El sueco Armand Duplantis acaparó todo el protagonismo este lunes en Tokio al proclamarse por tercera vez consecutiva campeón del mundo de salto con pértiga y elevar su propio récord mundial hasta los 6,30 metros.
Tras la hazaña, Duplantis, eufórico, corrió por el estadio para abrazar a su prometida y a sus padres, que seguían la final desde la grada. El nuevo récord llegó en el tercer y último intento, después de derribar en dos ocasiones la barra situada en 6,30 metros.
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