00:06Sí, Rodrigo Pardo fue canciller, analista, periodista y destacado director de medios
00:11de comunicación, pero más que todo aquello junto fue un gran maestro. Formador de los
00:16internacionalistas y politólogos de las últimas décadas en centros docentes como la Universidad
00:21de los Andes y el Externado de Colombia, o en la misma Academia Diplomática de San
00:25Carlos, Pardo desplegó allí todos sus conocimientos acerca de la diplomacia, la política exterior
00:30y los intríngulis de las relaciones internacionales. No capó foro o tertulia acerca de estas materias
00:37y tomaba nota como asistente primíparo, siendo él la figura central del encuentro. Da igual
00:42si la escena ocurría en un centro de pensamiento de Washington, un foro europeo sobre las relaciones
00:46con América Latina o cualquier universidad del mundo. A sus alumnos del Externado les
00:51repetía su extrañeza por lo proclives que son los gobiernos de América Latina a romper
00:55relaciones con los vecinos cada vez que tienen diferencias. Le parecía absurdo. Y tenía
01:00razón. En los momentos de tensión es cuando más se necesitan las embajadas, los cónsules
01:05y la diplomacia. Y acudía con cierta recurrencia a un ejemplo elocuente. La embajada de Estados
01:11Unidos en Moscú es la más grande en el mundo. Tres décadas después, aquella elección
01:17parece calcada para la situación actual de la región, cada vez más acostumbrada a titulares
01:21de prensa que tocan campanas de guerra ante cualquier lío de vecinos. Pardo siempre pidió
01:26serenidad para tomar decisiones con criterio y pensando en el bien de los pueblos más que
01:31en el ego de los gobernantes. Pardo no alardeaba. La modestia le fue asignada
01:36con generosidad. Citaba en clases a los más grandes de la diplomacia y la política latinoamericana
01:41del momento, desde el excanciller mexicano Jorge Castañeda hasta el expresidente de Brasil,
01:45Fernando Enrique Cardoso, pero no contaba que acababa de almorzar con ellos o que lo
01:51andaban buscando para alguna colaboración académica.
01:54Más de una década después, Pardo había dejado atrás su vida como político y ejercía
01:57con criterio y alegría el periodismo. Álvaro Uribe cabalgaba sobre el 80% de popularidad
02:03y como mandatario reelegido se daba el lujo de insultar a la prensa, a los políticos de
02:07oposición y a todo aquel que denunciara las interceptaciones ilegales o las alianzas del
02:12uribismo con el paramilitarismo. Pardo escribió entonces un artículo memorable, titulado con
02:18solo dos palabras de contundente mensaje.
02:21Calma, presidente.
02:23Mientras muchos aplaudían la gritería de Uribe y otros la sufrían, él plasmó en cuatro
02:28cuartillas un análisis en el que le explicaba al país por qué no era bueno lo que estaba
02:32pasando, por qué un presidente no debía hacer eso y cuáles eran los riesgos en materia
02:37de democracia. Lo mejor, fiel a su estilo analítico, lo explicó con preguntas. Muchas
02:45preguntas.
02:47¿Rabia o estrategia? cuestionaba.
02:49¿Ha abierto heridas incurables? volvía a preguntar.
02:53¿Cómo llamar a dejar las armas a los grupos ilegales si les dice terroristas vestidos de
02:58civil a quienes ya lo hicieron? remataba.
03:00Ese mismo estilo de análisis afincado en dejar más preguntas que respuestas fue el que desarrolló
03:04en todos los medios en los que fue director o jefe editorial, entre ellos El Espectador.
03:09Con Pardo no había análisis sin sustento, una idea muy contraria a la de la dictadura
03:15de los algoritmos y las redes sociales, en donde muchas veces se confunden gritos e insultos
03:20con opinión argumentada.
03:22Otra lección clave de sus épocas de docente fue la de recalcar de manera permanente la
03:26importancia de que exista oposición. Se lo recordaba el poderoso Uribe de 2006 y hace
03:32unos meses, se lo decía también al presidente Gustavo Petro desde sus columnas de El Espectador.
03:36En el largo listado de palabras que lo definían hacen falta varias. Deportista y José Alfredista,
03:43por ejemplo. La primera la ejerció literalmente a toda carrera, pues era maratonista. La mitad
03:49de su vida se preparaba y la otra mitad competía. Con él no había que pedir cita para conversar
03:55si se tenían un buen par de tenis y algo de tiempo para acompañarlo en sus rutinas por
03:59el Parque El Virrey, en Bogotá. Sin duda estaría allá. Lo del gusto por José Alfredo
04:04Jiménez también le llegó hace muchos años. Casi tantos como el amor por sus millonarios
04:09del alma, pues era hincha de los que se ponen camiseta y van al estadio.
04:13En diálogo con el periodista Gustavo Gómez, Margarita Bernal, la novia de Rodrigo, recordó
04:19una de sus canciones favoritas, Serenata sin luna. Ni más ni menos que la hermosa declaración
04:26de amor que José Alfredo Jiménez le compuso alguna vez a Paloma Gálvez.
04:46La música, decía Rodrigo, es otra bella forma de integración regional. Ojalá el país no olvide
04:53sus lecciones.
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