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Categoría

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Diversión
Transcripción
00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 98.
00:05Guerra inmortal. Parte 4. Los seis demonios sumerios del Cebitu y Azag.
00:11La luna casi completaba su tránsito por la oscuridad del firmamento. Su luz apenas lograba
00:17filtrarse entre las columnas de humo y fuego que brotaban desde el corazón ardiente de las
00:22ruinas de Pisac. El cielo resplandecía en reflejos de naranja, rojo y un negro espeso,
00:28aceitoso. Las llamas devoraban muros centenarios, mientras los gritos se mezclaban en una única
00:35espiral de muerte colectiva. Los cuerpos seguían cayendo, y cada nuevo cadáver parecía librar
00:41su propia guerra íntima. Miembros destrozados, ojos arrancados, torsos abiertos por garras que
00:48desgarraban carne como si fuera tela mojada. Los agentes de Oricalco corrían entre los restos,
00:54lanzando fuego purificador o utilizando los Duon para absorber las almas y evitar que sus
00:59compañeros fueran consumidos por el banquete infernal que presidía el demonio primigenio
01:03Azag. Los seis demonios restantes del Cebitu danzaban entre los cadáveres, cubiertos de sangre,
01:10con zarpas en llamas y rostros podridos, marcados con símbolos antiguos. Se deslizaban entre las ruinas
01:17como espectros asesinos, dejando a su paso devastación y locura. Las líneas de Oricalco
01:23caían una tras otra, sus formaciones rotas por la embestida demoníaca. Mientras tanto,
01:30en el centro de un cráter abierto entre los escombros, cuatro figuras inmóviles permanecían
01:35erguidas. Demasiado quietas. Demasiado perfectas. Lía no les quitaba la vista de encima. Sus ojos
01:43entornados, los dedos firmes sobre el gatillo de su rifle francotirador de balas mixtas.
01:49El visor térmico no mostraba calor. Sus sentidos vampíricos no detectaban sangre.
01:55Jefa. Esos cuatro no se han movido ni un milímetro y no tienen firmas térmicas ni hemoglobina.
02:02Apostaría lo que quieras a que son una ilusión. Susurró por el comunicador, apuntando a una de las
02:08siluetas. Muy bien, Lía. Probemos tu teoría, replicó Tatiana, con frialdad quirúrgica. Alguien
02:16lance una granada en medio de esos cuatro malnacidos. Un agente de Oricalco extrajo una
02:21granada del cinturón y la lanzó al centro del grupo inmóvil. La esfera giró en el aire antes
02:27de estallar con un zumbido agudo. La explosión dentada sacudió la tierra. Fragmentos de plata
02:34hirviente y metralla de mercurio salieron disparados en todas direcciones, partiendo rocas y huesos por
02:40igual. Cuando el humo se disipó, el cráter estaba vacío. Hijos de puta, eran un señuelo. Gritó Lía,
02:48escaneando con la mira térmica a los alrededores. Encuentren a esos cuatro bastardos. Son líderes de
02:55la muerte plata y los quiero muertos. Y mientras la cacería comenzaba, en lo más profundo de las
03:01ruinas, Asaga avanzaba. Sus patas traseras, garras draconianas cubiertas de sarna ardiente,
03:08se hundían en el suelo dejando cráteres de pus infernal. Cada pisada era una declaración. La
03:15realidad podía quebrarse. Su cuerpo era una aberración de roca fundida, metal oxidado y
03:21carne amalgamada de miles de muertos. A su paso, el mundo se marchitaba. Las plantas morían,
03:27los amuletos crujían, las almas se apagaban, como si algo invisible las devorara desde adentro.
03:34Y sin embargo, en el corazón mismo del infierno, Amaru permanecía erguida. Su cabello flotaba como
03:41si estuviera sumergida en aguas sagradas. Su piel brillaba como si fuera un río. La voz que
03:47emergía de su garganta ya no era humana. El cielo tembló y de él brotó agua viva, espesa,
03:53densa, girando en espirales perfectas como galaxias diminutas.
03:59Vórtice térmico. Gritó, su voz multiplicada por el eco de los dioses. Inti respondió de inmediato.
