La violencia armada ha vuelto a conmocionar a la sociedad estadounidense, esta vez en el marco de un evento deportivo escolar. Un tiroteo registrado este lunes en una pista de hielo de Pawtucket, en el estado de Rhode Island, se ha saldado con tres personas fallecidas —incluyendo al atacante— y otras tres heridas que se encuentran en estado crítico en el hospital.
Los hechos ocurrieron pasadas las tres de la tarde en el Lynch Arena (Dennis M. Lynch Arena), un complejo deportivo que acogía en ese momento un torneo de hockey con la participación de al menos cinco institutos de la zona. Según las primeras investigaciones lideradas por la jefa de policía de Pawtucket, Tina Goncalves, el agresor no disparó de forma aleatoria, sino que el ataque tenía un "objetivo" definido y parece derivar de una "disputa familiar".
Aunque las autoridades locales y algunos medios informaron inicialmente de que una de las víctimas mortales era una niña, la jefa Goncalves declaró posteriormente ante los periodistas que "aparentemente las dos víctimas eran adultas", si bien matizó que "Al parecer se trató de un evento dirigido, que podría ser una disputa familiar". Por su parte, el sospechoso falleció en el lugar de los hechos; según el alcalde de East Providence, Bob DaSilva, "el tirador aparentemente también se quitó la vida" con su propia arma tras el ataque.
A pesar de que los disparos se produjeron al inicio del partido y generaron escenas de pánico, los jóvenes deportistas no resultaron heridos. Joseph Soho, responsable de las escuelas públicas del norte de Providence, confirmó que el incidente involucró únicamente a espectadores y que "todos los estudiantes involucrados en el partido están a resguardo".
En los alrededores del estadio, la estampa era desoladora: jugadores juveniles, todavía con sus uniformes puestos, se abrazaban y lloraban antes de ser evacuados en autobuses, mientras helicópteros policiales sobrevolaban el área acordonada. El gobernador de Rhode Island, Dan McKee, ha asegurado que las autoridades estatales están colaborando estrechamente con la alcaldía de Pawtucket y el Buró federal de Alcohol, Tabaco y Armas para reconstruir minuciosamente lo sucedido en esta localidad de 80.000 habitantes.
Comentarios