00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 73.
00:05El vampiro archiconde declara la guerra. El día avanzaba con ritmo marcial en la sede de la purga
00:12en Bariloche. El viento frío de la Patagonia se filtraba por las rendijas más pequeñas del
00:17antiguo complejo militar, reforzado con capas de acero y concreto, trayendo consigo el aroma
00:23mezclado de nieve, pólvora y sudor. El rastro de los escuadrones de oricalco que regresaban de
00:29las misiones nocturnas. En uno de los pasillos interiores, Drex permanecía inmóvil, apoyado
00:35contra una columna metálica, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo pulido.
00:42Aparentemente relajado, pero con los sentidos alerta. Tatiana, la directora general, ya se
00:48había sumergido por completo en sus labores. Supervisaba movimientos tácticos, autorizaba
00:54salidas de campo y revisaba los reportes logísticos con la precisión de una máquina.
00:59Él, en cambio, había preferido mantenerse al margen un instante más, en parte porque
01:05estaba preocupado por María. Esperaba que no hubiese perdido el control con Fabián. Sabía
01:11que la clarividente era una mezcla inestable de trauma, poder y una vulnerabilidad que apenas
01:16conseguía sostener. Entonces lo percibió. El olor de Fabián flotó en el aire como una
01:23bandera invisible. Drex aspiró hondo, cerró los ojos un segundo, y siguió la estela con
01:29la atención de un sabueso. Pero antes de que pudiera avanzar, otra nota, más tenue pero
01:35luminosa. Se filtró entre los aromas.
01:37Julián. El maestro santo se acercaba primero. Drex levantó la cabeza con un gruñido casi
01:44inaudible, se separó de la columna y caminó hacia el encuentro, sus botas retumbando con un
01:50ritmo constante sobre el suelo. «Hola, Fabián». Julián, saludó con voz neutra, tensa, como una hoja
01:58afilada aún envainada. «Hola, Drex. Lo que pasó en el apartamento lo dejamos para otro día», dijo
02:05Fabián sin rodeos. Su tono era firme, templado por la experiencia, con un dejo de cansancio que
02:12intentaba ocultar bajo una máscara de serenidad. «Tenemos noticias del Vaticano. ¿Te interesará
02:18escucharlas? Veo que se llevan de maravilla», intervino Julián con una sonrisa diplomática,
02:25haciendo una reverencia breve pero elegante, tal como dictaba el protocolo clerical.
02:30«Vengo directamente de Roma con las tablillas de los tallos». El archiconde solicitó su envío con
02:36carácter de urgencia. «¿El Vaticano aprobó la solicitud tan rápido?», preguntó Drex, sorprendido,
02:43con el seño fruncido. «Sabía por experiencia que Roma no se movía con agilidad. Salvo que algo más
02:49estuviera en juego». Fabián asintió con gravedad. «Y no solo eso. El papa intervino personalmente
02:57para que se aprobara sin demora», añadió Julián, orgulloso. «También han asignado un traductor oficial
03:03de lenguas perdidas de América Latina. Se integrará al equipo del archiconde en cuanto llegue». Drex permaneció
03:11en silencio, la mirada perdida en el vacío. Aunque todo sonaba como progreso, sabía que nada en la
03:17purga ocurría sin un precio oculto. Y si algo había aprendido de Bambertoken, era que jamás daba
03:23un paso sin haber calculado cada posible consecuencia. «Me alegra que tengan tiempo para charlas, pero les
03:30recuerdo que esta clase de información no se discute en los pasillos», interrumpió Tatiana con voz
03:35cortante al aparecer por una puerta lateral. Llevaba el uniforme impecable, las botas relucientes y el
03:42cabello recogido con precisión quirúrgica. Su presencia imponía respeto inmediato. Les hizo
03:49una seña para que la siguieran. «¡Vamos! El archiconde ya los espera!» «Mis disculpas,
03:56directora», dijo Julián con otra inclinación respetuosa. Fabián y Drex se unieron sin decir
04:02palabra. La sala de operaciones del ala de comando era un espacio amplio, sin ventanas,
04:07con muros reforzados y una iluminación cálida que intentaba suavizar el ambiente severo. En el centro,
04:14un panel táctico proyectaba mapas topográficos, rutas de infiltración y marcadores estratégicos
04:20codificados. Allí los esperaba Seraph Bambertoken II, de pie, con las manos cruzadas detrás de la
04:27espalda. Su figura delgada y alta dominaba la sala con naturalidad, incluso sin emitir palabra.
