Millones de españoles han comenzado ya el año con los pañuelos en la mano y los ojos irritados. Si usted es uno de los ciudadanos que lleva días estornudando o con secreción nasal, es muy probable que forme parte de los 7 u 8 millones de personas en nuestro país que padecen rinoconjuntivitis alérgica. Los expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) han lanzado una advertencia clara: la primavera se presenta "intensa" y va a provocar "un impacto significativo en la población alérgica". El factor determinante de esta situación reside en la meteorología de los últimos meses. Las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno han favorecido un crecimiento vigoroso de la vegetación. Aunque la lluvia puede limpiar el aire de forma momentánea, a largo plazo actúa como combustible para las plantas, resultando en niveles de pólenes excepcionalmente altos. Las gramíneas, responsables de la mayoría de las afecciones respiratorias en España, serán las grandes protagonistas en zonas como Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y el norte de Andalucía. Sin embargo, como advierte Juan José Zapata, presidente del Comité de Alergología de la Seaic, "no solo de gramíneas vive el alérgico". El mapa de riesgos se diversifica por toda la geografía: el olivo golpeará con fuerza en provincias como Jaén, Córdoba, Granada, Sevilla, Ciudad Real o Badajoz; mientras que el plátano de sombra alcanzará picos críticos en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia o Girona. Por su parte, las cupresáceas afectarán especialmente al eje Tarragona-Sevilla y a Granada. La situación no es un fenómeno aislado de esta temporada, sino una tendencia preocupante. Ignacio Dávila, presidente de la Seaic, destaca que "en el último cuarto de siglo, hasta el 35% de la población en países desarrollados presenta algún tipo de alergia, España entre ellos, y se prevé que alcance el 50% para 2050". España presenta una complicación adicional frente a otros países europeos, ya que "hay mayor sensibilización y a mayor número de alérgenos, lo que a veces alarga los síntomas y los complica". A esto se suma el impacto del cambio climático y la contaminación, que están alargando la temporada de polen un 20% y haciendo que las partículas sean mucho más agresivas e irritantes para el sistema respiratorio. Los síntomas ya no se limitan a la primavera, sino que se encadenan desde el invierno hasta el otoño. Las previsiones numéricas para las próximas semanas son alarmantes. En puntos como Madrid y Toledo se esperan picos de hasta 6.000 granos por metro cúbico, pero la situación será crítica en Extremadura y Sevilla, donde se podrían rozar los 12.000 granos. Los expertos insisten en que la "tormenta perfecta" de la alergia ya está aquí y subrayan la importancia vital de obtener un diagnóstico preciso para afrontar los meses venideros.
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