00:02Jorge Fernández Menéndez escribe en su columna Razones para el periódico Excelsior que el
00:07espectáculo de Marx Arriaga al atrincherarse en su oficina y presentarse como perseguido
00:12no fue casual. Funcionó como cortina de humo para ocultar disputas internas en la cuarta
00:19transformación. Detrás del show está la batalla por el control de la narrativa educativa y sobre
00:25todo del caso Ayotzinapa. La Secretaría de Educación Pública habría solicitado cerca
00:30de 200 correcciones a los libros de texto por errores y contenidos polémicos. Desde las
00:35fallas históricas hasta la exaltación de movimientos guerrilleros como los de Género Vázquez y
00:41la Liga 23 de septiembre. Pero el punto más delicado, dice, es Ayotzinapa presentado en
00:47esos libros como un crimen de Estado. Fernández Menéndez sostiene que esa tesis ha sido impulsada
00:53por el sector radical del movimiento cuya principal operador es Jesús Ramírez Cuevas.
01:00Recuerda que pese a los intentos por imponer esa versión, las investigaciones judiciales
01:05confirmaron que los normalistas fueron secuestrados por sicarios de Guerreros Unidos en colusión
01:10con policías municipales. El columnista acusa que hubo un intento de involucrar a militares
01:15mediante testimonios fabricados desde la Fiscalía Especial de Omar Gómez Trejo con la participación
01:22del ex subsecretario Alejandro Encinas. Eso provocó detenciones y un fuerte choque con
01:28la Secretaría de la Defensa encabezada por el general Luis Cresencio Sandoval. También
01:33señala que Jesús Ramírez Cuevas intentó frenar entrevistas y controlar la narrativa,
01:40pero el propio presidente López Obrador mantuvo a la Secretaría de la Defensa fuera de su control
01:46directo. La disputa dice, continúa, esa corriente sigue señalando a los militares y también
01:52al secretario de Seguridad Omar García Jarduz. En un contexto de división interna, concluye
01:58Jorge Fernández Menéndez, el Gabinete de Seguridad y las Fuerzas Armadas se han convertido en uno
02:05de los principales respaldos de la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta aquí la columna de Jorge Fernández Menéndez.
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