04:06El guardián del sol rugió envuelto en lenguas de fuego solar. Alzó los brazos y las nubes se abrieron
04:12con violencia. Dos columnas de fuego se elevaron como lanzas divinas, partiendo el cielo, derritiendo
04:19piedra, incinerando demonios al contacto. Kuichi no se quedó atrás. Sus brazos giraron en un
04:26movimiento que desgarró la atmósfera. El aire se comprimió, colapsó y luego estalló en ráfagas
04:32huracanadas. Era viento ancestral, el mismo que había esculpido los Andes. Se alzó como una serpiente
04:39alada, mezclándose con el fuego de Inti, creando un remolino abrasador, un tornado ígneo que arrasaba
04:46con todo. El cielo crujió. Tronó sin rayos. Relámpagos y nubes desgarraron la noche. La
04:54atmósfera entera se fracturó. Fue entonces que Auxplex levantó el Quillarragua, y sus labios
05:01se abrieron para cantar. Puncha Pacha, Tuteyak Yacta, Tiempo del Día, Pueblo que Anochece,
05:08Quillamamay, Chascañawi, Madre Luna, Ojos de Estrella, Pacariwawa, Illarituta, Niño de la
05:16Amanecer, Noche Resplandeciente, Yantumuchui, Nyaui Ilai, Sombra que Besa, Ojo que Brilla,
05:24Kanchis Kausai, Iskei Killa, Siete Vidas, Segunda Luna, Pachacutik, Wasipunku, El que Gira
05:31el Tiempo, Puerta de la Casa, Kachak Runa, Hanak Pacha, Persona Luminosa, Mundo de Arriba,
05:38Nyukanchik Iyari, Chainata Rurei, Nosotros Brillamos, Así Se Ha Hecho, Killa Pokar, Nyaui Kausai,
05:46Luna Floreciendo, Ojo Vivo. La lluvia comenzó, pero no era lluvia normal. Las gotas que caían
05:54eran cada vez más gruesas, como dedos, doradas, sagradas. Auxplex siguió cantando, cada vez
06:02más sumido en su propia voz, que retumbaba en la inmensidad de los Andes, que parecía
06:07responderle de regreso.
06:08Puncha Pacha, Tutayak Yacta, Tiempo del Día, Pueblo que Anochece, Kiyamamae, Chaska Nyaui,
06:17Madre Luna, Ojos de Estrella, Pacariwawa, Iyari Tuta, Niño del Amanecer, Noche Resplandeciente,
06:25Yantumuchui, Nyaui Ilai, Sombra que Abraza, Ojo que Brilla, Kanchis Kausai, Iskei Killa,
06:32Siete Vidas, Segunda Luna, Pachacutik, Wasipunku, El que Gira el Mundo, Puerta de la Casa, Kachak Runa,
06:41Hanak Pacha, Persona Luminosa, Mundo de Arriba, Nyukanchik Iyari, Chainata Rurrei, Nosotros Brillamos,
06:49Así Se Ha Hecho, Kiyapokar, Nyaui Kausai, Luna Floreciendo, Ojo Vivo.
06:55La Luna, suspendida, como un ojo abierto en la noche, pareció detener su curso. Todo el firmamento
07:04se tensó, como si el tiempo mismo contuviera el aliento. Entonces, ocurrió lo imposible. Una
07:10bruma se alzó desde la misma lluvia sagrada, una nube densa, como una placenta celestial que,
07:17comenzó a formarse sobre el campo de batalla. Palpitaba. Goteaba luz. Dentro de ella,
07:24una silueta empezó a delinearse, una segunda luna, al principio borrosa, luego más nítida,
07:31hasta que su reflejo dejó de ser una ilusión. Era una luna nueva, condensada por la divinidad
07:37andina, tan real como la primera. Su sola presencia hizo temblar la magia en la atmósfera,
07:43y el alma de quienes aún respiraban. Me siento bajo el cénit del solsticio de verano.
07:49—Rugió Inti con fuego en la voz. Una columna de llamas brotó de su espina dorsal como una
07:55erupción volcánica contenida, escapando por sus manos. Su piel brillaba como obsidiana fundida.
08:02Las brasas no solo salían de su cuerpo, lo envolvían. Era un sol encarnado, rugiendo
08:08contra la noche infernal. Cuichi levantó ambas manos al cielo, y lo hizo crujir. Las nubes se abrieron
08:15a gritos. Rayos descendieron como castigos divinos. No elegían al azar, buscaban cuerpos
08:22putrefactos, amalgamas de carne que gemían con docenas de bocas muertas. Cada impacto
08:28no solo los destruía, los purificaba, devolviéndolos al barro.
08:33—¡Jefa! No podemos quedarnos con los relámpagos. Son demasiados! —gritó un piloto, mientras su
08:40helicóptero temblaba, la estructura crujía, y las pantallas chispeaban por el exceso de energía
08:46estática. —¡No se atrevan a moverse! —vociferó la directora general de Oricalco, su voz tan firme
08:53que pareció contener la tormenta. —La chamán tiene el control. Manténganse estables en el aire.
09:00Hubo silencio. Un segundo de duda mortal. —¡Entendido! —¡Jefa! —murmuró el líder de los pilotos,
09:07y todos apretaron los dientes. Mientras tanto, Pachatec no alzaba la voz. Sus ojos,
09:14verdes, lloraban de dolor al ver la tierra sagrada profanada pero, no se detuvo. Clavó
09:20las manos en el suelo de piedra, y la tierra respondió. Las grietas abiertas por explosiones
09:26y magia comenzaron a llenarse de raíces negras que se extendían como arterias en todas direcciones.
