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Categoría

😹
Diversión
Transcripción
00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 138.
00:06Alquimia. Una poción de lujuria para brujas y sacerdotes. La luna dominaba el firmamento
00:12de Ciudad de México, como siempre que María lo pedía. Las hermanas González vivían en
00:17una casa alquilada fuera de la base de la purga, sin importar en qué país se encontraran.
00:23Esa noche, María y Fabián habían salido de la mansión de Asha para dirigirse al hermoso
00:28apartamento que habían rentado en Lomas de Chapultepec. A María le recordaba a casa.
00:34Había preparado una noche especial y quería disfrutarla con él.
00:38¿Cómo te fue? Preguntó con una sonrisa mientras llegaban al edificio.
00:43Extrañamente bien. Diría que casi no hubo incidentes. Todo fluyó bastante,
00:48respondió el sacerdote, con voz tranquila. ¿Casi? Insistió la clarividente mientras ambos
00:55bajaban del vehículo de oricalco que Tatiana le había asignado a su hermana.
01:00¿Viste el vestido de Asha? Pues había un monaguillo que quiso pasarse de listo. Se agachó
01:05para verle más allá, y Bambertocken lo tomó del cráneo y le destruyó la mente con magia arcana.
01:11Lo dejó ahí. Como un vegetal que respira, contó Fabián mientras bajaban de la camioneta y tomaba la
01:18mano de María para subir al ascensor. Eso suena espantoso. Exclamó ella con suavidad,
01:24aferrándose a su brazo. Te extrañé todo el día. Yo también te extrañé, María. Pero dime,
01:31¿cómo estuvo tu día con tu hermana? No se preocupaba por si alguien los veía. A esa hora,
01:37nadie más usaba ese ascensor en el edificio. Tati está mejor. Bueno, le faltaba hablar con Drex sobre
01:44algo que pasó hoy en su clase de magia arcana. Pero creo que se sentía tranquila cuando salimos,
01:50así que espero que todo vaya bien. Respondió María, apoyando su rostro contra la piel de Fabián.
01:56Sí, escuché que Tatiana mandó a Drex y a un grupo de novatos a cubrir una misión de
02:01oricalco México, aquí en la ciudad. Supuse que era solo para que se alimentara. Lo fue,
02:08pero lo que pasa es que Tati activó el cuarto sello del collar que contiene el poder del tótem de
02:13Drex y, bueno. Algo no salió bien. Drex quedó débil, así que salió a alimentarse y a sembrar
02:20algo de miedo entre los nuevos, para que se comporten, explicó María mientras entraban al
02:25apartamento. Antes de que Fabián pudiera decir algo, María corrió a su habitación. Salió tan rápido
02:33como había entrado, con el talismán de sangre que Asha les había regalado. El siniestro objeto,
02:38creado con alquimia y magia de sangre, permitía a Fabián cambiar su rostro por el de otra persona.
02:45Aún quedaba un uso antes de necesitar derramar más sangre sobre el collar para activar un nuevo
02:50rostro. Hoy tuve un lindo día con Tati. Me dijo que me debía unas vacaciones, para un masaje
02:57reparador. Dijo María con una sonrisa pícara mientras tomaba el cuello del sacerdote y lo hacía
03:02agachar, hundiéndolo entre sus besos. Además, ya ayudamos a Drex con eso que nos pidió. Quiero
03:09que hoy tengamos una cita, y usemos una poción que Asha me dio.
03:14María, ¿estás segura? Preguntó Fabián, sin verdadera convicción. Solo queda un uso.
03:21Mañana hablo con Tati para que Drex nos ayude a recargarlo, ¿te parece?
03:25Lo silenció con más besos, arrastrándolo nuevamente fuera del apartamento entre risas y
03:31caricias. María colocó el talismán bajo el alzacuello de Fabián, y de inmediato su rostro
03:37comenzó a deformarse por la magia de sangre hasta tomar una nueva forma. Una que la Ciudad
03:42de México no reconocería en sus calles. Bajaron al parqueadero y subieron a la camioneta blindada
03:48de Ori Calco rumbo a un restaurante para cenar. María, ¿y si tu hermana regresa y encuentra el
03:54apartamento solo? Ya pensé en eso. Le estoy enviando a Tati la dirección de un hotel precioso.
