00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 125.
00:06Una cita vampírica de sangre, muerte y amor eterno.
00:10Parte 2. La luna se había elevado como un testigo pálido sobre Ajusco,
00:15iluminando con su luz enferma el campo de masacre.
00:18La casa objetivo ya no era tal cosa, sino un templo de ruina carnal.
00:23El aroma a sangre mezclado con vísceras tibias todavía flotaba en el aire como incienso profano.
00:30Los cadáveres cubrían el suelo como si la muerte misma hubiera querido escribir un poema con cuerpos rotos.
00:36A través del umbral, cruzó el archiconde de purga Serraf Bambertock en segundo.
00:42Con su atuendo no buscaba ostentación, pero imponía respeto con cada pliegue.
00:47Una sinfonía de sombras hecha vestimenta.
00:50El tejido era un negro profundo, sin reflejo alguno, como si absorbiera la luz y el juicio por igual.
00:57Compacto, pesado y opaco, seguía las líneas de su cuerpo con una precisión quirúrgica,
01:03esculpiendo una figura delgada, recta como una sentencia y tan imponente como un veredicto final.
01:09El cuello, alto y tenso como una muralla de silencio, envolvía su garganta y dejaba expuesta apenas la mandíbula afilada
01:17como una navaja helada.
01:19Sobre los hombros, dos cruces doradas se posaban con gravedad, no como adornos sino como estigmas,
01:25sus extremos apenas cayendo sobre los pliegues, que culminaban en puños cerrados como promesas de castigo.
01:32El mismo diseño recorría los bordes dorados con un hilo tenue pero cargado de intención.
01:37El pantalón descendía sin quiebre, una línea imperturbable que finalizaba justo sobre el roce exacto con los zapatos,
01:45dos piezas negras de cuero humano lustrado, endurecido con siglos de obediencia y ritual.
01:51No brillaban, relucían con amenaza.
01:55¡Glorioso! murmuró Asha detrás de él, con su sonrisa enferma.
01:59La vampireza llevaba una blasfemia hecha vestido para su cita.
02:04Sus hombros daban inicio a dos lenguas de seda marina que descendían como si buscaran el centro de algún pecado
02:10prohibido,
02:11abiertas sin pudor hasta encontrarse justo encima del ombligo.
02:14Se adherían a su silueta como si la adoraran, dejando el pecho al descubierto,
02:19con apenas un par de hilos translúcidos cruzando sobre los pezones erectos como si la espera misma los hubiera invocado.
02:26Desde ese abismo de provocación, el diseño se dividía en tres fragmentos.
02:31El panel central descendía como un suspiro, delgado y vertical,
02:36sujeto apenas sobre el pubis con un aro de plata que parecía demasiado frágil para sostener tanta tentación.
02:42A los costados, dos capas quebradas emergían desde las caderas, como alas mutiladas,
02:48revelando sin reservas la curvatura de su sexo y la piel entre sus muslos.
02:53La espalda, por su parte, era un territorio sin defensa, desnuda desde la nuca hasta la línea del coxis,
03:00una insinuación constante que rozaba la obscenidad con elegancia letal.
03:04Los tacones blancos, casi etéreos, resonaban con cada declaración de su magnificencia
03:10mientras en sus muñecas el brillo metálico de un brazalete de plata pulsaba con una energía inquietante.
03:16María estaba detrás, sin decir palabra. Sus copas. La bruja las ofreció con una reverencia contenida y
03:24un pequeño temblor en sus manos. Serraf tomó uno de los cálices. Caminó entre los cuerpos con calma
03:31dejando que sus ojos inspeccionaran los cadáveres. Se detuvo junto a un cuerpo fresco, aún caliente,
03:37con reflejos espasmódicos en las manos. Este. Dijo. Se agachó y sin ceremonia alguna,
03:45arrancó con un tirón seco la cabeza rota del sujeto. Dejó que la yugular palpitara y llenara
03:50la copa directamente desde la arteria como si fuera un decantador biológico y se la ofreció a la
03:55vampireza. Oh, Serraf. Tú siempre supiste cómo tratarme. Asha lamió su labio inferior con la punta
04:03de la lengua, antes de empezar a beber. Él continuó sirviendo una copa para sí,
04:08sin dejar de mirarla, ni por un segundo. Por nosotros. Brindó él. Ella brindó antes de
04:15beber un trago largo mientras intentaba esconder sus pensamientos. Caminaron entre las columnas
04:21de cuerpos, vísceras colgando de lámparas, órganos abiertos como ofrendas. Asha observó un torso sin
04:28cabeza clavado a una pared con un pedazo de hueso. Tu monstruo es. Intrigante, Serraf. Comentó ella
04:36saboreando su copa. ¿Cómo lo conseguiste? El archiconde siguió avanzando junto a ella y se
04:42detuvo junto a un cadáver cuyas costillas estaban regadas como animales intentando escapar. Cerró los
04:49ojos y respiró profundo. Me gustaría que pudiéramos dejar atrás esa noche hace tres siglos. Ella lo miró.
