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  • hace 12 horas
La ciudad de Shreveport, en Luisiana, se ha convertido en el escenario de una tragedia sin precedentes que ha conmocionado a Estados Unidos. Un hombre de 31 años, identificado como Shamar Elkins, asesinó a tiros a ocho menores de edad durante la madrugada de este domingo, en lo que representa el tiroteo más mortífero registrado en el país desde 2024. Lo más desgarrador del suceso es que, según han confirmado las autoridades locales, siete de las ocho víctimas eran hijos del propio agresor.
El incidente se desencadenó en una vivienda de esta ciudad de casi 200.000 habitantes. Aunque la investigación sigue en curso para determinar los motivos exactos, la Policía describió el evento inicialmente como "un altercado doméstico". Las víctimas mortales, con edades comprendidas entre uno y catorce años, no pudieron sobrevivir al ataque. Además de los menores fallecidos, otras dos mujeres adultas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, y permanecen bajo atención médica.
Tras cometer el crimen, Elkins robó un vehículo para huir del lugar, lo que dio inicio a una persecución policial que terminó en una localidad vecina. El enfrentamiento concluyó cuando los oficiales abatieron al tirador durante un intercambio de disparos. El alcalde de Shreveport, Tom Arcenaux, declaró visiblemente afectado que esta era "tal vez la situación más trágica" que ha vivido la ciudad en su historia reciente.
Shamar Elkins era un veterano que había servido durante siete años en la Guardia Nacional de Luisiana (2013-2020) como especialista en sistemas de apoyo de señales y fuego. A pesar de haber publicado fotos familiares recientemente con motivo de la Pascua, su entorno cercano ha revelado una realidad mucho más oscura. Familiares citados por el New York Times aseguraron que Elkins sufría problemas de salud mental y había expresado pensamientos suicidas en fechas recientes.
Asimismo, el historial delictivo de Elkins ha puesto de manifiesto fallos en el control de armas. En 2019, se declaró culpable de uso ilegal de armamento tras realizar disparos cerca de una escuela. Según el portavoz policial Christopher Bordelon, esta condena "probablemente le prohibía poseer armas de fuego de manera legal", lo que abre un intenso debate sobre cómo el agresor pudo tener acceso al arma utilizada en la masacre.
Esta tragedia ha vuelto a situar el control de armas en el centro del debate político nacional. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, natural de la zona, lamentó públicamente "la tragedia sin sentido de hoy" y se comprometió a colaborar con las autoridades en la investigación.
Según datos del Gun Violence Archive, Estados Unidos ha registrado ya 115 tiroteos masivos en lo que va de año, definiendo estos como incidentes con al menos cuatro víctimas. La matanza de Shreveport no solo incrementa estas estadísticas, sino que subraya la vulnerabilidad de los menores ante la violencia armada en el entorno familiar.

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