuelva definitivamente virtual,
14:37que avancemos con entusiasmo hacia la muerte final del mundo de los dioses, o sea, del mundo real y el
14:46triunfo definitivo de los fantasmas. Porque antes de este incidente histórico ya tendíamos a sólo
14:53manifestarnos mediante apariciones parciales, ya avanzábamos con ritmo sostenido hacia la
14:59desintegración del cuerpo humano, hacia una fragmentación de nuestra existencia y una suerte
15:05de deconstrucción de nuestro ser orgánico, de la plenitud corporal y de la conciencia de los otros.
15:13Y esa fragmentación del ser individual es también un paso en el proceso de desintegración de toda
15:18comunidad, desactivar a la humanidad como ser colectivo, capaz de alianzas, de rebeliones y de
15:27cambios. Hemos visto, en Colombia y en el mundo, cómo la ausencia de ciudadanos en las calles refuerza
15:35las tentaciones del poder, llena de brío a los depredadores de la vida y a los oportunistas de la
15:42corrupción. Ese modelo que también intenta destruir nuestra integridad, reduciéndonos a la mera condición
15:49de consumidores, de electores, de tributarios y de espectadores, ve con deleite la perspectiva de
15:57un mundo sin creadores, sin protagonistas, sin opositores y sin rebeldes. Y así como pretende
16:05maniatarnos para salvarnos de todo peligro, también tiene la tentación de salvarnos del pensamiento,
16:12de la acción y de la libertad. La calle espera, el mundo espera. Una nueva ciudad es posible y tiene
16:24que ser más que un orden de construcciones de vías, de servicios y de comercios. Es lo que podemos
16:31construir con el gran legado de la civilización humana, lo mejor de nuestros pensamientos, lo más
16:38alto de nuestros principios y lo más bello de nuestras creaciones. La mera tentación de volver
16:45a la normalidad no debería inhibirnos para la urgente tarea de cambiar la historia, de reinventar el único
16:54mundo posible que es el del presente. Porque hay microbios en el presente, pero podría haber dragones
17:03en el futuro. Y es necesario volver a hablar de la condena del paraíso perdido, no el que nos dijeron
17:11que perdimos hace mucho tiempo, tal vez desde el comienzo, sino el verdadero, el que estamos a punto de perder.
17:24Gracias.
17:24Gracias.
17:25Gracias.
17:25Gracias.
17:26Gracias.
17:26Gracias.
17:27Gracias.
17:27Gracias.
17:27Gracias.
Comentarios

Recomendada