09:33Buscaban cuerpos, se hundían en cadáveres, absorbían su energía corrupta, su mal, su
09:39podredumbre, para transformarla en fertilidad. Era magia antigua. Brutal. Sacrificial. Abono
09:47de sangre para que la vida regresara. Y el precio era un alma pútrida. La lluvia de Amaru no cesaba.
09:54No era lluvia normal. Era una cascada de pureza que finalmente tocó a Asag. El rey del Cevitu,
10:01en su locura ciega, continuaba escarbando la carroña, arrancando huesos del campo,
10:07devorando fragmentos de espíritu como un adicto. Chilló cuando las primeras gotas atravesaron la
10:13nube de su corrupción y lo alcanzaron. El agua chisporroteó al tocarlo. Asag rugió. No con voz,
10:21sino con una onda vibratoria que partió a un oricalco y desintegró un cadáver cercano.
10:26Pero el daño ya estaba hecho. El agua lo había tocado. Y le dolía.
10:32El carnero erguido, una bestia hecha de huesos curvos, lana de sombras y músculos construidos
10:39con torsos fusionados por hechizos prohibidos, saltó desde las ruinas, golpeando con sus pezuñas
10:45reforzadas un helicóptero de oricalco que intentaba mantenerse estático para no atraer los rayos.
10:51El demonio embistió hasta hacerlo caer, buscando alimentarse de cuerpo sin corromper.
10:57Pero entonces, la lluvia sagrada lo alcanzó. Una gota. Luego otra. La piel del carnero se
11:04agrietó. La lana se volvió humo. Su torso estalló en líneas de fuego líquido, dejando al descubierto
11:11tendones formados de carne y almas que gritaban al romperse.
11:14Ahora. Es vulnerable. Gritó Roderick, la voz seca de furia, con el rifle ya recargado.
11:23Disparó. Una bala de mercurio y plata impactó en el centro de la abertura. Un chorro negro de
11:29bilis demoníaca explotó desde la herida. Su escuadrón respondió con ráfagas cerradas. El
11:36demonio reculó, intentando huir, pero el agua lo paralizaba. Temblaba. Los disparos se acumularon
11:43en su cuerpo oscuro hasta hacerlo explotar, deshaciendo su forma física. En otro rincón
11:49de las ruinas, una sombra aún más siniestra se deslizaba. La serpiente aterradora. Un monstruo
11:55tan largo como tres autobuses, hecho de escamas negras y ojos humanos que se abrían y cerraban,
12:01llorando sin motivo. Cada movimiento era un canto silencioso que arrastraba a los soldados
12:07de oricalco hacia la muerte. No gritaban. Morían sin voz, tragados por la oscuridad.
12:13Y entonces, cayó Diana. ¿Qué? ¿Tú también te crees especial por no tener alma? Rugió,
12:21cubierta de sangre seca hasta el cuello, con los ojos dilatados, completamente desquiciada.
12:27Diana. Saltó sobre la criatura, aferrándose con sus espadas como si pudiera domarla. Clavó las
12:34hojas en la carne abismal justo cuando la lluvia la volvió vulnerable. Escamas saltaron como cuchillas.
12:40Ojos estallaron. La serpiente chilló sin tener boca. Diana emitió un gemido gutural y se lanzó
12:47hacia la cabeza del monstruo. Una amalgama de cráneos de soldados muertos que chasqueaban
12:52con reflejos de agonía. Y entonces ocurrió. Su columna crujió. Se partió. Sus costillas se
13:00abrieron como una flor. Su cuerpo estalló en espasmos. Los músculos se contrajeron como
13:06si recordaran lo que alguna vez fueron. Las garras brotaron. La boca se deformó. Las
13:12piernas se convirtieron en zarpas. El pelaje oscuro devoró la carne. Diana ya no era humana. Era
13:20ira viva. En su forma bestial, le arrancó la cabeza a la serpiente de un solo zarpazo. No hubo grito,
13:27solo el sonido de huesos cediendo y carne desgarrándose como tela mojada. El cuerpo aún
13:33se sacudía cuando Roderick, desde lejos, vació su cargador sobre el cadáver. Ahora sí sangra.
13:40Gruñó, mientras la sangre negra salpicaba sus botas. El león de la ira, hermano de la serpiente,
13:46rugió y se lanzó en su defensa. Una mole roja de odio puro, con garras de hierro y ojos sin
13:53pupilas.
