#avance #semanal #agosto
El plan mortal contra Adriana y la impactante despedida de Bernardo sacuden ‘Valle Salvaje’
La guerra ha estallado en ‘Valle Salvaje’. Armada con la verdad sobre el asesinato de su padre, Adriana se enfrenta sin miedo al poder de los duques, decidida a reclamar lo que es suyo. Su valentía desata la furia de José Luis, quien no dudará en ponerle precio a la vida de Rafael con una amenaza de muerte directa.
Mientras tanto, Victoria y Úrsula, viendo su poder amenazado, tejen una alianza letal y t ...
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#‘ValleSalvaje’, #avance, #semanal(del18, #22, #agosto), #El, #plan, #mortal, #contraAdriana, #impacta
El plan mortal contra Adriana y la impactante despedida de Bernardo sacuden ‘Valle Salvaje’
La guerra ha estallado en ‘Valle Salvaje’. Armada con la verdad sobre el asesinato de su padre, Adriana se enfrenta sin miedo al poder de los duques, decidida a reclamar lo que es suyo. Su valentía desata la furia de José Luis, quien no dudará en ponerle precio a la vida de Rafael con una amenaza de muerte directa.
Mientras tanto, Victoria y Úrsula, viendo su poder amenazado, tejen una alianza letal y t ...
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#‘ValleSalvaje’, #avance, #semanal(del18, #22, #agosto), #El, #plan, #mortal, #contraAdriana, #impacta
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CortometrajesTranscripción
00:00El plan mortal contra Adriana y la impactante despedida de Bernardo sacude en Valle Salvaje.
00:16La guerra ha estallado en Valle Salvaje. Armada con la verdad sobre el asesinato de su padre,
00:22Adriana se enfrenta sin miedo al poder de los duques, decidida a reclamar lo que es suyo.
00:27Su valentía desata la furia de José Luis, quien no dudará en ponerle precio a la vida
00:34de Rafael con una amenaza de muerte directa. Mientras tanto, Victoria y Úrsula, viendo
00:41su poder amenazado, tejen una alianza letal y trazan un plan definitivo para eliminar a
00:46Adriana para siempre. Pero no es el único frente abierto. Acorralado
00:51por los sabotajes del duque, Bernardo tomará una drástica decisión que podría costarle
00:56todo. Un peligroso plan, una emotiva despedida y una última amenaza que podría cambiar las reglas
01:03del juego. ¿Cederá Adriana a la presión? ¿Qué oculta
01:08el misterioso derrumbe de Victoria? ¿Y cuál es el sacrificio final que Bernardo está dispuesto
01:13a hacer por su familia? Esta semana en Valle Salvaje, tres vidas penden de un hilo mientras
01:18las alianzas se rompen y los secretos más oscuros amenazan con destruirlo todo.
01:25Capítulo 234. La semilla de la verdad. Lunes, 18 de agosto, el lunes amaneció con un cielo plomizo.
01:36En la casa grande, el silencio del desayuno era tan espeso que podía cortarse con el cuchillo de la
01:41mantequilla. Cada mirada era una acusación, cada sorbo de café un desafío. Pero la verdadera
01:49tormenta no se gestaba en el comedor señorial, sino en el corazón de una mujer que había decidido
01:55dejar de ser una víctima. Adriana Salcedo había pasado la noche en vela, con los ojos fijos en los
02:02documentos que su padre, Evaristo, había escondido tan celosamente. No eran simples papeles, eran la
02:11prueba de una traición, el testamento de un crimen. El contrato de matrimonio con Julio Gálvez de Aguirre,
02:20ese papel que la había convertido en una prisionera en su propia casa, era una farsa. Y la firma de su
02:28padre, la caligrafía, ligeramente temblorosa, ahora le parecía un grito de auxilio desde la tumba.
