- hace 2 semanas
Categoría
🗞
NoticiasTranscripción
00:00Hola amigos, Los dragones del futuro. Fue Chesterton quien dijo que la diferencia
00:07entre el mundo antiguo y el moderno es la diferencia entre un mundo que lucha con dragones
00:11y un mundo que lucha con microbios. Esta pandemia nos ha revelado no sólo el poder de lo ínfimo,
00:20sino el poder de la naturaleza, a la que tiende a menospreciar cada vez más la vanidad de nuestra
00:26especie, su pretensión de tenerlo todo bajo control. Una sentencia bíblica nos dijo que no hay nada
00:33nuevo bajo el sol, pero si algo es evidente para nosotros es que cada vez hay más cosas nuevas
00:38bajo el sol, cosas que no habíamos visto nunca. No sólo ciudades de 10 y de 20 y de 30
00:45millones
00:46de habitantes, el retorno catastrófico del carbono a la atmósfera, la extinción masiva de especies
00:54vivientes debida a la acción de una sola especie, la nuestra, sino un continente de plástico que ahora
01:01flota en el Pacífico y una alteración del clima que presagia la degradación acaso irreversible de
01:08nuestro nicho ecológico de esta morada que durante millones de años fue propicia para la vida en la
01:14tierra. Todavía no sabemos si la actual pandemia es una mala o una buena noticia, si ha venido a
01:22hablarnos de nuestra fragilidad o de nuestra fortaleza, a mostrarnos cómo empeoran las cosas,
01:29o a enseñarnos cómo podrían mejorar. Por lo pronto, en la estela de Darwin y de Olaf Stapledon,
01:38nos hace sentir que, frente a ciertas cosas, nosotros, chinos, indios, mongoles, caucásicos,
01:47zulúes, mursis, zaras, taínos, guaraníes, funcionamos como un solo organismo. Un organismo que,
01:57frente a cada amenaza, pone a prueba su resistencia, que aprende a defenderse allá, en la trinchera
02:03recóndita de los tejidos, en las últimas olas de la sangre llena de vida. No sabemos si de esa lucha
02:11vendrá nuestra aniquilación, o si podrá alzarse de nuevo el Salmo de Walt Whitman a la fecundidad de
02:19la vida y a la promesa del futuro, y es posible que la respuesta dependa de nosotros. Ahora sabemos que
02:28lo que más nos protege frente a los peligros naturales no son las conquistas de la razón ni
02:34las precariedades de la política, y ni siquiera la cisterna del saber universal, sino nuestra
02:41inmunidad natural, esas reservas desconocidas tan calumniadas por los idólatras del progreso,
02:48o de los que llaman progreso a la temeraria alteración de nuestras condiciones de vida,
02:52a la hostilidad con la naturaleza, al saqueo del planeta, a este romper los equilibrios del mundo
03:00con la torpe pretensión de que podemos mejorarlo. Durante siglos nos limitamos a conquistar algunas
03:07comodidades, a hacer un poco más confortable la vida cotidiana, a tratar de hacer más bella y serena
03:13nuestra existencia, pero a partir de cierto momento ya no fue el bienestar humano lo que
03:19gobernó esas transformaciones, sino las fuerzas ciegas de la acumulación y del saqueo, la tentativa
03:26de triturar la naturaleza para convertirla en mercancías, de fundir en lingotes el misterio del mundo.
03:34Pascal dijo alguna vez que lo aterraba el silencio eterno de los espacios infinitos. León Blois afirmó
03:42que si vemos la Vía Láctea es porque ella realmente existe en el alma. Y Robert Browning,
03:49haciendo eco de la afirmación de que el orden inferior es reflejo del orden superior, dijo que
03:57vemos escrito en la leyenda de los siglos en grandes caracteres lo que en letra menuda cuenta
04:02del relato de nuestra propia vida porque ambos textos coinciden. Lo cierto es que los humanos
04:10habitamos una frontera asombrosa entre lo infinito y lo infinitesimal, entre lo abismalmente grande y lo
04:18abismalmente pequeño, y ya Dante y Husserl han insinuado que a lo mejor un abismo es el reflejo del otro.