13:54Pero Inti ya lo esperaba. El guardián no se movió. El fuego salió de él como castigo. Una torre ígnea
14:02brotó de sus manos, envolviendo al demonio. No pasarás. Este lugar es sagrado, demonio. Gritó,
14:10con los pies hundidos en magma vivo. El león embistió, pero resbaló. El fuego líquido lo
14:16derretía, mientras la lluvia sagrada lo volvía vulnerable. Inti no vaciló. Muere, abominación.
14:24Y lanzó una llamarada como una lanza directa al pecho del demonio. El fuego lo atravesó. Un agujero
14:31se abrió en su torso, y por él se coló la lluvia. El león gritó por primera vez. Retorciéndose,
14:38intentando cerrar la herida, pero el agua fue más rápida. Lo llenó. Lo purificó. Lo deshizo. Su
14:46cuerpo fue devorado desde adentro, mientras su forma física era absorbida por la pachamama. Y así,
14:53entre lluvia, fuego y relámpagos, las ruinas de Pisac ardían y sanaban al mismo tiempo.
15:00Jefa, encontré a dos de los cuatro fugitivos, informó a Noel con tono cantarín, casi juguetón,
15:06mientras acariciaba la corteza de uno de los saucos que había invocado en medio del Templo
15:11del Sol. —¿Dónde estás, Anuel? —preguntó Lía, con el ojo fijo en la mira térmica del
15:17rifle francotirador. Su dedo ya descansaba sobre el gatillo, el sudor mezclado con la
15:23madera de la culata, grabada con runas. —Busca tres árboles en medio de las ruinas.
15:29Están fusionados entre sí, como si fueran una sola criatura. —Ahí estoy. La voz de la druida
15:36sonaba viva, alimentada por la lluvia y la guerra. —Ya te vi. Bueno, vas a tener que quitar esos
15:43árboles para que pueda apuntarles, pero antes. —Descríbeme el cuadro.
15:48—Necesito saber qué voy a ver cuando habrá fuego —replicó Lía con calma militar.
15:53Anuel se inclinó, colocando la mano sobre el suelo empapado por la lluvia sagrada,
15:58leyendo la energía como si fuera un texto abierto.
16:03—Son dos. Uno es claramente un alquimista. Tiene dos ejércitos de figuritas, uno de gárgolas
16:10y otro de golems. Pero son pequeños, como los que enfrentamos antes. Supongo que necesitan
16:16carne muerta para crecer. —Eso no va a pasar mientras yo esté aquí —gruñó Lía,
16:22ajustando la mira térmica a través de los saucos. —Y la otra figura.
16:27Anuel vaciló, frunciendo el ceño. Diría que no hace nada, pero es un gnomo.
16:32—Y si algo he aprendido, es que si no se mueven, es porque están haciendo algo malo.
16:38—Bien, ya encontramos al ilusionista —interrumpió Tatiana con su tono de jefa ogro.
16:44—¿Cómo sabes que no es una ilusión, Anuel? —Mis saucos, jefa.
16:49—Respondió con una sonrisa audible. Cerca de sus raíces no hay magia que se esconda,
16:55ni encantamiento que no se enrede. —Y las flores, si algo se hiciera invisible,
17:00dejarían rastro en el polen. —Las flores siempre saben.
17:04Tatiana soltó una risa breve, rasgada por la tensión. —Bien. Parece que puede servirme como
17:11purgadora. —Lía, el gnomo es tu prioridad. No quiero verlo respirar cuando acabe la oración.
17:18—Entendido, jefa —respondió Lía, girando su cuerpo con suavidad para buscar una línea de tiro
17:24limpia entre ruinas, lluvia y saucos. —Escúchame, Anuel. Encárgate de que el gnomo no se mueva ni un
17:31puto centímetro. —Y mientras tanto, piensa cómo vamos a contener al alquimista.
17:37—Voy a encontrar un ángulo sin tocar tus árboles. Anuel no respondió. Cerró los ojos.
17:44Los saucos temblaron. El aire entre ellos empezó a espesarse. Las raíces se alargaron,
17:50como si olieran el peligro. Un segundo después, Pachatec llegó. Se acercó en silencio,
17:57aún sangrando por un oído, y se colocó junto a ella. —Jefa, uno de los chamanes está conmigo,
18:03murmuró la druida. Piensen cómo enfrentar al alquimista y sus estatuas. Pero no se muevan.
18:10No hasta que Lía tenga un disparo limpio al gnomo, ordenó Tatiana.