04:56Bajó la copa y sus labios temblaron un segundo. Hacer como si nunca hubiera pasado. ¿Desecharla
05:03de la existencia al negarnos a reconocerla como real? Me gustaría compartir esto contigo. El
05:09archiconde hizo un gesto y María se acercó con una flor entre las manos. No era una flor cualquiera,
05:15sino un cadupul, blanca, translúcida, frágil como el alma de un mártir. Aquella flor había nacido en
05:23los jardines colgantes de Babilonia, testigo del inicio de su amor milenios atrás. Asha la tomó
05:29con asombro. Al tacto de sus pétalos, el recuerdo la atravesó, la noche en que él ganó el derecho a
05:36ser su eternidad. ¿Cómo? Susurró ella, con la voz temblorosa, vencida por el deseo. Siempre he tenido
05:44una en mi hogar. La tomé de Babilonia, antes de que cayera la ciudad, respondió Serraf, como si fuera
05:51una trivialidad. Ella devolvió la flor a María para que la llevara mientras sus mejillas se sonrojaron.
05:58Me debes un vals. María, ordenó Serraf sin apartar los ojos de la vampireza. La clarividente sacó una
06:05barra de sonido portátil de su bolso, la conectó al celular y buscó el danubio azul. La música comenzó
06:12a sonar, etérea, anacrónica, impía. Y en ese instante, ambos vampiros parecieron olvidar el mundo,
06:20como si la masacre a su alrededor no existiera. Serraf rodeó la cintura de Asha con una mano.
06:26La otra sostuvo los dedos perfectos de la vampira. Su palma derecha se posó sobre la espalda desnuda
06:33de ella. Asha, en respuesta, alzó su copa de sangre y la volcó lentamente sobre su pecho,
06:39dejando que el líquido tibio le empapara los senos antes de que el archiconde diera el primer
06:43paso del vals. Giraron. Se deslizaron entre los cadáveres. Sus pies salpicaban sangre a cada paso.
06:52La cola del vestido de Asha arrastraba fragmentos de piel, huesos y cabellos, hasta teñirse por
06:58completo de rojo. Serraf danzaba con la solemnidad de un rito antiguo, mientras sus zapatos de cuero
07:04humano recogían vísceras como si fueran ornamentos litúrgicos. La sangre del suelo se arremolinaba
07:11con sus movimientos. Cada giro dejaba un espiral carmesí. Cada pisada era una pincelada demencial
07:17sobre el lienzo de la muerte. Asha reía, delirante. Se agachó brevemente, manchó sus manos con sangre
07:25fresca, y siguió danzando mientras trazaba líneas escarlatas sobre el rostro de Serraf con dedos
07:30adoradores. «Sé exactamente por qué viniste, Serraf», susurró ella, mientras el ritmo se volvía más
07:37íntimo. «Y sabes que solo hay un precio que aceptaré». Él le lamió la mejilla, limpiando con su lengua
07:44una línea de sangre que ella misma había dibujado junto a sus labios. «Acepto», dijo, con la voz baja
07:51y definitiva, junto a su oído. Y volvieron a girar. Asha se abandonó al frenesí. La sangre seguía
07:59manchando su vestido, y con una sonrisa extasiada, dejó que el placer la poseyera. Sus pezones se endurecieron
08:06bajo la tela, y lejos de ocultarlo, los marcó con más sangre para que fueran visibles, como ofrendas
08:12impúdicas. Serraf la sostenía por la cintura, y sus zapatos seguían manchándose de pulmones,
08:19fluidos y restos humanos, mientras ambos bailaban como si celebraran una boda entre lo sagrado y lo
08:24profano. A un lado, María observaba. Inmóvil. Tragó saliva. Aquello que presenciaba era grotesco,
08:33desquiciado, brutal. Y sin embargo, había algo en ese amor enfermo que la atraía irremediablemente.
Comentarios