02:36Encontró a Rafael en las caballerizas, el único lugar donde el aire parecía limpio, impregnado del
02:42olor a heno y a cuero. Él la vio llegar y supo, por la determinación en sus ojos y la palidez de su
02:49rostro, que algo había cambiado para siempre. Rafael, su voz era un susurro quebrado, tenía razón.
02:58En todo, él se acercó, tomando sus manos frías entre las suyas.
03:04¿Qué ha ocurrido, Adriana? ¿Qué has encontrado? Ella le tendió la carpeta de piel.
03:11Mi padre, no se cayó del caballo. No fue un accidente. Rafael abrió la carpeta y sus ojos recorrieron las
03:19líneas del falso contrato matrimonial. Vio las fechas, las cláusulas que cedían el control de todo el
03:26patrimonio Salcedo a su supuesto marido, Julio. Pero fue la carta adjunta, una misiva sin firmar
03:35que Adriana había encontrado escondida en un doble fondo del escritorio de su padre, la que geló la
03:40sangre en sus venas. Describía la presión del duque, sus amenazas veladas, su obsesión por unir las
03:48tierras. Lo mataron, Rafael. Dijo Adriana, y esta vez su voz no tembló. Estaba llena de una certeza
03:58gélida, terrible. El duque José Luis y mi tía Victoria. Lo arrinconaron, lo forzaron a aceptar
04:06este matrimonio para mí, y cuando quizás se resistió, cuando quiso proteger lo que era nuestro.
04:11Se deshicieron de él. Fingieron un accidente y me entregaron a su hijo como si fuera ganado. Rafael
04:20levantó la vista de los papeles, y en su mirada había una furia oscura, una promesa de violencia
04:25que rara vez mostraba. Ese monstruo, masculló, apretando la mandíbula. No se saldrá con la suya,
04:34no esta vez. No, confirmó Adriana, y por primera vez en meses, una chispa de poder brilló en sus
04:42ojos. Creen que soy débil, creen que me tienen controlada, pero se equivocan, estos papeles son
04:50mi arma. Y pienso usarlos, pienso recuperar lo que es mío, Rafael. Pienso hacerles pagar por la vida de
04:59mi padre. Se quedaron en silencio, el peso de esa revelación uniéndolos más que cualquier caricia.
05:08Ya no eran sólo dos amantes desafiando a un tirano. Eran dos guerreros a punto de entrar en
05:13una batalla de la que sólo uno de los bandos podía salir con vida. Mientras tanto, en la casa pequeña,
05:21la desesperación tenía otro rostro. El de Bernardo. Miraba sus manos, encallecidas por un trabajo que
05:30ya no tenía. Las tierras que el duque le había prometido, esas tierras por las que había tragado
05:36tanto orgullo, seguían sin ser suyas. La contraorden de José Luis había sido un golpe letal. Los jornaleros
05:44que había contratado, la esperanza de una cosecha que salvara a su familia, se habían esfumado.
05:52Desaparecido, como si la tierra se los hubiera tragado por orden del señor de Valle Salvaje.
05:59Julio, enviado por su padre para calmar las aguas, encontró a Bernardo en el porche,
06:05con la mirada perdida en los campos yermos.
06:07Bernardo, amigo, ten paciencia. Comenzó Julio con su habitual tono conciliador,
06:15un tono que a Bernardo le sonaba a cobardía.
06:20Paciencia, Julio, replicó Bernardo, poniéndose en pie de un salto. Su voz era un gruñido.
06:28La paciencia no llena los platos de mis hijos. La paciencia no paga las deudas. Tu padre me dio
06:33su palabra. Y la cumplirá. Los Gálvez de Aguirre siempre cumplen sus promesas. Bernardo
06:41soltó una risa amarga, carente de alegría. No, Julio, los Gálvez de Aguirre solo cumplen
06:49lo que les conviene. Y ahora mismo, a tu padre le conviene tenerme ahogado, dependiente de su caridad.
06:55Pero se acabó. El golpe más duro, sin embargo, lo recibió Alejo, el fiel capataz de Bernardo.