18:15Arriba, entre el caos de viento, fuego y trueno, Kui-Chi surcaba los cielos como un halcón enloquecido,
18:22moviendo el aire con cada giro de sus brazos. Sostenía la tormenta sobre Pisac como un dios
18:28menor, alimentando los ciclones que mantenían la lluvia intensa sobre los demonios restantes del
18:33cebitu. Amaru, su complemento, no tocaba el suelo, nadaba entre la lluvia. Su báculo,
18:41formado por huesos de tritón, corazón de sirena y escamas de hipocampo, giraba con ella,
18:47dejando una estela de purificación. Cada gota arrancaba podredumbre de la tierra. Y la segunda
18:54luna, suspendida como un juramento inquebrantable, amplificaba su poder hasta quemarlo impuro con tan
19:00solo mirarlo. El viento del sur, demonio incorpóreo nacido de los suspiros de los moribundos,
19:06intentó volverse etéreo para escapar, pero la lluvia lo volvió denso. Tangible. Atrapable. El
19:14agua lo cubrió como un velo sagrado, y Kui-Chi y Amaru se lanzaron a cazarlo. Más abajo, las
19:21abominaciones se acercaban como una marea. Centauros de carne aullaban con múltiples bocas abiertas en el
19:27pecho, dejando tras de sí rastros de ácido, babas de mercurio y lenguas bifurcadas que lamían
19:33cadáveres aún tibios. Mantícoras de vísceras trepaban por los muros, arrastrándose con colas
19:39hechas de brazos humanos, disparando dientes como metralla ósea. Serpientes de tripas hinchadas
19:45reptaban dejando un murmullo de blasfemias en idiomas extintos, hablados por lenguas de úteros y
19:51tendones. Y junto a ellos, Drex. Descendió por las escaleras de las ruinas como un ángel del
19:58apocalipsis. Su chocuto brillaba en la mano izquierda. Llegó al cadáver del duende, abierto
20:04como una flor podrida, y hundió la hoja profundamente en su cráneo desecho, sellándolo con un corte
20:10ritual. El símbolo de los kamisu ardió al contacto, no dejaría alma que pudiera regresar.
20:17Tatiana. Este duende está muerto y sellado, gruñó Drex por el comunicador.
20:23Diana. Vamos a acabar con esta mierda de una vez. Entendido, Drex. Un líder de la muerte
20:31plata menos, respondió ella por el canal. Diana jadeaba. Su cuerpo aún humeaba. La sangre seca
20:38pegada al uniforme de oricalco. Había recibido balazos. Muchos. El torso perforado, los muslos
20:46desgarrados por plata. Pero seguía en pie. Mandíbula tensa. Hambre de violencia. Drex sacó
20:54un frasco de su cinturón, lo agitó y se lo lanzó.
20:57Tómala, dijo con voz ronca. Diana lo atrapó al vuelo. El líquido era rojo oscuro, opaco,
21:05espeso como lava. ¿Qué es esto? Preguntó con voz ahogada por el éxtasis del combate.
21:11Luego frunció el ceño. Y dile a los médicos que te saquen esa puta plata de duende.
21:17Ya viste lo que pasó la última vez. Te sientes bien, y en dos putas horas estás muerto.
21:23Hinchado y azul. Drex bajó la mirada. Había recibido varias heridas en el enfrentamiento,
21:29y había inhalado demasiado de ese metal maldito. Tatiana había dispuesto una unidad de estabilización
21:37médica en el tercer anillo. Una tienda de trauma rápido equipada con alquimia menor,
21:42cirujanos de guerra y campos de purificación para ayudar a los heridos que aún pudieran volver al
21:47combate. Muy bien. Vamos, dijo, y antes de avanzar por las ruinas añadió con una mueca torcida.
21:55Y eso, Diana, es una poción de rugido de dragón. ¿Estás jodiendo? Diana se sobresaltó,
22:02limpiándose con la lengua un hilo de sangre seca en la comisura del labio.
22:07¿Vamos a escupirle fuego al dragón putrefacto? Primero a los muertos que hay por todas estas
22:13ruinas. Especialmente a esas monstruosidades que custodian la entrada, gruñó Drex, empujando la
22:19lona reforzada del área médica con el hombro. Necesito bálsamo de cicatriz de duende. Me envenené
22:26con plata, de ese puto malnacido. Entendido, señor, respondió una médica alquimista,
22:33acercándole el frasco con manos manchadas de antiséptico y tinta ritual. Es una dosis
22:39concentrada, como la que recomendó a la jefa Tatiana. Tendrá efectos inmediatos. Drex asintió.
22:46Se tragó el contenido sin saborearlo. El líquido bajó como un grumo medicinal,
22:51quemándole la garganta mientras el ardor recorría sus venas contaminadas. Respiró hondo. Con manos
22:58rápidas, Drex buscó en los compartimentos interiores de su pantalón del uniforme. El
23:04mismo frasco que le había entregado a Diana, rugido de dragón, una poción oscura y espesa que,
23:10al agitarse, soltaba chispas como si contuviera un núcleo volcánico en miniatura.
