Las autoridades italianas han desplegado un operativo de búsqueda sin precedentes tras un espectacular asalto bancario en Nápoles. Un grupo de ladrones, cuya identidad y número exacto aún se desconocen, logró asaltar una sucursal de Crédit Agricole en el prestigioso barrio del Vomero y escapar a través de un túnel conectado a la red de alcantarillado, tras mantener secuestradas a unas 30 personas. El incidente comenzó aproximadamente a las doce y medio del jueves, cuando un ciudadano notó movimientos extraños frente a la entidad situada en la plaza Medaglie d’Oro. Gracias a su llamada al 112, los carabinieri rodearon rápidamente el banco, confirmando que se trataba de un atraco con rehenes, entre los que se encontraban trabajadores y clientes. La situación escaló de inmediato cuando uno de los delincuentes, al verse rodeado, apuntó con su arma al director de la sucursal. Ante la aglomeración de curiosos, los agentes tuvieron que intervenir para despejar la zona al grito de: "Aléjense, que si estos disparan corren el riesgo de resultar heridos o algo peor". Mientras el dispositivo de seguridad se reforzaba con la llegada de la Unidad de Intervención Especial (GIS) desde Livorno, los asaltantes aprovecharon el tiempo para forzar decenas de cajas de seguridad. Los rehenes vivieron momentos de auténtico terror, encerrados en una pequeña sala durante casi una hora. Tres de las víctimas sufrieron indisposiciones debido al miedo palpable que se respiraba en el interior. En torno a las 13:30, las fuerzas de seguridad lograron abrir un acceso y liberar a todas las personas sanas y salvas. Sin embargo, el giro más cinematográfico del caso ocurrió horas después. Cuando el Gis irrumpió en la oficina alrededor de las 17:00 para detener a los criminales, el local estaba vacío. Los asaltantes habían utilizado un agujero practicado en el suelo que conectaba con un túnel subterráneo, una técnica propia de bandas profesionales. La policía científica trabaja ahora recogiendo muestras en la sucursal y analizando un vehículo aparcado en la puerta con una matrícula de papel, presuntamente utilizado por la banda. Aunque el botín total sigue siendo una incógnita hasta que los clientes presenten denuncias, los testimonios de los rehenes han aportado un dato clave: según las palabras escuchadas durante el secuestro, "Eran italianos". El prefecto de Nápoles, Michele di Bari, ha querido destacar el éxito del rescate y ha expresado "el mayor reconocimiento por la elevada profesionalidad, el coraje y el sentido de Estado demostrados por el cuerpo de los carabineros". Pese a la fuga de los ladrones, la prioridad de las autoridades fue garantizar la vida de los civiles, quienes finalmente salieron ilesos del impactante suceso.
Comentarios