00:00Y si el propósito de esta época fuera bajar el tono, el país llega golpeado a estas fechas
00:06de reflexión. Después de todo lo que ocurrió en el 2023, la constante fue la confrontación
00:12política, desde un gobierno enarrecido acudiendo a las calles, hasta una oposición utilizando
00:19ataques rastreados y apostándole al desprestigio como herramienta de destrucción del oficialismo.
00:24Si el presidente Gustavo Petro mandó la parada con su tono agresivo y confrontacional, el
00:32resto de Colombia no dudó en seguirle el paso. Entre adjetivos, indirectas y señalamientos,
00:38se nos fue un año donde se hace necesaria la pregunta ¿Cómo podemos construir un proyecto
00:46comunitario de identidad nacional? Son el diálogo y la comprensión del otro actividades proscritas
00:53en el debate público dominado por las redes sociales. Los insultos fueron la norma. Hace
01:01poco, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, sintió que era válido cuestionar en público
01:06la inteligencia de una representante a la Cámara, como si ataques de ese estilo hicieran algo
01:11diferente a degradar las instituciones. Esa misma representante lleva todo el año intercambiando
01:18señalamientos e insultos contra otras colegas dentro del Congreso.
01:24Como comentamos hace varios días, varios miembros de la oposición atacaron con tintes racistas
01:31a la vicepresidenta de la República. El presidente Petro, por su parte, construyó una colección
01:37notable de señalamientos contra sus contrincantes políticos, lo que siguió subiendo el tono de
01:44todas las discusiones. Ni siquiera el sector privado se deslibró de las declaraciones salidas
01:50del lugar. Presenciamos la twitterización del debate público. La lógica de humillar al otro,
01:57de aniquilar al contrincante, primó sobre diálogos útiles. Eso le hace mucho daño a Colombia.
02:06El especial Cambié de opinión que convocamos hace poco, con la participación de un buen
02:11número de nuestros columnistas, nos dejó pensando. Las redes sociales no están diseñadas para los
02:17matices, para reconocer las posiciones válidas de los otros, ni mucho menos para evidenciar nuestros
02:24propios errores. Aún así, cambiar de opinión es humano y es sano. Se trata de un prerequisito de las
02:33democracias. Si sólo hablamos para ganar puntos, para recibir aprobación del coro de siempre,
02:40lo único que construimos son trincheras ideológicas. La política no puede convertirse de manera exclusiva
02:47en la destrucción de los contrincantes, porque al final del día, la verdad obvia de que todos
02:54compartimos el mismo país, hace que las divisiones nos estanquen. Si no hay mínimos de decencia y de
03:01apertura a las ideas contrarias, no podemos avanzar. Estas fechas están llamadas a que nos encontremos
03:09con lo que nos une. El encuentro con las familias, con el otro, pone de presente las diferencias,
03:15pero son un llamado a conectarnos en la humanidad. En cuanto al mundo político, los líderes deberían
03:22hacer una reflexión sobre lo que le causan a Colombia cuando deciden encender las retóricas.
03:30El presidente Petro mismo ha visto que cuando cambia de tono y abre las puertas del diálogo,
03:36obtienen resultados. La oposición debería también responder al llamado y cuestionar a las sustituras
03:43más polarizantes. No son los únicos. A lo largo y ancho del país, pasando por la fiscalía
03:50y los centros de control y aterrizando en las entidades territoriales, es urgente un cambio
03:56de actitud. De lo contrario, en 2024 seguirá plagado de tensiones y el relato de una Colombia
04:04común, seguirá siendo desdibujado. Si están de acuerdo con este editorial, envíe
04:12su anterior de 500 palabras al espectadoropinión arroba gmail punto com.
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