07:06Regresó del pueblo con el rostro desencajado. Se han ido, patrón, dijo, sin aliento.
07:12Todos, me han dicho que don José Luis les ofreció el doble por trabajar en sus tierras del norte.
07:22Nos ha dejado sin un solo hombre. Es una sentencia de muerte. Bernardo no dijo nada.
07:29Solo apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos. La humillación era un veneno
07:34que le recorría las venas. Y en ese instante, una idea terrible, un plan arriesgado y oscuro,
07:43comenzó a tomar forma en su mente. En otro rincón del valle, el drama era más íntimo,
07:50pero no menos doloroso. Leonardo, con el alma en vilo, había confesado. Le había contado a Bárbara
07:58toda la verdad sobre su desliz con Irene, una noche de debilidad y alcohol que ahora amenazaba
08:03con destruir su vida. Pero la verdad no siempre libera, a veces, solo confirma las peores pesadillas.
08:12Encontró a Irene junto al río, arrancando pétalos de una margarita con gesto nervioso.
08:19Hablé con ella, dijo Leonardo, su voz ronca. Irene se tenso. Y, me odia, y tiene razón.
08:27Irene, no puedo mirarla a la cara. No puedo. No puedo respirar sabiendo el daño que le he hecho.
08:36Fue un error, Leonardo. Un terrible error del que ambos somos culpables. Pero es a mí a quien ama.
08:44O amaba, corrigió él, con un nudo en la garganta. Ahora solo veo a un traidor. La
08:50conversación fue interrumpida por Amanda, la madre de Leonardo. Su mirada, normalmente cálida,
08:57era ahora inquisitiva. Irene, necesito hablar contigo.
09:04¿Qué demonios le ha hecho mi hijo a Bárbara para que ella lo trate como a un apestado? Lleva dos días
09:09encerrada en su cuarto, sin probar bocado. Irene sintió un sudor frío. La verdad estaba en la punta de su
09:17lengua, pero el miedo a las consecuencias, el terror a la reacción de su padre, el duque,
09:23la paralizó. No, no lo sé, Amanda. Son cosas de pareja, supongo. Leonardo a veces es impulsivo.
09:35Mentía. Y Amanda, con su intuición de madre, lo supo. La amistad entre las tres mujeres,
09:41antes un refugio, se había convertido en un campo de minas.
09:45Irene, temiendo la explosión, solo pudo ofrecer evasivas, dejando que la herida entre Bárbara y
09:53Leonardo supurara veneno. La tensión también crecía entre los sirvientes. La llegada de Martín,
10:01un joven forastero de mirada triste y manos fuertes, había agitado el gallinero. Luisa,
10:08la cocinera, no le quitaba ojo de encima. Había algo en sus facciones, en la forma de su boca,
10:15que le recordaba dolorosamente a Matilde. Podría ser él, le susurró a Atanasio, el mayordomo. Podría
10:23ser el hermano que le arrebataron. Mientras tanto, Eva, la doncella más ambiciosa, veía en Martín una
10:31oportunidad. Presionaba a Isabel, el ama de llaves, para que lo contratara como lacayo. Un nuevo peón
10:40en su tablero de intrigas. Pero la conspiración más letal se tejía en la biblioteca, entre susurros y
10:46el aroma a coñac caro. Úrsula, la sobrina de Victoria, había sido informada por su tía del
10:54último capricho del duque, desterrar a Rafael. La noticia cayó como una bomba en los planes de
11:02Úrsula. Sin Rafael, su principal objetivo para asegurarse un lugar en Valle Salvaje,
11:08su presencia allí perdía todo sentido. No podemos permitirlo, Julio. Le siseó a su primo,
11:16encontrándolo solo y meditabundo. Tu padre quiere echar a Rafael. Si se va, perdemos cualquier control
11:24sobre Adriana. Ella es tu esposa, por Dios. ¿Vas a dejar que un jornalero te la arrebate y que encima
11:32tu padre lo expulse sin que tú hagas nada? Julio la miró con sus ojos cansados. ¿Y qué quieres que
11:39haga, Úrsula? ¿Enfrentarme a mi padre? ¿Sabes lo que pasaría? Úrsula se acercó, su voz un veneno dulce
11:48y persuasivo. No digo que te enfrentes a él. Digo que actúes, que demuestres quién manda. Hay que dar
11:55un golpe definitivo. Un golpe que una a Adriana a ti para siempre y que elimine a Rafael de la ecuación.