04:29Schopenhauer escribió que cuando miramos el espacio infinito advertimos nuestra indescriptible
04:35pequeñez, y que cuando pensamos en el tiempo interminable nos damos cuenta de nuestra abrumadora
04:42brevedad, pero que cuando pensamos que ese espacio infinito no estaría frente a nosotros si no
04:48estuviéramos allí para verlo, y que ese tiempo infinito no nos mostraría su calidoscopio si nosotros
04:55no fuéramos sus testigos, comprendemos que sólo para nosotros existe ese contraste entre lo inmenso
05:02y lo diminuto, que ese contraste que somos es lo sublime. No podemos pretender que una experiencia
05:12como esa, que nos deja casi sin palabras, además se prolongue en el tiempo. A ese instante que es la
05:20vida,
05:20lo podríamos llamar con un título de Borges, el milagro secreto.
05:27Hace un poco más de dos siglos, para burlarse de Leibniz, Voltaire inventó la palabra optimismo. Esa
05:34palabra se apoderó del mundo, e hizo evidente que era la época, y no apenas Leibniz, quien acunaba esa
05:41ilusión de que todo sería óptimo, de que todo saldría siempre bien. El optimismo se convirtió en
05:49la divisa de la edad del progreso que nos diseñó la industria y que nos vendió en grandes dosis la
05:56publicidad. Estábamos mejorando el mundo, conquistando la supremacía, poniendo la naturaleza a nuestros
06:04pies, la transformación del mundo no tendría límites. Lo que abría sus puertas ante nosotros
06:10eran las inagotables bodegas de la sociedad del bienestar, que a la larga haría innecesario todo
06:16esfuerzo, pondría al orbe entero a nuestro servicio, y delegaría en las máquinas la tarea de educarnos,
06:23de divertirnos, de amarnos, de trabajar por nosotros, de recordar por nosotros, de pensar por nosotros.
06:34Por ese camino, en medio del cual nos encontramos, lo único que podíamos alcanzar era nuestra completa
06:41irrelevancia. Una época que haga innecesarios el esfuerzo, la memoria, el pensamiento, que quiere
06:50excluir toda adversidad y toda dificultad, que borre las distancias, que quiera emanciparnos del poder
06:57de la noche, de las incomodidades, de la búsqueda, de la aplicación, de la lentitud, del silencio y de
07:04la ausencia. Una época que busque desesperadamente lo instantáneo, lo inmediato, lo continuo, lo
07:11confortable, y que guarde a la enfermedad, la vejez y la muerte los maestros de Buda en los sótanos de
07:19la
07:19conciencia o del olvido, no es una época que nos haga fuertes, sino que por el contrario nos reduce
07:26a la total fragilidad. Ese ideal de inacción no es posible lograrlo, la naturaleza no lo permite,
07:34pero sí nos educa en la cobardía, en la falta de proyectos que supongan esfuerzo y verdadera
07:41superación. Eso se hace perceptible cuando aparece lo inesperado, cuando un peligro como esta pandemia
07:49nos enfrenta a un tiempo no codificado, cuando lo inexplicable nos asalta, lo desconocido nos desafía,
07:57y nuestros hábitos no bastan para brindarnos protección. Una pandemia como la actual no tiene
08:04en absoluto la gravedad que han tenido otras en la historia. No es la peste de Justiniano,
08:11ni la peste negra del medioevo europeo, ni siquiera la gripe española de 1918, pero ha bastado para
08:20poner en jaque a una humanidad debilitada por las ineptitudes de la sociedad de consumo y del
08:26optimismo industrial. Bien decía Novalis que en ausencia de los dioses reinan los fantasmas.
