Hace cuatro años, anteayer en términos históricos, la OMS incorporó a su Clasificación Internacional de Enfermedades el Síndrome de Burnout, que no era un señor sino una metáfora que en inglés significa consumirse, quemarse hasta apagarse. Aquí lo tradujimos como Síndrome del trabajador quemado, estirando también las posibilidades metafóricas del verbo quemar en castellano. Una palabra que tiene su raíz en el verbo latino cremare, que en nuestro idioma quedó para nombrar una práctica funeraria.
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