04:02Era mi última opción si no encontrábamos este apartamento, respondió, enviando los
04:07detalles desde su celular. Fabián puso en marcha el vehículo y se perdió en la noche
04:12de su ciudad natal. La conocía como pocos y le encantaba compartirla con María. Como
04:18hombre de fe, debía mantener las apariencias y no dejar al descubierto su relación. Los días
04:24se agotaban antes de su cita en Roma, donde el Santo Padre le otorgaría su nuevo cargo
04:29como Caballero Maestro Santo. Cada jornada exigía más discreción que la anterior. La
04:35mitad de la ciudad conocía al Padre Fabián, y muchos estaban atentos al posible anuncio
04:40papal. Valeria Dupont lo había adelantado hacía casi un mes, durante la ceremonia de
04:46su premio semestral un ángel sin alas. «María, siempre he querido preguntarte algo», dijo Fabián
04:53mientras la belleza de la ciudad los envolvía. «Dime», respondió ella, con un leve sobresalto
05:00que intentó disimular. «¿Por qué siempre eliges apartamentos que se parecen tanto al
05:05que compartes con tu hermana en Bogotá?» Fabián conocía bien los terrenos minados que
05:10eran el corazón y la mente de María, pero aún así preguntó. «¡Ay, Fabián! Me da vergüenza»,
05:17dijo ella tapándose el rostro, aunque luego lo descubrió con valentía. «La verdad es
05:23que me da miedo dormir en una cama que no sea la mía. Si no me siento como en casa,
05:29no puedo
05:29dormir. Me pongo histérica, como una loca, y... Lo entiendo, María. Tranquila. Solo tenía
05:37curiosidad», dijo él, suavizando su tono. «No te burles. En serio me pasa», replicó María,
05:45cruzando las piernas en el asiento y apoyando la cabeza en el vidrio mientras observaba las
05:49luces pasar. Fabián sonrió sin responder con palabras. En su lugar, giró hacia una avenida
05:56más iluminada, bordeando el bosque de Chapultepec. «¿Sabías que los mexicas creían que Chapultepec
06:03era un lugar sagrado?» Comenzó a decir, bajando la velocidad como si el relato necesitara espacio
06:09para respirar. Chapultepec significa «el cerro del Chapulín», pero para ellos era mucho más que un
06:15nombre. Era un portal. Un sitio donde los espíritus ancestrales susurraban entre las raíces de los
06:22huehuetes. Un lugar de purificación, donde los reyes acudían antes de tomar decisiones que podían
06:28cambiar el destino del imperio. María lo escuchaba sin parpadear, los labios entreabiertos, como si
06:35cada palabra fuera una hostia consagrada depositada directamente en su alma. «Dicen», continuó Fabián,
06:42con la voz pausada de un viejo cuentacuentos, que Moctezuma solía sentarse junto a los manantiales
06:48de este bosque, buscando respuestas en el reflejo del agua. Y que ahí, bajo la sombra de un árbol
06:54que aún sobrevive, supo que su pueblo sería destruido por hombres venidos del mar. No pudo
07:00evitarlo, pero lo comprendió. Lo aceptó. «A veces, María, los verdaderos líderes no son los que vencen,
07:08sino los que saben cuándo entregarse sin rendirse». «¿Me encantas cuando hablas así?» exclamó ella,
07:14riendo con emoción, sin el menor pudor en la forma en que lo miraba. «Es como si supieras todo de
07:21todo. Me alegra que lo disfrutes. Usualmente la gente me pide que guarde silencio», respondió,
07:28y le dio un suave beso con el rostro que le otorgaba el talismán de sangre.
07:32Finalmente llegaron al restaurante. Fabián se estacionó con naturalidad frente a una imponente
07:38fachada de piedra volcánica negra, coronada por una puerta de ébano tallada con símbolos prehispánicos
07:43y gárgolas de obsidiana. Sobre la entrada, iluminado con luz roja tenue, se leía.
07:51«Ixcawit, alta cocina ancestral. ¿Qué es este lugar?» preguntó María con los ojos abiertos como
07:57platos. «Un templo. Pero de otro tipo», respondió Fabián, bajando con ella del coche y ofreciéndole el
08:05brazo. Ixcawit fue una princesa totonaca, famosa por crear platillos que sanaban a los guerreros.