08:34Pero es que además la irrupción de este virus ha ocurrido en la edad de lo viral. Lo que verdaderamente
08:40le ha dado sus dimensiones de plaga cósmica y de sombra universal no es tanto su peligro físico,
08:47que existe, pero que es apenas un poco más grave que una gripa normal, sino el hecho de que la
08:54globalización ha concertado los relojes planetarios. No es una pandemia mayor, pero la hemos vivido de
09:01manera simultánea en todo el planeta. Nos la han transmitido en vivo, cada una de sus víctimas ha
09:09sido contada y divulgada. En realidad es un diagrama de nuestro espíritu en este momento de la historia.
09:18Continuamente se ve anunciada, transmitida, compartida, viralizada, y eso la multiplica hasta
09:23el vértigo y la convierte no sólo en una enfermedad de la carne, sino sobre todo en una enfermedad del
09:29espíritu. Una extraña enfermedad hecha de dolor y de miedo, de muertes y de duelos, pero también de
09:37redes sociales, de información, de noticias falsas, de rumores, de alarmas, de espectáculos, de adrenalina
09:45y de estadística. Una instantánea de la humanidad en un momento especialmente frágil y alarmado de
09:54su historia. Y enos aquí de regreso a la caverna. En un siglo que todavía vive bajo la gravitación de
10:02los sueños de Bradbury, enos aquí ante la fantasía de un mundo sin gente, de ciudades vacías, en el umbral
10:11de lo que nos anunciaban los profetas de la ciencia ficción y las historietas de nuestra infancia,
10:16un sueño o una pesadilla a la medida de la época, la apoteosis de las fantasías postmodernas.
10:24Y si bien lo que pasa habla mucho de nuestras fragilidades y cautelas, de la proclividad actual
10:31al alarmismo mediático, a la subordinación política y a la docilidad ante los manipuladores del poder,
10:39también es posible que esta situación anómala, con su pausa planetaria, nos ponga en un lugar
10:46privilegiado para ver más allá de la pandemia y situarnos ante otro horizonte de la reflexión.
10:53El confinamiento, por prudencia o por cobardía, también nos hace sujetos del experimento platónico.
11:01También parece exigirnos que vayamos a ver qué hay afuera de la caverna, si a esas sombras corresponden
11:08de verdad unos cuerpos. Y una sentencia de Shakespeare nos llega desde los labios de
11:14un muchacho ofendido. Yo podría estar encerrado en la cáscara de una nuez, y sentirme sin embargo
11:21rey del espacio infinito. Todos en estos días hemos vivido como bajo un guión prefigurado la
11:28sucesión de unas etapas mentales. Primero, como dije, la fantasía brasburiana de un mundo sin
11:35gente. Inmediatamente después el asombro un poco ilusorio de una irrupción de la naturaleza que
11:43habíamos confinado. Los ciervos en los templos, los venados por las playas, las grandes aves volviendo a
11:50las ciudades, los delfines acercándose a los muelles, pequeñas y hermosas metáforas de nuestro
11:56sentimiento de culpa. Después la percepción del trasfondo histórico, el cambio climático,
12:05las mutaciones de gérmenes y de virus, la posibilidad de parar en seco, la maravilla
12:12de un aire más limpio, la nostalgia de la naturaleza, el peligro que entrañan las ciudades y el riesgo de
12:19un colapso urbano, la locura del consumo indiscriminado, la evidencia de cuán austera podría ser nuestra
12:27vida sin mayor pérdida, la comprobación de los dones de la presencia, los peligros de la excesiva
12:35virtualidad, el miedo de que colapse una economía en la que no confiamos porque no hemos construido un
12:42modelo con el cual reemplazarla, y tal vez incluso la evidencia de que el capitalismo somos nosotros.
12:51Entonces conviven en nuestra conciencia el deseo y el temor de volver a la normalidad,
12:57el recuerdo de las ollas de Egipto y el eco de la propuesta de Helderlin de que todo cambie en
13:03todas
13:03partes. La sospecha de que estamos dispuestos a que todo cambie, como esos ateos que en los aviones
13:10momentáneamente vuelven a creer en Dios, pero saben que lo olvidarán cuando hayan tocado tierra.