12:03¿Eliminarlo? Julio palideció. Para siempre, insistió Úrsula, y sus ojos brillaron con una
12:10crueldad que habría asustado a un hombre menos débil. Si Adriana se queda viuda de su amante,
12:16buscará consuelo en su marido. Piénsalo. A veces, para ganar la guerra, hay que estar dispuesto a matar.
12:25Incluso si eso significa matar a la persona que ella ama, o a ella misma, si se interpone.
12:32El día culminó con la confrontación que todos temían. El duque José Luis y Victoria,
12:37creyéndose aún dueños de la situación, citaron a Adriana en el despacho.
12:43Pretendían imponerle su voluntad, recordarle su lugar como esposa de Julio. Adriana, querida,
12:50comenzó Victoria con su falsa dulzura. Comprendemos que estás confundida,
12:56pero tu comportamiento es inaceptable. Este idilio con ese capataz debe terminar.
13:01Ahora, José Luis asintió, con gesto severo. Eres una gálvez de aguirre por matrimonio.
13:11Y como tal, te debes a esta casa y a tu marido. Adriana los dejó hablar. Escuchó sus amenazas,
13:18sus exigencias. Y cuando terminaron, sonrió. Una sonrisa fría, afilada, que no llegó a sus ojos.
13:27Se equivocan en algo fundamental. Dijo, su voz resonando en el silencio tenso.
13:35Yo no soy una gálvez de aguirre. Yo soy Adriana Salcedo. Y esta casa, este valle. Hizo una pausa,
13:42saboreando el momento. No les pertenece. Colocó la carpeta de piel sobre la mesa de caoba. El golpe
13:49seco sonó como un disparo. Les pertenece a los Salcedo. Y yo soy la última Salcedo que queda.
13:57Así que, si me disculpan, Duque, tía. Creo que son ustedes los que deben empezar a acatar mis normas.
14:06El juego ha cambiado. Y ahora, el poder es mío. Las caras de José Luis y Victoria eran un poema
14:12de incredulidad y furia. La guerra acababa de ser declarada. Y el verdadero dueño de valle salvaje
14:20estaba, por fin, a punto de reclamar su trono. Capítulo 235. Furia, amenazas y una acusación
14:30terrible. Martes, 19 de agosto, la revelación de Adriana había caído como un meteorito en el centro
14:37de la Casa Grande. El martes, la onda expansiva lo arrasó todo. La fachada de normalidad se hizo
14:45añicos, y los monstruos que habitaban tras ellas salieron a la luz, con los colmillos al aire.
14:53La guerra contra los Miramar, esa vieja rencilla que había ocupado las preocupaciones del duque
14:58durante meses, se convirtió en una anécdota lejana. La verdadera guerra estaba dentro de esos
15:06muros, y era una guerra por la supervivencia. José Luis estaba fuera de sí. El descubrimiento del amor
15:14entre Adriana y Rafael había sido una afrenta. La reclamación de las tierras era una declaración
15:20de guerra total. Caminaba de un lado a otro de su despacho como una fiera enjaulada, derramando el
15:27brandy que sostenía en su mano temblorosa. Su mente, fría y calculadora, tenía un único objetivo,
15:36anular a Adriana. Y para ello, la pieza clave a eliminar era Rafael. Lo mandó llamar con una orden
15:43que no admitía réplica. Rafael acudió, no con la sumisión de un empleado, sino con la insolencia de
15:50un igual. Se encontraron en el despacho, el mismo lugar donde Adriana había lanzado su desafío.
