00:00En duelo por Fernando Botero
00:01Con la muerte del maestro Fernando Botero a sus 91 años, Colombia pierde a su artista
00:07más reconocido a escala mundial. Sus figuras inconfundibles, sus colores expresionistas,
00:13su amor por la idiosincrasia colombiana, su generosidad con el arte, en un país donde
00:19poco se aprecia y menos se financia, lo convirtieron en un merecido referente internacional.
00:26Pese a su popularidad, no se alejó de la denuncia social de retratar con crudeza las
00:32heridas abiertas de Colombia. Su apuesta por la paz, que llevó a la polémica por su escultura
00:38con la simbólica paloma en la casa de Nariño, demuestra que nunca se desconectó de los clamores
00:44de su tierra. Será recordado por su abundancia de obras, su estilo distintivo y por ayudar
00:51a que un público masivo se interesara por el arte y por Colombia.
00:57Él sabía que su popularidad valía críticas de los puristas. No importó, siguió profundizando
01:04de manera obsesiva en el estilo que marcó toda su carrera y recibía con orgullo la atención
01:10de personas que normalmente están lejos del mundo del arte. Hablando de los cientos de miles
01:16de personas que visitaron sus exposiciones, fue claro. La universalidad de un artista es
01:24poder hablarles a públicos tan opuestos como por ejemplo el público latino, el público
01:29de Corea, de Singapur, etc. En mi trabajo hay los elementos que tiene que tener la pintura
01:36para hablarle al hombre directamente de cualquier nacionalidad. Cierro comillas. Su éxito y su
01:43fama hablan por sí mismos. Nueva York, París y Madrid cayeron rendidos a sus pies.
01:52Pese a la facilidad de entregarse a la fama y sucumbir a los cantos de sirena, Botero nunca
01:58abandonó sus intereses ni a Colombia. Su generosidad llenó las ciudades de nuestro país con sus obras
02:05y ayudó a que más personas se acercaran al arte. La plaza de Botero, con las 23 esculturas que donó,
02:13hace parte de la identidad de Medellín. Visitar el Museo Botero en Bogotá es aproximarse a retratos
02:22sobre la colombianidad y los dolores de la patria, además de apreciar el amor que el artista le
02:28profesaba a su país. Es una visión cruda, pero también empática, orgullosa de Colombia.
02:35Tal vez la última gran polémica de su carrera resume sus sensibilidades. Como escribió su hijo
02:42Juan Carlos Botero para El Espectador, el artista iba en un avión cuando conoció de las torturas a los
02:48prisioneros de Abu Ghraib que cometió el ejército estadounidense en Irak. Al ver el horror, escribe
02:55Juan Carlos, y lo cito, Botero sintió que no se podía quedar callado y por eso pintó esta serie,
03:03porque el arte en sus momentos de mayor grandeza y lucidez moral representa una acusación permanente,
03:11el único medio que tienen los creadores a su alcance para avivar las brasas de una idea que no se
03:18debe
03:18apagar nunca, que no podemos aceptar lo inaceptable, que cualquier pueblo o nación, si pierde la brújula
03:27de su honra y ética, puede sucumbir en la barbarie, cierro comillas. Los 60 cuadros luego fueron donados
03:35porque su objetivo era la denuncia a través del arte, no el lucro. El luto nacional por su partida es
03:43un homenaje a la importancia de Fernando Botero para Colombia. Además de seguir difundiendo su obra,
03:49el país necesita invertir en el arte, en sus artistas y en formas para que la visión y el talento
03:55de nuestros
03:55creadores llegue a todos los colombianos. Si está en desacuerdo con este editorial, envíe su
04:02un editorial de 500 palabras al espectadoropinion.com.
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