08:12Aquí reinventan sus recetas con ingredientes que, en su tiempo, solo los dioses podían probar.
08:18Los recibió un anfitrión vestido de lino negro con bordados de jade. El ambiente estaba envuelto
08:25en un silencio elegante, decorado con fuentes de piedra, mesas cubiertas de terciopelo púrpura y
08:31murales dorados inspirados en antiguos códices que narraban guerras, dioses y cosechas. Les asignaron
08:37una mesa junto a un gran ventanal desde donde se veía el bosque de Chapultepec, bañado por la luz
08:43de la luna. María se dejó caer con una sonrisa mientras Fabián le acomodaba la silla y tomaba
08:49la carta con calma. Menú degustación de la noche, leyó con solemnidad. Entrada fría. Carpacho de
08:57venado con polvo de chapulines dorados. Emulsión de joconostle y flor de sal volcánica. Entrada
09:04caliente. Mini tamal de huitlacoche con mousse de ceniza de tortilla y láminas de trufa negra.
09:10María se tensó un poco al escucharlo. No estaba acostumbrada a restaurantes tan finos y por un
09:16instante se preocupó. Pero al mirar a Fabián, supo que podía estar tranquila. Primer plato fuerte.
09:24Mole negro con esencia de cacao criollo y pétalos de cempasúchil confitados.
09:29Segundo plato fuerte. Filete de robalo envuelto en hoja de aguacate, acompañado de risotto de
09:35maíz azul y espuma de guayaba picante. Suena delicioso. Vas a tener que pedir por mí,
09:41dijo María con una sonrisa tímida. Entonces pediré uno de cada, y tú eliges lo que más te
09:48guste, respondió Fabián con naturalidad. Al menos sé que el postre te va a encantar.
09:53El lado de tequila reposado con reducción de tuna roja y crocante de amaranto. Dejó la carta
10:00suavemente sobre la mesa y le hizo una discreta señal al camarero que los observaba desde una
10:05distancia respetuosa. María, mientras tanto, recorría con la vista el diseño del lugar.
10:12La fusión entre lo ancestral y lo moderno, lo indígena y lo divinamente contemporáneo,
10:17la tenía fascinada.
10:20Señor, señora, ¿están listos para ordenar? Preguntó el camarero, con voz pulcra y uniforme
10:26impecable. Sí, asintió Fabián con firmeza. Queremos el menú degustación completo, con ambos
10:33platos fuertes, sin restricciones ni sustituciones. Y por favor, que el sommelier traiga una copa de
10:40mezcal madre cuiche para ella y un vaso de agua mineral con hielo de albahaca para mí.
10:45Gracias.
10:46Enseguida, señor, respondió el camarero con una leve reverencia antes de alejarse.
10:52¿Hielo de albahaca? Preguntó María, alzando una ceja con una sonrisa pícara.
10:58Refresca el alma y limpia el paladar entre platillos, respondió él con ese tono solemne
11:03que tanto le gustaba a ella. ¿Te he contado la historia de Xcauit? No,
11:08pero sabes que me encantan tus historias. Fabián se recostó en la silla, exhaló lentamente y dejó
11:14que su voz descendiera, como si el relato exigiera un silencio reverente. Xcauit era hija de una gran
11:21curandera totonaca y de un guerrero que perdió la pierna en batalla. Desde niña se obsesionó con las
11:27plantas, las raíces, los sabores. Creía que la comida no solo debía alimentar, sino sanar,
11:35restaurar el alma del guerrero y la memoria de los dioses. Se dice que, durante una guerra contra
11:41los mexicas, Xcauit se internó en la selva durante cuarenta días y cuarenta noches. Añadió con tono
11:47bíblico, lo que provocó de inmediato una sonrisa en María. Y cuando regresó, lo hizo con un códice
11:54escrito en ceniza y sangre, lleno de recetas que jamás nadie había probado.
11:59¿Cuarenta días y noches? Repitió María, tocándose el labio con un dedo, entretenida.
12:05Me suena familiar. Como Moisés en el Sinaí. Y como Cristo en el desierto. Pero esa, ya sería
12:13otra discusión teológica. El códice fue considerado un regalo divino por su pueblo. Cada platillo que
12:19pruebas esta noche es una reinterpretación moderna de aquellas ofrendas originales.
