00:00Buenos días. En los prolegómenos del Mallorca Real Sociedad, una comentarista nacional se
00:04refiere al equipo balear y suena raro. De hecho, estoy seguro de que el comentario cayó
00:10mal en Ibiza o Menorca. Si esta identificación suena absurda en una actividad fundamental
00:15como el fútbol, imaginen el terreno insustancial de la política. O pidiendo perdón antes
00:20de agredirles individualmente, ¿cuándo es la última vez que usted manifestó orgulloso
00:25que soy balear? Añadiéndonos el Caciná. Se nos reprende cada vez que hablamos de Castilla
00:32y León, separándolo en Castilla y León para resaltar dos entidades separadas, hasta el
00:37punto de que me gusta llamar a esa región Castilla o León. Lo mismo ocurre con la comunidad
00:42autónoma denominada Mallorca, Menorca, Ibiza o Formentera. En el famoso eslogan de cuatro
00:48islas y ninguna frontera, lo sorprendente es que tenga que hablarse de fronteras, aunque
00:53sea para desmentirlas. Se ha celebrado, pues, el Día de la Comunidad Inexistente. Sin la
01:00festividad laboral, el Día de Marras alcanzaría la irrelevancia absoluta en lugar de consolidarse,
01:06seguramente porque nuestros políticos son cada vez más irrelevantes, por méritos propios.
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