15:59Así que tú eres el valiente que se ha encaprichado de la esposa de mi hijo. Espetó José Luis, sin
16:04preámbulos. Su voz era seda y acero. Yo no me he encaprichado de nadie, duque. Respondió Rafael,
16:13mirándolo directamente a los ojos, sin un ápice de miedo. Yo amo a Adriana, y ella me ama a mí. Y
16:22ambos sabemos que su matrimonio con su hijo es una farsa que usted orquestó. La calma de Rafael
16:29enfureció aún más a José Luis. Se acercó a él, invadiendo su espacio personal, su aliento oliendo
16:35alcohol y a rabia contenida. Escúchame bien, jornalero de 3 al cuarto. Te daré una oportunidad,
16:44solo una, por el aprecio que tu padre me tuvo. Vas a recoger tus cosas, te largarás de valle
16:52salvaje y no volverás a poner un pie aquí en tu vida. Olvidarás el nombre de Adriana Salcedo
16:59para siempre. Rafael sonrió, una sonrisa torcida y desafiante. Y si no lo hago, ¿qué
17:07va a hacer? ¿Despedirme? Ya es tarde para eso. Pienso quedarme. Al lado de Adriana, para
17:14protegerla de usted. El duque dejó caer la máscara de civilización. Su rostro se contrajo
17:22en una mueca de pura maldad. Si no te marchas del valle. Su voz bajó a un susurro letal, cada
17:28palabra una gota de veneno. Y sin Adriana, por supuesto. Acabarás como su padre. En el
17:36fondo de un barranco, con el cuello roto y la boca llena de tierra. Y haré que parezca,
17:42de nuevo, un desgraciado accidente. ¿Me has entendido? La amenaza, directa y brutal, quedó
17:50suspendida en el aire. Rafael sintió un escalofrío, no de miedo, sino de confirmación.
17:56Aquel hombre era un asesino. Y no dudaría en volver a matar. Le he entendido perfectamente,
18:04duque. Respondió Rafael, su voz igualmente baja, igualmente peligrosa.
18:11Y ahora, entienda usted a mí. Toque un solo pelo de Adriana, o intente algo contra mí,
18:17y esos documentos que ella tiene no irán a un juez.
18:19Irán directamente al cuartel de la Guardia Civil, junto con mi testimonio de esta amenaza
18:27de muerte. Y entonces veremos quién acaba en el fondo de un agujaro. Se dio la vuelta
18:34y salió del despacho, dejando a un José Luis lívido de rabia, con la certeza de que
18:39la partida se había vuelto infinitamente más peligrosa.
18:42Mientras el duque desataba su furia, Victoria movía sus propias piezas. Sabía que la debilidad
18:50de su marido era su hijo Julio. Y sabía que Úrsula era la herramienta perfecta para
18:56manipularlo. Se reunió con su sobrina en los jardines.
19:00La situación es crítica, Úrsula. Dijo Victoria, fingiendo una desesperación que no sentía
19:08del todo.
19:11José Luis está perdiendo el control. Adriana nos tiene en sus manos. Y Julio, Julio es
19:16un inútil.
19:19Lo sé, tía, he intentado hablar con él, pero es un cobarde. Pues tienes que conseguirlo.
19:25Insistió Victoria, agarrando el brazo de Úrsula con una fuerza sorprendente.
19:32Tienes que hacerle ver que, como marido de Adriana, él es el único que legalmente tiene
19:37poder sobre ella. Tiene que doblegarla, encerrarla si es necesario, hacerle la vida imposible
19:44hasta que renuncie a Rafael y a esas estúpidas ideas sobre las tierras. Haz lo que sea necesario.
19:51Yerele en su orgullo. Recuérdale que todo el valle se ríe de él, el gran cornudo de
19:56la casa grande.
19:59Úrsula sonrió para sus adentros. La misión le venía como anillo al dedo. Se dirigió
20:04a las habitaciones de Julio, dispuesta a verter su veneno.