12:25Entonces, ¿ese carpacho de venado con polvo de chapulines es? ¿Qué? Preguntó ella divertida,
12:31justo cuando el camarero se acercaba con la primera entrada. Una ofrenda al dios de la guerra. El
12:38venado representa la velocidad y la astucia. El chapulín, el sacrificio de los pequeños por
12:44el bien de los grandes. El joconos le aporta acidez, la nostalgia del retorno. Y la flor de sal. Es
12:52el
12:52alma del volcán. El camarero colocó los platos frente a ellos con la precisión de un sacerdote
12:57en ceremonia. María observó la presentación. Delgada, vibrante, casi como un tatuaje de sabores
13:05sobre la losa. Tomó el primer bocado sin dudar. Santo Dios, susurró, cerrando los ojos mientras el
13:12ácido y lo umami del venado se fundían en su paladar como fuego y miel. No sólo de pan vive
13:18el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, citó Fabián con una sonrisa suave.
13:25Mateo, capítulo cuarto, versículo cuarto. Pero Dios es verbo, y su palabra es creación. Incluye el
13:33maíz, el chile, el humo, y la ceniza ancestral. Ella no respondió. Tenía la boca llena y los ojos
13:41ligeramente húmedos, como si algo dentro de ella se abriera con cada sabor. Las texturas eran
13:47exquisitas. Los sabores, tan complejos como delicados. ¿Sabes? Dijo al fin, con la voz un poco rasposa por la
13:55emoción. Me cuesta imaginar cómo alguna bruja no te hechizó antes que yo. No estoy seguro de cómo
14:02responder a eso, dijo él, con esa media sonrisa que sólo usaba cuando hablaba desde lo más profundo.
14:08Pero diría que ya soy un hombre comprometido, y devoto. Llegó la segunda entrada, el tamal de
14:15huitlacoche con mousse de ceniza de tortilla y láminas de trufa negra. María lo observó con
14:21cierto recelo y levantó el tenedor con cautela. ¿Este también tiene historia? Por supuesto. El
14:28huitlacoche era considerado un manjar sagrado por los dioses de la putrefacción. No es moho. Es
14:35transformación. La ceniza de tortilla representa lo quemado que aún nutre, lo destruido que todavía
14:41tiene voz. Y la trufa. Es para recordar cómo Ixcahuit aprendió a mezclar saberes y adaptarse
14:48al entorno. Como nosotros. Fabián, musitó ella, emocionada por el sabor. Estás hablando de comida,
14:56pero suena como si recitaras salmos. Él bajó la vista y acarició lentamente la base de su vaso,
15:02pensativo. ¿Y si la fe también se comiera? ¿Y si cuerpo y espíritu no fueran cosas separadas?
15:09Cuando Cristo ofreció el pan y el vino, no lo hizo sólo como símbolo. Fue un acto de encarnación. Algo
15:17divino que atraviesa la carne. Ya te he dicho que me fascina cuando hablas así, dijo María,
15:23dejando los cubiertos. Se limpió los labios con delicadeza y lo miró con los ojos brillantes,
15:29sin un gramo de duda. El aroma del lugar se impregnaba en el aire como un canto ancestral.
15:36Llegaron los platos principales. El mole negro fue servido con precisión monástica sobre una
15:42losa de obsidiana humeante, espeso y brillante como brea sagrada. Con pétalos de cempasúchil
15:48confitados flotando como luciérnagas en un cenote de fuego. A su lado, el filete de robalo,
15:54envuelto en hoja de aguacate, descansaba sobre un risoto de maíz azul cremoso,
15:59coronado con una espuma translúcida de guayaba picante. María los contempló con asombro y deseo.
16:06Tomó la cuchara lentamente, como si se preparara para un ritual, y llevó el primer bocado del mole
16:11a su boca. Cerró los ojos. ¡Ay, Fabián! Susurró, como si algo dentro de ella acabara de despertar.