04:34Al ver a Julián entrar, esbozó una sonrisa apenas perceptible. «Me alegra ver que todos han
04:40disfrutado de sus vacaciones», inició el vampiro con tono irónico, avanzando con paso lento,
04:46pero deliberado, arrastrando milenios con cada movimiento. Tatiana dio un paso al frente sin vacilar.
04:53«Señor, estoy esperando la llegada de los últimos agentes de oricalco para coordinar el
04:58operativo nocturno con el líder táctico», informó con precisión quirúrgica.
05:04«Excelente, Tatiana. Siempre es grato ver que la eficiencia no toma descanso», respondió Bambertoken.
05:11Hizo una pausa, dejando que el silencio se instalara como una advertencia sorda.
05:16«Mi padre, Zakfik Bambertoken, como muchos de nuestra especie, cree que la inmortalidad nos
05:23hace superiores en todos los aspectos. Una arrogancia hereditaria. Pero yo he aprendido
05:29algo distinto». Caminó entre ellos con la serenidad peligrosa de los depredadores absolutos. Su mirada
05:36los rozó con una calma que no tranquilizaba, sino que afilaba el ambiente. «He visto a mortales como
05:42ustedes superar a vampiros antiguos. En ingenio. En voluntad. En poder, incluso. Todos intercambiaron
05:50una mirada breve, cargada de cautela. Aquellas palabras no eran gratuitas. La muerte plata es
05:57más poderosa de lo que sospechábamos», continuó Bambertoken, su voz resonando en la sala con la
06:02contundencia de una sentencia. «Su red de aliados, su control territorial y su capacidad de influencia
06:09política exceden nuestras proyecciones más pesimistas. Acabar con ellos será una guerra.
06:15Pero es una que pienso ganar». Volvió a hacer una pausa. Esta vez, para dejar caer la pieza clave.
06:22«Nuestro próximo objetivo será infiltrarnos en sus túneles. Aquí, bajo el cóndor. Todo indica que han
06:29construido una red fortificada bajo la montaña, operando en las sombras para mover recursos hasta
06:35el norte sin ser detectados». Clavó la mirada en cada uno de ellos, sus ojos brillando como carbones
06:41encendidos. «Tatiana, quedarás a cargo en mi ausencia. Regreso a Perú. Tienes autoridad total
06:49para actuar. No tienes ningún límite. Entra a los túneles y controlalos». «Entendido, señor»,
06:56respondió Tatiana sin titubeos. Dio un paso al costado y lo miró con profesionalismo severo.
07:02«Su jet está preparado. ¿Seguro que no desea escolta? Después de lo que vimos en Quito,
07:08necesitarás cada unidad disponible aquí», respondió él, con una sonrisa seca. Se giró sin más,
07:15su abrigo largo ondeando detrás de él como una sombra viviente. El silencio que dejó tras su marcha
07:21fue espeso, casi físico. Drex observó cómo desaparecía por los pasillos sin emitir sonido
07:28alguno. Tatiana, sin perder el ritmo, se volvió hacia el resto. «Nuestra primera parada será el
07:35túnel que descubrimos en la oficina del barrio. Aún no saben que lo encontramos, así que entraremos
07:41rápido, limpios, y desde ahí bajaremos directamente a los túneles. La sorpresa estará de nuestro lado,
07:48pero no se confíen». Guardó silencio un momento, luego los escaneó con la mirada como si midiera la
07:54solidez de sus almas. «Será un entorno cerrado, oscuro y maldito. Esperen trampas,
08:01magia de sangre y zonas selladas. No bajen la guardia». Su voz era dura, sin dramatismo,
08:07como quien ya ha cruzado demasiadas veces el infierno. No esperó preguntas. Se giró de inmediato
08:14y salió con pasos resueltos hacia su oficina. El taconeo de sus botas resonó con precisión
08:20militar. Una vez dentro, se acercó a su escritorio, activó el comunicador empotrado en la consola y
08:27presionó el canal privado. «María, estoy en mi oficina. Aquí te espero», dijo, con tono neutro,
08:34aunque la tensión en sus hombros traicionaba lo que intentaba ocultar. Como si hubiese estado
08:40escuchando desde el otro lado, María apareció al fondo de la sala de mando. Caminaba en completo
08:46silencio. Su rostro era inexpresivo, como una máscara que contenía todo menos calma.
