En la recta final del recorrido, cuando el asfalto se estrechaba entre vallas metálicas y voluntarios con chalecos fosforescentes, Lightning comenzó a titubear. El robot humanoide de Honor, empresa conocida principalmente por sus teléfonos móviles, estaba a menos de 100 metros de la meta cuando perdió el equilibrio y se estrelló contra una barandilla. Su caída fue seca, rígida, como si alguien hubiera desconectado un interruptor. Sin embargo, la escena no tuvo dramatismo: un técnico acudió rápidamente, lo levantó y el robot retomó la marcha con su característica zancada irregular, cruzando finalmente la meta en 50 minutos y 26 segundos. Ese tiempo, aunque notable, no es comparable con el récord humano en media maratón logrado por Jacob Kiplimo, quien marcó 57 minutos y 20 segundos en Lisboa el año pasado, dadas las diferencias en las condiciones. Lightning, operado de forma remota por un equipo de Honor, se proclamó ganador del segundo medio maratón de robots humanoides celebrado en Pekín. En total participaron más de 300 robots, casi el triple que el año anterior, representando a unas treinta compañías, en su mayoría chinas. Humanos y máquinas corrieron en circuitos separados, aunque la comparación fue inevitable. Frente al caos de 2025, esta edición mostró avances claros.
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