Los alcaldes del país no cuentan con las herramientas para tratarlo con un enfoque de salud pública claro, ni con un enfoque de seguridad integral. La drogadicción hace que estos seres humanos pierdan su capacidad de decisión y los vuelve carne de cañon para las estructuras criminales, que los instrumentaliza para su accionar delictivo y tiene a la ciudadanía llena de temor.
Queremos llegar al Congreso a dar los debates incomodos, de los que nadie quiere hablar, pero que requieren de atención del Estado. Por eso apoyame votando a la Cámara Creemos
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