08:52Entró sin decir palabra y cerró la puerta con un clic suave que sonó más a sello hermético que
08:57a cerrojo. Drex observó la escena desde la sala táctica y frunció el ceño, inquieto. Su voz salió
09:05más grave de lo que esperaba. «¿Qué pasó con María esta mañana?», preguntó, apenas conteniendo la
09:11inquietud que le oprimía el pecho. «No mucho», respondió Fabián, sentándose con la serenidad
09:17de quien ya ha meditado cada palabra. Estaba afectada por lo que ocurrió durante la madrugada.
09:24Se disculpó conmigo, de forma sincera. Incluso se ofreció a ayudarme con la sesión espiritual que
09:30teníamos pendiente. Eso sí, dejó claro que no quiere volver a saber nada de nieve,
09:36esquís ni paisajes helados por el resto de su vida. Drex asintió lentamente, sin sonreír.
09:44«Entiendo, Fabián. Me alegra que hayan superado el malentendido», dijo Drex tras una breve pausa.
09:51«María es una mujer extraordinariamente sensible. Lo que más la consume es la soledad. Cuando siente
09:58que nadie la comprende o la acompaña, su mente se fragmenta. Se desborda. Y con los poderes que
10:05tiene. Cuando pierde el control, la situación puede volverse muy difícil de contener».
10:11Fabián suspiró, frotándose las manos con incomodidad. «No lo pensé bien, Drex. No imaginé
10:18que pudiera quebrarse de esa manera. Todavía estoy tratando de entender cómo hablar con una
10:24bruja», admitió en voz baja, con un dejo de vergüenza que le tensaba la garganta.
10:30«Fabián, tú eres un hippie del amor con Sotana», le respondió Drex, con una media
10:35sonrisa irónica. «Si alguien va a encontrar la forma eres tú. ¿Y vas a hacer esa sesión
10:41espiritual?». Antes de que Fabián pudiera contestar, Julián frunció el ceño y se giró
10:47hacia ellos, alarmado. «¿Sesión espiritual?», repitió, con una mezcla de escepticismo y
10:54desconcierto en la voz. «¿Qué estás planeando, Fabián?». El sacerdote no se alteró, aunque la
11:01tensión comenzaba a notarse en su expresión. Su respuesta fue serena, pero cargada de convicción.
11:07«Nada indebido, maestro. Solo. Me gustaría despedirme de la chica que exorcicé aquella
11:14vez». Su mirada se volvió sombría por un instante, anclada en algún recuerdo. «Sé que la Santa
11:21sede lo prohíbe, pero necesito saber si su alma alcanzó la paz. Si aún está atada a este mundo.
11:27Quiero ayudarla a cruzar». Julián apretó los labios, visiblemente incómodo. «¿De verdad
11:34estás considerando prácticas de nigromancia?». «No puedo creerlo viniendo de ti». «No es
11:40nigromancia», corrigió Fabián con firmeza, sin perder el respeto. «María es clarividente. Una
11:47médium, si lo prefiere. No invoca a los muertos ni los esclaviza. Ella los escucha. Sigue siendo
11:55una bruja, Fabián. Y demasiado poderosa para estar bajo la protección de Bambertoken, si me
12:01preguntas», dijo Julián, cruzándose de brazos. «Pero tengo la impresión de que ya formaste una
12:08opinión muy personal sobre ella». «Fabián no dudó. La tengo», afirmó, mirándolo sin desviar la vista.
12:15«María es una mujer extraordinaria. Llena de amor, de compasión sincera. Tiene una fe ciega y
12:23una devoción absoluta por quienes ama. No es una bruja maliciosa. Es una luz. Quebrada por el dolor,
12:30no por el demonio». Julián lo observó largo rato, en silencio. Finalmente habló, con una
12:37advertencia velada en la voz. «Suena más a una fanática que a una santa. Pero está bien,
12:43Fabián. Fuiste maestro de Colombia, y sé que tu fe ha movido montañas. Solo espero que también
12:50sepas reconocer. Cuando una montaña es, en realidad, un abismo. Gracias, maestro»,
12:57respondió Fabián con respeto, aunque ya sin intención de retroceder.
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