23:15Vamos, Diana. Primero purificamos los cadáveres para que ese hijo de puta de Azag no se alimente,
23:22y luego vamos por el dragón. Todavía me quedan dos rugidos después de este. Diana sorrió. No fue
23:29una sonrisa humana, sino una mueca brutal. Colmillos asomando, ojos dorados ardiendo como
23:35brasas mojadas en sangre. Muy bien, Drex Hall Crux. Entonces tú y yo hoy rugimos como dragones y
23:43derretimos todo. El deseo homicida chispeaba en su mirada. Estaba lista para reducir el infierno a
23:50cenizas. Tatiana, voy a transformarme, dijo Drex por el comunicador, con el pulso acelerado ante lo
23:57que podía desatarse al sincronizarse con el tótem Atlante. Entendido, Drex, la voz de Tatiana llegó tan
24:04firme como siempre, aunque un segundo más tarde de lo usual. Encárguense de esos muertos. Fabián y
24:11Julián están preparando algo especial para Azag. Y entonces, ocurrió. La poción bajó por sus
24:18gargantas como un meteorito astillado, encendiéndoles las entrañas. Las venas se marcaron en tonos naranja,
24:25rojo y amarillo, como si lava líquida corriera bajo la piel. Los corazones martillaban el pecho.
24:32Las mandíbulas se tensaron. Las transformaciones no fueron iguales. Para Drex, el proceso fue dolor puro,
24:39amplificado por el rugido de dragón. Su cuerpo se arqueó como un animal herido. Hueso por hueso,
24:47todo crujió con violencia, como ramas secas partiéndose en espiral. La columna se fracturó
24:53en tres puntos antes de reformarse a mayor tamaño. La piel se desprendió a tirones sangrientos,
25:00revelando músculos hipertrofiados, palpitantes. La carne latía. Un zarpazo al suelo dejó cuatro
25:07surcos humeantes. Su rostro estalló en sangre al transformarse. El cráneo se reconfiguró en una
25:13mandíbula lupina ancha, con colmillos goteando saliva y alquimia, y ojos azules con vetas doradas.
25:21En cambio, para Diana, la metamorfosis fue igual de brutal pero fluida, sin rastro de dolor. Su espalda
25:28estalló como una granada ósea. Las costillas se abrieron como un capullo negro. Las vértebras se
25:34alargaron en espiral. Las piernas mutaron en extremidades lupinas poderosas, cubiertas de
25:41pelaje retorcido. El rostro se estiró en una máscara animal, aunque conservaba esa sonrisa
25:47psicópata entre colmillos afilados y vapor rojo. Entonces, rugieron. Cada uno en una dirección
25:54distinta. Drake se lanzó sobre un centauro de carne que galopaba entre ruinas, arrastrando una
26:00cadena de cadáveres frescos como trofeos. Tenía cuatro torsos humanos en lugar de uno,
26:06y cada uno gritaba en un idioma distinto. El monstruo alzó una de sus bocas torácicas y
26:12vomitó una neblina pestilente. Pero Drake no le dio tiempo. Rugió. Una exhalación brutal de magma
26:19líquida brotó desde sus fauces, como si el núcleo de la tierra le saliera por el estómago. El impacto
26:25fue letal. Las bocas se fundieron, colapsaron, se derritieron. La carne chirrió. Los huesos se
26:33inflaron y estallaron como arcilla hervida. El cuerpo entero se volvió una pila burbujeante
26:39de pus y humo. Diana giró como una hoja cortante en el aire y aterrizó sobre un león de torsos
26:45unidos. Una amalgama grotesca de cuerpos fusionados sin simetría, con patas hechas de
26:50brazos entrelazados. Las costillas humanas le servían de armadura. Antes de que los intestinos
26:57intentaran envolverla, exhaló su fuego directo al corazón pútrido de la criatura. Los torsos
27:04chillaron al unísono. Un sonido grave, lleno de agonía. El fuego alquímico fundió cada uno como
27:10si estuvieran hechos de cera. Los cráneos sin ojos explotaron, disparando vértebras como proyectiles
27:17ardientes. Las serpientes de tripa avanzaron por el barro como hambre viva. Una se enroscó en la
27:23pierna izquierda de Diana. Otra subió por su espalda. Una tercera se lanzó al cuello. Diana rugió en el
27:31rostro de una. La agarró por el tronco viscoso y la estrelló contra una roca. Fuera de mí, hijas de
27:38mierda. Gruñó con voz animal. Abrió la mandíbula y escupió fuego. Las serpientes no se quemaron, se
27:46derritieron. Las lenguas blasfemas se evaporaron. El fuego del rugido de dragón no solo incineraba.
27:53Era aniquilación en estado líquido. La podredumbre se contraía. Las marcas alquímicas se deformaban.
