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  • hace 3 minutos
De lunes a viernes, con los mercados en funcionamiento, Donald Trump adopta un tono conciliador y habla de altos el fuego, paz, acuerdos y colaboración. Sin embargo, cuando llega el fin de semana y las bolsas cierran, el presidente estadounidense endurece su discurso: recupera las amenazas, afirma que no descarta retomar los bombardeos y muestra su perfil más agresivo. Este patrón se repite desde febrero y las últimas 24 horas no han sido una excepción.

El jueves anunció una tregua entre Israel y Líbano, más impuesta que negociada. Un día después, celebró con entusiasmo la reapertura total del Estrecho de Ormuz y aseguró que Irán no volvería a bloquearlo. También afirmó que trabajaría con Teherán para recuperar el material nuclear afectado tras los ataques del verano de 2025 y trasladarlo a Estados Unidos.

El problema es que todos estos anuncios fueron unilaterales. Bastaron pocas horas para evidenciar su fragilidad. Entre el viernes por la noche y el sábado por la mañana, varios petroleros que intentaron cruzar el estrecho tuvieron que retroceder al comprobar que seguía bloqueado. Algunos buques incluso recibieron disparos de advertencia, reflejando la persistente tensión en la zona.

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00:00Pero estamos hablando con ellos.
00:02Ellos quieren cerrar la strait nuevamente,
00:05como han estado haciendo hace años.
00:08Y no pueden blackmailarnos.
00:10En realidad, muchos de los avances están llegando a Texas.
00:12No sé si ustedes saben, en Louisiana,
00:14si los avances están llegando a Texas.
00:15Quizás siguen llegando a eso.
00:16Quizás siguen seguir haciendo.
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