16:20Esto, sabe como a ti. Él sonrió apenas. Como a mí. Ella tomó otro poco, esta vez con más
16:28intención. El mole goteó ligeramente por el borde de la cuchara. Prueba, dijo, estirando el
16:34brazo por encima de la mesa, ofreciéndole el bocado con los ojos encendidos. ¿Sabes preparar
16:40cosas así de ricas? Fabián aceptó el bocado sin reservas. El amargor del cacao criollo,
16:47la dulzura aterrosa del cempasúchil y la complejidad de las especias estallaron en su
16:52boca como plegarias prohibidas. No sé si podría ser algo tan delicioso, María, murmuró, aún saboreando.
17:01Pero tendrías que dejarme entrar a la cocina primero. Llegó el turno del risoto. María rompió
17:07la hoja de aguacate con un corte limpio, y el aroma herbal envolvió el pescado dorado que
17:12reposaba dentro, como un corazón resguardado por un relicario vegetal.
17:17¿Y este? Preguntó, con voz más suave. ¿También tiene historia?
17:22Sí, dijo Fabián, inclinándose un poco hacia ella. Su voz era ahora más baja, templada y cálida.
17:29El robalo representa al espíritu atrapado en la carne. La hoja de aguacate, el cuerpo que lo protege.
17:36Y el risoto de maíz azul es la memoria viva de los pueblos que aún lo llaman por su nombre
17:41original, Tlacapetlat. María rompió un trozo del robalo y lo sumergió levemente en la espuma de
17:48guayaba, que chispeó con un aroma dulce y picante al mismo tiempo. Lo acercó a los labios de Fabián,
17:55pero esta vez no usó cubiertos. Sostuvo el bocado con los dedos. Abre, ordenó, como si estuviera
18:02atentando al exorcista en su propio altar. Fabián atrapó el pescado con los dientes, rozando su piel
18:08con los labios, dejando que sus dedos se demoraran un instante más en la comisura de su boca.
18:14María no retiró la mano. Al contrario, lo miró fija, antes de limpiarse los dedos con la lengua.
18:21Creo que me estoy antojando de postre, y no precisamente del que viene en el menú,
18:26dijo con una sonrisa traviesa. Dejó los cubiertos, se relamió el labio inferior y,
18:32sin romper el contacto visual, presionó suavemente su pie contra la pierna de él bajo la mesa.
18:38El contacto fue directo, firme. Apenas lo sintió, Fabián apretó la mandíbula.
18:44Creo que hoy seré una pecadora que comerá doble postre, añadió sin más, su tono cargado ahora de
18:50una promesa sin horarios. El mesero llegó con una esfera perfectamente congelada de helado de
18:56tequila reposado, con centro líquido de reducción de tuna roja, descansando sobre una cama de amaranto
19:02crocante y hojas de menta cristalizadas. Una copa para cada uno, pidió ella con suavidad.
19:09¿Qué vino desea el señor? La recomendación de la casa. Decántelo, por favor. Perfecto, señor.
19:16El vino llegó en una botella oscura, elegante, con una etiqueta dorada sin pretensiones.
19:23El camarero sirvió dos copas generosas antes de alejarse con discreción. En cuanto se marchó,
19:29María sacó de su bolso un pequeño frasco de vidrio con un líquido carmesí, apenas más espeso
19:35que la sangre. La sonrisa que acompañó su gesto fue tan traviesa como peligrosa.
19:40Asha me dio esto hoy. Susurró con voz maliciosa. Dejó caer dos gotas en cada copa. El líquido se
19:48fusionó con el vino como rubíes derritiéndose en la oscuridad. Revolvió con suavidad con su dedo
19:54antes de beber. Fabián, sin dejar de mirarla, tomó su copa y también bebió. El efecto fue inmediato.
20:01El calor le subió por la garganta como si el vino se transformara en fuego líquido.
20:07María entrecerró los ojos y un suspiro escapó de sus labios, como si le hubieran acariciado el alma.
20:14Fabián sintió como su pulso se aceleraba y su pantalón se volvía incómodamente ajustado.
20:19—¿Ya lo sientes? —susurró ella,
20:22cruzando lentamente las piernas bajo la mesa, tratando de acomodarse.
20:27—¡María! Será mejor salir ya! —musitó él con voz grave, apenas contenida,
20:33los ojos inflamados de deseo. Ella se levantó con la mirada encendida,
20:38como si el hambre se hubiera apoderado de su cuerpo. Fabián no necesitó pensarlo.
20:43Simplemente la siguió, arrastrado por una fuerza más antigua que su fe.
