00:00There are many reasons for optimism and today is a good day to resaltarlas.
00:04We are agobiados. The plural refers to the Colombian people, yes, but it is also a
00:10sensation shared by the entire humanity. No we say abstractly or without proof.
00:16The studies of the consumption post-pandemic media of communication
00:20shows that people are tired of reading the news, that they feel asfixiated by what they
00:26read as a pessimistic world in llamas. And it is not for the least. Just after having
00:34begun to overcome the COVID-19, the world entered into a war with risks of being mundial.
00:40Colombia had an aggressive and polarizing campaign and the information that we know
00:45about the climate emergency brings us to the desperation. We understand that many people
00:52prefieran desconectarse, buscando algo de alivio, en el no saber.
00:58El editorial de hoy, día de encuentro para todos los colombianos, se presenta como una
01:03especie de mea culpa. En El Espectador, a menudo, nos dejamos llevar por la necesidad de cubrir
01:09todos los desastres de la política y la sociedad, al punto de que cualquier lector puede sentir
01:15que el barco se hunde y poco hay por hacer. No vamos a dejar de hacerlo, por supuesto,
01:22pues nuestra misión fundamental es hacer una vigilancia juiciosa del poder. Es llevar la
01:28atención de nuestra audiencia a los lugares que la necesitan. Es proteger la democracia a
01:34partir de la denuncia de todas las amenazas que se ciernen sobre ella. Sin embargo, hemos comprendido
01:40que también necesitamos hacer un trabajo más juicioso en mostrar que hay personas empujando
01:45para que este país salga adelante. Siempre las hay, y la inspiración que producen merece
01:50mayor espacio en nuestras páginas. Por eso, desde hace unos meses y por sugerencia de una
01:56suscriptora, tenemos un boletín que le llena cada semana los correos electrónicos de nuestros
02:03afiliados con noticias de El Espectador, que invitan a la esperanza. También por esa razón,
02:09la edición especial que acompaña a este editorial hoy, está llena de historias reconfortantes que
02:16deben ser resaltadas. Porque apostarle a la paz, que ha sido nuestro principio orientador desde hace
02:22décadas, pasa por reconocer que Colombia es el país de la resiliencia, de las personas que insisten
02:28a pesar de los obstáculos. Si el lector o lectora necesita motivos para creer en la importancia de la
02:34construcción común de esta nación que llamamos Colombia, hoy en nuestras páginas encontrará
02:40suficientes razones. Estamos convencidos de eso. No nos detendremos aquí. Comprendemos que el valor
02:48de un periódico está en servir de herramienta para quienes lo consumen y eso pasa, sí, por el periodismo
02:55duro de denuncia, pero también por aquel que muestra las bondades que están regadas por todo
03:00el territorio nacional. El cinismo y el escepticismo son inútiles cuando estancan, cuando llevan a la
03:07asfixia y al agobio. También para nosotros, en nuestra labor, es útil recordar que hacemos lo que
03:14hacemos porque creemos en Colombia, en su potencial inconmesurable, en su gente luchadora y solidaria,
03:21en que podemos construir un país en paz. Y eso a veces se olvida. Dejamos esta edición especial pues
03:29como un regalo y una promesa de lo que está por venir. También les extendemos a todos nuestros
03:36lectores y lectoras un cálido agradecimiento por estar, por apoyarnos a pesar del agobio y por
03:43construir país con nosotros. Si están de acuerdo con este editorial, envíe su antieditorial de 500
03:49palabras al espectadoropinión arroba gmail.com.
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