28:01Los círculos de invocación escritos en sangre se evaporaban. Y el poder de Isaías Bambertocken
28:07chillaba como una bestia herida, al ver que sus abominaciones no podían resistir. Cada criatura
28:13que tocaba ese fuego gritaba, no solo con la carne, sino con el alma. Como si algo en su núcleo
28:19fuera
28:20negado por el mundo. Era fuego que no solo destruía, negaba la existencia. Drex giró sobre sí mismo,
28:27con el pecho jadeante, los ojos vibrando por la furia. Y volvió a rugir.
28:33Diana, gritó Roderick, su voz perforando el estruendo de los relámpagos y la podredumbre.
28:38La licántropa giró hacia donde el viento del sur intentaba escapar, deshaciéndose en neblina
28:44mientras huía del cerco doble formado por Amaru y Kuchi. Sus pupilas doradas se afilaron como
28:50cuchillas de obsidiana. Saltó. En pleno vuelo, la lluvia sagrada empapó su cuerpo, haciéndole hervir
28:58la sangre, no de dolor, sino de poder. El viento del sur intentó volverse etéreo, incorpóreo. Pero la
29:05purificación ancestral lo volvió sólido, denso, atrapado por la gravedad y el miedo.
29:11Las garras de Diana se incrustaron en su espalda con un sonido húmedo y elástico, desgarrando no
29:17carne, sino una masa corrupta de energía maldita y tejido ilusorio. El demonio chilló con todas las
29:24voces que había devorado, pero su grito se deshizo ante el rugido infernal que brotó de la garganta de
29:29la loba. Una llamarada incinerante salió de su pecho. No fue fuego. Fue juicio. El viento del sur
29:38fue forzado a regresar al abismo, desintegrado al quedar expuesto sin cuerpo frente a las llamaradas
29:43de la licántropa. No fue destrucción. Fue exilio. Las ruinas de Pisac temblaron. Pero no por el paso de
29:51los guardianes, ni por los rugidos de Drex o Diana. A lo lejos, la sangre seguía cayendo como si el
29:58cielo
29:58mismo sangrara. Cuerpos abiertos como altares colapsaban en el barro. Las piedras crujían
30:05bajo los pies de las abominaciones reanimadas, que volvían a levantarse una y otra vez, reconstruyéndose
30:11con más hueso, más carne, más odio. Cada criatura parecía un poema de sufrimiento escrito en costras,
30:19un acto de necroarquitectura de Isaías Bambertocken. Y entonces, la montaña gimió. Un sonido seco,
30:27profundo, agrietado. Como si el corazón de la Tierra se partiera bajo la presión de algo que
30:33jamás debió existir. Azak rugió. Pero no con su boca. No con su pecho. Sino con todas las gargantas
30:41que había devorado en el último millón de años. Fue un coro de condena. El cielo se abrió. Los rayos
30:49quedaron suspendidos en el aire. El tiempo pareció tambalearse. Los helicópteros de
30:54oricalco se agitaron. Las brújulas giraron como locas. Las torretas se desviaron. Está alterando
31:02el magnetismo. Este hijo de puta está jodiendo toda la zona. Rugió un piloto, luchando por mantener
31:08el control. Alcancen mayor altitud. ¿Salgan de su efecto? Un segundo después, un chorro de vapor
31:15verdoso atravesó el fuselaje de su helicóptero. La nave no explotó. Se derritió desde dentro. El
31:22metal gemía. Las almas gritaban. Los cuerpos fueron absorbidos como si una lengua líquida los
31:29lamiera desde el alma hacia afuera. Arrancando no solo la carne, sino también la existencia misma.
31:35Azak comía. Pero no con dientes. Con presencia. Entonces, el demonio primigenio empezó a devorar
31:43rocas como si fueran carne, usando cada una de sus tres fauces, cada una con conciencia propia,
31:49nauseabunda. El sonido era repulsivo. Piedra triturada como médula ósea. La lluvia sagrada
31:56no alcanzaba esa zona, contenida por la corrupción que emanaba de sus alas. Alas que crecían más con
32:03cada alma devorada. Y de su vientre, empezaron a caer. Bloques. Golems de putrefacción. Colosales.
32:11Viscosos. Pestilentes. Uno cayó con un rugido sordo. Tenía brazos formados por fémures humanos
32:19fundidos en lanzas gruesas. Su rostro era una máscara de calaveras encajadas en un cráneo
32:25ciclópeo, del cual brotaba humo negro como si llorara incendios. Otro caminaba con una pierna
32:31compuesta de torsos vampíricos aún palpitantes, jadeando, atrapados en una tortura perpetua.
32:37Del vientre colgaban trozos de soldados de oricalco, todavía en uniforme.