20:09En paralelo, el drama de la sinceridad continuaba su curso. Amanda, incapaz de soportar el sufrimiento
20:15de su hijo y el silencio de Bárbara, buscó a Irene de nuevo. La encontró en la cocina,
20:23ayudando a Luisa a desgranar guisantes, una tarea mundana para una hija del duque, pero
20:28que revelaba su nerviosismo.
20:31Irene, por favor, somos amigas desde niñas. Suplicó Amanda, con los ojos llenos de preocupación.
20:38Tienes que decirme qué ha pasado. Leonardo está destrozado. No come. No duerme. Solo
20:46repite que ha perdido a Bárbara para siempre.
20:49¿Qué ha hecho? ¿La ha engañado? Irene levantó la vista del cuenco de guisantes. La
20:54pregunta directa la golpeó como una bofetada.
20:59El rostro suplicante de Amanda, la mujer que siempre la había tratado como a una segunda
21:04hija, la tentó a confesar.
21:08A liberar esa culpa que la carcomía por dentro. Pero el miedo era más fuerte. El miedo a su
21:13padre, a Bárbara, a perderlo todo.
21:18Amanda, yo, tartamudeó, buscando una salida. No puedo. Es algo que deben solucionar ellos.
21:26No me corresponde a mí meterme. Claro que te corresponde. Exclamó Amanda, perdiendo la
21:31paciencia.
21:32Tú eres la mejor amiga de Bárbara. Algo tienes que saber. ¿Acaso, acaso tú tienes algo que ver en
21:39esto?
21:42La pregunta quedó flotando en el aire. Irene, pálida como la cera, se levantó bruscamente,
21:48volcando el cuenco de guisantes, que rodaron por el suelo como pequeñas lágrimas verdes.
21:53Tengo que irme, exclamó, y huyó de la cocina, dejando a Amanda con una nueva y terrible sospecha
22:01instalada en su corazón.
22:02Una pequeña victoria se produjo en medio del caos. Isabel, el ama de llaves, tras sopesar
22:11los pros y los contras, y cediendo a la insistencia de Eva, comunicó su decisión.
22:18Martín podía quedarse. Sería contratado como la callo. Eva sonrió, satisfecha de su
22:23influencia, mientras Amadeo, el mozo de cuadras, sentía un sincero alivio por el muchacho.
22:29Matilde, al enterarse, sintió una punzada de esperanza. Tenerlo cerca, aunque fuera como
22:38un sirviente más, era una oportunidad. Pero la calma duró poco. La tensión acumulada
22:46durante el día encontró su válvula de escape en Adriana. Harta de las miradas de odio, de
22:53los susurros a sus espaldas, del ambiente asfixiante de la casa, estalló.
23:00Buscó a José Luis y lo encontró en el gran salón, contemplando el retrato de su difunto
23:05padre como si buscara respuestas en sus ojos pintados.
23:10¿Cree que con amenazas va a conseguir algo? Le espetó a Adriana, su voz temblando de rabia.
23:15No sé de qué me hablas, muchacha, respondió él, dándose la vuelta con parsimonia.
23:24No me llame muchacha, gritó ella, y sabe perfectamente de lo que hablo. Ha amenazado
23:29de muerte a Rafael. Lo sé, me lo ha contado. Ese hombre tiene demasiada imaginación. Solo
23:36le he aconsejado que se marche por su propio bien.
23:38Usted no da consejos, usted da sentencias. Adriana se acercó a él, sin miedo, con los
23:46ojos encendidos.
23:47¿Cree que me va a asustar, verdad? Cree que voy a retroceder. Pero se equivoca, ya no le
23:54tengo miedo.
23:55Ni a usted, ni a sus matones, ni a sus amenazas. Mide tus palabras, Adriana. Estás en mi casa.