13:16No sólo la convicción de que tenemos que cambiar, porque la pausa de meditación nos lo ha demostrado,
13:23sino la conciencia de lo tozuda que es la humanidad, la sospecha de que a pesar de tantas alarmas corremos
13:30el riesgo de no aprender nada, o de que otra vez la inercia de los días nos arrastre hacia la
13:37conformidad
13:38de que ese nuevo ser que parecía nacer se diluya en la indiferencia. Por lo pronto, como aquí se demuestra,
13:47la virtualidad ha tomado el timón. Ojalá sea por poco tiempo, ojalá crezca en nosotros la necesidad
13:54de volver al mundo y reencontrarnos de veras, pues bien dijo San Juan de la Cruz, mira que la dolencia
14:01de
14:01amor que no se cura, sino con la presencia y la figura. Ojalá terminemos un poco hastiados del
14:09auditorio universal y de la virtualidad omnipresente. Nos gustaría que la pandemia y sus
14:16confinamientos nos hayan servido para comprobar qué vago sustituto de la presencia humana y de la
14:22alianza plena de vidas y conciencias son las ondas sonoras y los pixeles. Hay prosélitos del supuesto
14:30progreso y del cambio hacia la nada que ya proponen que la educación se vuelva definitivamente virtual,
14:37que avancemos con entusiasmo hacia la muerte final del mundo de los dioses, o sea, del mundo real y el
14:46triunfo definitivo de los fantasmas. Porque antes de este incidente histórico ya tendíamos a sólo
14:53manifestarnos mediante apariciones parciales, ya avanzábamos con ritmo sostenido hacia la
14:59desintegración del cuerpo humano, hacia una fragmentación de nuestra existencia y una suerte
15:05de deconstrucción de nuestro ser orgánico, de la plenitud corporal y de la conciencia de los otros.
15:13Y esa fragmentación del ser individual es también un paso en el proceso de desintegración de toda
15:18comunidad, desactivar a la humanidad como ser colectivo, capaz de alianzas, de rebeliones y de
15:27cambios. Hemos visto, en Colombia y en el mundo, cómo la ausencia de ciudadanos en las calles refuerza
15:35las tentaciones del poder, llena de brío a los depredadores de la vida y a los oportunistas de la
15:42corrupción. Ese modelo que también intenta destruir nuestra integridad, reduciéndonos a la mera condición
15:49de consumidores, de electores, de tributarios y de espectadores, ve con deleite la perspectiva de
15:57un mundo sin creadores, sin protagonistas, sin opositores y sin rebeldes. Y así como pretende
16:05maniatarnos para salvarnos de todo peligro, también tiene la tentación de salvarnos del pensamiento,
16:12de la acción y de la libertad. La calle espera, el mundo espera. Una nueva ciudad es posible y tiene
16:24que ser más que un orden de construcciones de vías, de servicios y de comercios. Es lo que podemos
16:31construir con el gran legado de la civilización humana, lo mejor de nuestros pensamientos, lo más
16:38alto de nuestros principios y lo más bello de nuestras creaciones. La mera tentación de volver
16:45a la normalidad no debería inhibirnos para la urgente tarea de cambiar la historia, de reinventar el único
16:54mundo posible que es el del presente. Porque hay microbios en el presente, pero podría haber dragones
17:03en el futuro. Y es necesario volver a hablar de la condena del paraíso perdido, no el que nos dijeron
17:11que perdimos hace mucho tiempo, tal vez desde el comienzo, sino el verdadero, el que estamos a punto de perder.
17:24Gracias.
17:24Gracias.
17:25Gracias.
17:25Gracias.
17:26Gracias.
17:26Gracias.
17:27Gracias.
17:27Gracias.
17:27Gracias.
Comentarios