00:00En defensa del derecho a la moderación, el discurso político colombiano está secuestrado
00:05por los radicalismos. A pesar de que en vísperas de la primera vuelta de las presidenciales
00:10hay siete candidatos que se ubican a lo largo del espectro ideológico, los discursos que
00:15más se escuchan invitan a pensar que si no se está con una postura en los extremos,
00:20se está siendo cómplice de las peores atrocidades que han ocurrido en Colombia.
00:24No ayuda que todos los sectores políticos hayan contribuido a sembrar dudas sobre la
00:30legitimidad de las elecciones legislativas del pasado 13 de marzo. Entre tanto grito de fraude
00:36y extremismos, ¿dónde queda la Colombia que celebra la moderación y entiende que todos
00:41los problemas en un país tan dividido requieren consensos amplios producto del diálogo?
00:47Basta con ver la conformación del Congreso de la República que se posesionará el próximo
00:5220 de julio. Por primera vez en décadas tendremos un órgano legislativo variado,
00:58sin mayorías claras y con todo el espectro político bien representado. Más allá del
01:03simple binarismo entre izquierda y derecha, vimos que los colombianos apoyaron a una diversidad
01:08de proyectos políticos, lo cual invita a creer que la mayoría de las personas no quiere comulgar
01:14solo con los extremos. Los líderes políticos que pretenden gobernar el país deberían prestar
01:20atención a ese deseo de moderación. En el debate público colombiano hay una satanización
01:27del centro político acusado de ser tibio y de no tomar partido. Esto se utiliza, claro
01:33está, para atacar a un sector político en particular. El problema es que en medio del
01:39ruido, los millones de colombianos que no necesariamente prefieren esa opción política,
01:43pero si consideran necesario plantear acuerdos amplios, son silenciados. También son estigmatizados.
01:52Defender la democracia liberal, los derechos humanos, los diálogos entre diferentes, los
01:57cambios constructivos, los debates políticos sin señalamientos, no es neutralidad ni complacencia.
02:04Se trata de una visión del país que le apuesta a la paz y a entablar puentes que ayuden a
02:09que
02:09el país progrese. Dirán que este editorial es un apoyo velado a un candidato, pero no ese es el
02:15propósito de estas líneas. De hecho, nuestro interés es hacer un llamado a todos los políticos
02:21en campaña, en especial a aquellos que más posibilidades tienen de llegar a la casa de
02:25Nariño. La retórica que emplean para llegar al poder hace muy difícil gobernar a un país
02:32dividido. Si la promesa es ser presidente de todos los colombianos, entender la moderación
02:38como un mecanismo de construcción colectivo se convierte en una herramienta esencial.
02:43Los discursos de salvar a Colombia sirven para el populismo, pero estigmatizan y aíslan
02:49a sectores enteros de la población. Así como respetamos a quienes piensan que en los extremos
02:55encuentran refugio sus ideas, defendemos el derecho del votante moderado, que vemos como
03:01mayoría, a no sumarse a ellos casi como una exigencia irrenunciable, en medio de un debate
03:09político que se ha degenerado y adoptado tonos apocalípticos. La realidad es mucho más compleja
03:16de lo que dicen los eslogans de campaña. Merecemos propuestas y candidatos que hagan un esfuerzo
03:22por unir, no por someter ni aplastar a los otros. En estos dos meses de alta tensión que
03:28viviremos, es razonable querer más que alternativas inamovibles en los extremos.
03:35Si están de acuerdo con este editorial envíe su antieditorial de 500 palabras al espectador
03:39opinión, arroba gmail punto com.
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