00:00¿Qué tal amigos? Estas son mis reflexiones dominicales.
00:04La era del vértigo.
00:07Hubo un tiempo no tan lejano, en que el pulso de un periódico no se medía en clics por minutos,
00:14sino en el consagrado silencio de unos hombres y mujeres que leían a contracorriente del reloj.
00:21Eran los correctores.
00:23En la primera línea de trinchera estaban los correctores de estilo.
00:27Una suerte de sentinelas de la lengua española.
00:31Leían los textos de los periodistas no sólo para cazar una coma errante o una concordancia coja,
00:38sino para proteger la verdad de la mala escritura.
00:43Detrás de ellos, en una segunda línea igual de crucial,
00:47los correctores de pruebas revisaban las galeras, es decir, las páginas ya maquetadas,
00:53con la meticulosidad de un relojero.
00:55Su objetivo era que nada, ni una sola línea,
00:59escapara al filtro de la precisión antes de que el papel saliera a las calles.
01:05Veteranos, muchos de ellos, eran algo más que empleados.
01:10Eran historiadores con diccionario,
01:13escritores que no firmaban,
01:15abogados de la lengua.
01:16A su lado, siempre al alcance de la mano,
01:19había un ejemplar del diccionario de la Real Academia Española,
01:24gastado de tanto usarlo para verificar
01:26si el redactor había usado tal o cual palabra
01:29con la propiedad que merecía.
01:32Eran, en esencia, la memoria viva de la redacción,
01:35y el último baluarte contra la imprecisión.
01:39Esa estirpe, la de los correctores artesanales,
01:43es hoy una especie en extinción.
01:46Las redacciones modernas,
01:48atrapadas en la tiranía de lo instantáneo,
01:51ya no albergan esos baúles andantes y vivientes de los recuerdos.
01:55Su papel ha mutado.
01:58Ahora, la vigilancia recae en los curadores de contenidos,
02:03periodistas experimentados que verifican
02:05no sólo el texto original,
02:07sino también los aportes que la inteligencia artificial
02:10sugiere para alimentar las plataformas digitales.
02:14El cambio de soporte lo ha transformado todo.
02:19Antes, el hecho de trabajar para el papel
02:22imponía un ritmo más humano.
02:24Había tiempo para la duda,
02:26para la consulta,
02:28para la pausa que permite pulir una frase
02:31hasta dejarla cristalida.
02:33Pero ahora,
02:34la urgencia por competir en velocidad
02:36con otras plataformas digitales
02:39ha comprimido los segundos.
02:41El espíritu crítico,
02:43ese viejo compañero de los correctores,
02:46lucha por abrirse paso
02:47entre la avalancha de información
02:49que exige ser difundida de inmediato.
02:51Sin embargo, no todo está perdido en la era del vértigo.
02:55Conscientes de que la confianza del lector
02:58es el activo más frágil y valioso,
03:00los equipos digitales han aprendido
03:02a crear nuevos mecanismos de vigilancia.
03:05La tecnología, que impone la velocidad,
03:08ofrece también las herramientas
03:10para enmendarlo casi todo sobre la marcha.
03:13En el listín,
03:15esa vigilancia se ejerce
03:16con una regla de oro
03:17que resiste cualquier actualización,
03:20que es la verificación.
03:22Antes de que una noticia
03:24vuele a las pantallas de nuestros rectores,
03:26nos obligamos a confirmarla
03:28en al menos dos fuentes.
03:31Es un ejercicio de resistencia
03:33contra la inmediatez malentendida.
03:35Es la manera de esquivar
03:37en lo posible
03:38los riesgos del error
03:40y la imprecisión.
03:42Los ojos que vigilan la redacción
03:44ya no son los mismos.
03:45Han cambiado de nombre
03:47y de herramientas.
03:48Pero su misión,
03:50que es la de garantizar
03:51que lo que llega al lector
03:52sea claro,
03:53cierto y confiable,
03:54sigue siendo la misma.
03:56Porque,
03:57aunque los tiempos se aceleran,
03:59la pulcritud del periodismo
04:01no entiende de prisas.
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