20:48Dejó unos billetes sobre la mesa sin contar. La botella quedó atrás,
20:53testigo de una cena que se volvió incendio.
20:57Caminaron rápido, cada paso como un latido desesperado. Apenas cruzaron el umbral del
21:02restaurante, María se quebró. Lo empujó contra una de las columnas exteriores,
21:08a resguardo de una sombra ornamental. Sus labios chocaron con los de él como una
21:13colisión de almas condenadas. Su lengua entró en la de Fabián como si la conociera desde antes
21:19de nacer. Las manos de María rasgaron la camisa clerical con torpeza, desabotonándola en
21:25pellones hasta abrir la tela como si quisiera arrancarle la vocación.
21:29—No aguanto, Fabián.
21:31—Me estoy incendiando, susurró contra su boca, con la voz entrecortada por el deseo.
21:37—Dos gotas son demasiadas. Me queman por dentro. Fabián intentó hablar, decirle algo,
21:44lo que fuera, pero las palabras se le atoraron en la garganta como una plegaria ahogada.
21:48En su lugar, la tomó por la cintura y la alzó apenas del suelo, como si fundirse a ella pudiera
21:55aliviar la tensión. Pero nada la aliviaría. Una pareja que llegaba al restaurante se detuvo
22:01en seco. —Disculpen —dijo el hombre, desviando la mirada al verlos. María ni siquiera parpadeó.
22:08Se aferró más fuerte al sacerdote y soltó una risa ronca, casi animal, mientras mordía su cuello como
22:15una advertencia. Él asintió torpemente al hombre, apenas consciente de lo que hacía,
22:20y en un impulso de lucidez murmuró con voz rota. —Al auto. Ella echó a correr,
22:27los tacones repicando sobre el concreto como disparos. Las risas entrecortadas se mezclaban
22:33con los jadeos. Subieron a la camioneta de oricalco y cerraron las puertas de golpe.
22:39Fabián giró la llave. Necesitaba concentrarse. Tenían que subir por reforma y tomar dirección.
22:45a las lomas. Pero ya era tarde. —Fabián. No aguanto hasta el apartamento —dijo ella con
22:52voz temblorosa mientras se inclinaba sobre él, desabrochando su cinturón con una mano y bajando
22:57su ropa interior con la otra, sin vergüenza ni espera. —Conduce. Tengo una idea que me dio Tati.
23:03—¿Qué vas a hacer, María? —intentó preguntar, pero el final de la frase se transformó en un gemido
23:10ahogado. La lengua, fría y húmeda de la clarividente descendió sobre su virilidad con
23:16una determinación que lo paralizó. Fabián apretó el volante, los nudillos blancos,
23:22los ojos bien abiertos, pero no por la carretera, sino por el caos que ardía en su entrepierna.
23:28—No. Así no puedo. —María.
23:31La voz se le quebraba, temblando entre cada palabra. Ella se acomodó en el asiento del copiloto,
23:38con un descaro delicioso, y llevó su otra mano bajo el vestido. Sus dedos encontraron su feminidad
23:44ya empapada, y su boca jugaba con cada centímetro de él, trazando líneas con la lengua como si quisiera
23:50tatuarse su mapa. —Tú solo llévanos a las lomas. Yo me encargo de que el camino sea celestial —murmuró,
23:57apenas apartándoselo justo para que sus labios rozaran la punta húmeda de su deseo. Luego lo
24:04devoró de nuevo, más hondo, más lento, más cruel. —Yo. Yo no puedo. Fabián jadeaba como si estuviera
24:12huyendo de un demonio, pero en realidad corría directo a su abismo personal. Encendió el auto
24:17y agradeció a Dios por amarlo tanto y dejar el pasillo vacío hasta la avenida. —Tranquilo,
24:23padre. Musitó ella, con una perversidad cálida en la voz. Esta pecadora no busca redención. Solo
24:31quiere comulgar con su Espíritu Santo. —María, por favor. El volante temblaba bajo sus manos. El
24:39carro serpenteaba en la avenida. Las lomas quedaban aún a diez minutos. —Déjese llevar, padre. Quiero
24:46sentirlo en mi boca, saborearlo como la ofrenda más pura de su fe. Hoy no quiero que se venga en
24:52mi
24:52garganta. Quiero probarlo, disfrutarlo, dejarlo pintado en mi lengua. Dijo con descaro, mientras
24:59intensificaba el ritmo de su boca, y su mano en ella misma no se detenía. Fabián cerró los ojos un
25:06instante, las piernas temblorosas, el corazón golpeándole las costillas. —María. Me voy a venir.