32:48Cada paso de esas cosas corrompía el suelo. La bilis negra que resumaban abortaba raíces,
32:55mataba insectos al instante, y hacía hervir la sangre de los soldados humanos como si se
33:00afectara veneno puro en sus venas. Demonios nuevos en campo abierto. Golems compuestos
33:06de carne y piedra corrupta. Avisó uno de los agentes, justo antes de que su transmisión
33:12fuera cortada con un colmillo nauseabundo, ahogado en el vapor que le despegó la piel
33:16y succionó su espíritu como humo de incienso maldito.
33:20Las aberraciones de Isaiah Bambertoken se agruparon con los golems. Era un ejército impío
33:26de muertos sin fin. Un centauro gigante apareció, su torso compuesto de múltiples
33:32columnas vertebrales, sus costillas como lanzas. En el centro del pecho, la cara de un niño
33:38separatista. Llorando sangre, sus ojos suplicando, mientras el resto del cuerpo galopaba con hambre.
33:46Otro monstruo, de cuatro torsos de mujeres cosidos por la cadera, avanzaba lentamente.
33:52Su mandíbula no estaba en la cara, sino en el abdomen, horizontal, dentada como una trampa
33:58para osos, goteando fluidos amnióticos y pus. Corrieron. Saltaron. Regeneraban. Cada uno
34:07absorbía los cadáveres cercanos, usando huesos recientes como andamio. Se armaban con muerte.
34:13Y en el aire. Asag ascendió. Su pestilencia no solo cubrió Pisac. Sino que, cada aleteo mandó
34:21huracanadas de inmundicia y pus a través de los Andes. Cuando alcanzó suficiente altitud,
34:27se giró hacia los helicópteros. Uno fue destrozado por vapor putrefacto que devoró metal, carne,
34:33hueso y almas por igual. Otro intentó resistir. Abrió fuego con torretas giratorias de balas de
34:40mercurio y plata, que rasgaron parte de la piel de Asag. Pero fue inútil. Los pocos restos del
34:46helicóptero cayeron sobre los oricalcos en tierra. Y con ellos cayó un fuego corrupto que no ardía,
34:52infectaba. Como una plaga bajo alas demoníacas. Quiere cubrir Pisac con su corrupción para que no
34:59llegue la lluvia. Avisó a Maru, su voz temblando desde el círculo ritual que estaba haciendo.
35:06Asag se extendió como un parásito colosal, como una manta abisal. Sus alas, hechas de piel de
35:13condenados y formadas con intestinos se abrieron y liberaron una nube. No era niebla. Era una atmósfera
35:21de cuerpos líquidos, pus, llanto, sombras, gritos y dolor. Todo comprimido y destilado como el aliento
35:28de un dios muerto. No dejará que el agua toque su piel. Está infectando la atmósfera. Gritó
35:35Cuichi, volando en círculos mientras forzaba los relámpagos a caer como castigo. Amaru. Tiene
35:41que llover más fuerte. Rugió. Inti, calienta el aire. Necesitamos otro vórtice de calor. ¿Quiero
35:49que arda como el sol cuando se desangra? Vociferó a Maru mientras el bastón brillaba por el esfuerzo.
35:55Roderick. ¿Cómo va la destrucción de las abominaciones? Julián. Fabián. ¿Hasta
36:01cuándo van a tener ese rezo listo? Tatiana gritaba por el comunicador. Tati, con las dos
36:07lunas presentes puedo volver a ver con mis poderes, a pesar de Azag, y, ya encontré a otro de los
36:13líderes
36:13perdidos y sé por qué está quieto el gnomo, pero no te va a gustar. María hablaba junto a su
36:19hermana en
36:20medio del trance. El gnomo ya está libre, como un alma en pena por las ruinas. Nos ha estado
36:26encerrando en un sello de sangre y, la líder que encontré es una banshee que está usando el sello
36:31para robar cada alma que cae, directamente para Azag. Está en una de las colcas, en la tercera.
36:39Jefa. Lo sé Lía. Tatiana gruñó con molestia. Si ya salió de su cuerpo no se puede matar ese
36:45malnacido. Yo puedo devolverlo a su cuerpo, y dejarlo atrapado unos segundos, es un truco de
36:52la aldea. Dijo Oxplex por el comunicador. No preguntaré, hazlo. Tatiana seguía dando órdenes
36:59críticas. Lía, quiero en la mira ese puto gnomo, apenas vuelva al cuerpo, se lo regalas al demonio
37:06como tributo de nuestra parte. Anuel, espera a que Lía dispare para ir por el alquimista.
37:12Estamos en posición jefa. Dijo la druida. Bien, María, encuentra al líder que nos falta.
37:20Roderick, no sé qué haces, pero apenas caiga el gnomo, quiero que destajes esa banshee,
37:25deja a los licántropos solos unos minutos, no van a morir.
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