25:13—Hágalo, padre. Inúndeme. Lléneme con su espíritu. Soy su templo. Su pecadora favorita. María lo miró
25:23con lujuria mientras su boca no dejaba de moverse, tragando gemidos, saboreando su sufrimiento. Los
25:29segundos pasaron mientras Fabián estallaba en un orgasmo extenso, y María se aseguró de limpiar hasta
25:35el último centímetro del sacerdote con una lentitud casi ceremonial. María no dijo nada. Se trepó sobre él
25:43como si le perteneciera. Las rodillas a cada lado de su pelvis. El vestido que llevaba se elevó con
25:49naturalidad, revelando la humedad caliente de su entrepierna sin un rastro de pudor. Retiró su
25:55ropa interior hasta quedar completamente desnuda bajo la tela y acomodó a Fabián en la entrada de
26:00su ser. —Tú preocúpate por el camino. Yo me ocupo de ti esta noche. Susurró con la boca muy cerca
26:07de su
26:07oído, acariciándole el lóbulo con los dientes mientras sus caderas se ajustaban. —¡María! La
26:14voz de Fabián era una súplica que se deshacía en el aire. —No puedo conducir así. Solo déjate
26:20llevar esta noche. Y sin darle más opción, descendió sobre él. Fue un hundimiento lento. Como si su cuerpo
26:28quisiera memorizar centímetro por centímetro de su virilidad, tragándoselo con una ternura casi
26:33cruel. El interior de María estaba hirviente, húmedo. Lo apretaba con cada centímetro como
26:40si su interior estuviera hecho para él. Fabián lanzó un gruñido bajo de rendición absoluta.
26:46La camioneta de oricalco, blindada, con vidrios oscuros, parecía otro auto más de la ciudad rumbo
26:52a las lomas de Chapultepec en esa fría noche. María comenzó a cabalgarlo con movimientos circulares,
26:59lentos al inicio. El vestido se agitaba como una bandera ondeando en el infierno. Liberó sus senos
27:06del sujetador y dejó que rebotaran contra el pecho desnudo de Fabián mientras ella se aferraba a su
27:11cuello. —¡Fabián! No sé si es la poción, los baches en la carretera o el miedo que alguien se dé
27:17cuenta, pero siento que palpito por dentro. —¿Tú lo sientes? Le murmuró al oído mientras giraba
27:24las caderas con maestría. —Sí, María, te siento. El sacerdote se mordió el labio con fuerza,
27:32su cuerpo sacudido por la tensión. Intentaba mantener ambas manos en el volante, pero no podía
27:38pensar. —Te tengo tan dentro, Fabián, tan profundo. Gimió María mientras se dejaba caer en su virilidad
27:45con todas sus fuerzas. El sudor le resbalaba por la espalda, y cada gemido se aferraba con más fuerza
27:52a su cuello. Cada vaivén o contracción de su interior era un recordatorio de su amor. —Eres mío.
28:00—Mío, Fabián. No voy a dejarte ir, le dijo, mientras empezaba a sollozar de ansiedad y placer.
28:07—Te prometo que te haré feliz. María alcanzó el clímax. Un temblor la recorrió entera, arqueando la
28:14espalda mientras un gemido desgarrador le salió de lo más profundo. Sus uñas se clavaron en los hombros
28:21de él. Los muslos apretaron con fuerza y su interior se contrajo con una violencia casi animal
28:26mientras quedaba inmóvil. Fabián la sintió romperse sobre él. Y se rompió con ella. La oleada fue
28:33brutal. Incontenible. Se derramó dentro de María como un torrente, sin poder contenerse, gruñendo,
28:41temblando, soltando un alarido que fue más una confesión. María lo abrazó mientras su cuerpo aún
28:47vibraba con las últimas sacudidas. No dijo nada. Solo se quedó montada sobre él, sintiendo cómo la
28:54llenaba, cómo seguía latiendo dentro, y sonrió.
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