24:06Esta no es su casa, replicó ella, su voz alcanzando un tono casi histérico. Esta es mi casa, construida
24:13con el dinero y el sudor de mi familia. Usted no es más que un ladrón, un usurpador.
24:18José Luis sonrió con desprecio. ¿Has terminado ya tu rabieta? No, aún no he terminado. Dijo
24:26Adriana, bajando la voz hasta convertirla en un siseo cargado de veneno.
24:33Se acercó tanto que pudo oler el brandy en su aliento. Porque usted no es solo un ladrón
24:37que me robó mis tierras y mi futuro. Usted es algo mucho peor. Algo mucho más oscuro
24:45y terrible. Usted es un asesino. Usted mató a mi padre. La acusación, lanzada a la cara,
24:52sin tapujos, sin testigos, fue como un puñetazo en el alma del duque. Se quedó paralizado,
25:00su rostro una máscara de furia y, por un instante fugaz, de pánico. El aire del salón
25:08se volvió irrespirable. La guerra había subido un nuevo y sangriento peldaño.
25:14Capítulo 236. El plan de un desesperado y la súplica de un cobarde. Miércoles, 20 de agosto.
25:24El miércoles, el yugo de José Luis se apretó de nuevo sobre la casa pequeña. La noticia de la
25:30rebelión abierta de Adriana había llegado a oídos de todos, y la reacción del duque no se hizo esperar.
25:35Si no podía controlar a la heredera, se aseguraría de que aquellos que la apoyaban sufrieran las
25:42consecuencias. Llegó una nueva orden. El molino del duque no molería más grano para la familia de
25:50Bernardo. Las pocas reses que les quedaban no podrían pastar en las tierras comunales. Era un
25:58asedio en toda regla, un intento de matarlos de hambre y de miseria. Bernardo sintió que la
26:05soga se cerraba alrededor de su cuello. El sabotaje continuo, la humillación, la impotencia... Todo se
26:12acumulaba en su pecho como una presión insoportable. Miró a su esposa, Mercedes, intentando disimular el
26:21cansancio en su rostro. Vio a sus hijos, ajenos a la gravedad de la situación, y supo que no podía
26:27rendirse. Pero también supo que las vías normales estaban agotadas. Esa tarde, mientras afilaba una
26:35vieja hoz en el cobertizo, el plan que había estado germinando en su mente floreció en toda su peligrosa
26:41plenitud. Era arriesgado, temerario, podría ponerlos a todos en un peligro aún mayor. Pero era
26:49la única salida que veía. La única forma de romper las cadenas, se lo ocultó a Mercedes. Sabía que ella,
26:58prudente y temerosa de Dios, nunca lo aprobaría. Intentaría disuadirlo, le rogaría que no cometiera
27:06una locura, y él no podía permitirse dudar. Esa noche, cuando todos dormían, sacó de un viejo
27:13baúl un mapa de las fincas, una brújula y una pequeña bolsa de cuero con sus escasos ahorros.
27:21Lo miró todo con la determinación de un hombre que va a la guerra. Estaba dispuesto a llegar hasta
27:26el final. Solo, si en la casa pequeña sufrían escasez, en la grande la abundancia de lujo solo
27:33servía para enmascarar una miseria moral aún más profunda. La acusación de Adriana había desquiciado
27:41a José Luis. La palabra, asesino, rebotaba en las paredes de su mente. Incapaz de enfrentarse a la
27:49mujer que ahora lo desafiaba con su propia sangre, descargó toda su rabia, toda su frustración,
27:56sobre el eslabón más débil, su hijo Julio. Lo encontró en la galería, mirando la lluvia que
28:04había comenzado a caer sobre el valle. Eres un inútil, le gritó, sin preámbulos. El eco de su
28:12voz resonó en el mármol del suelo. Un completo inútil, te di una esposa, te di el control sobre
28:20la mayor fortuna del valle, y lo único que tenías que hacer era mantenerla a raya. Y ni siquiera para
28:25eso sirves. Padre, yo, intentó defenderse Julio. Cállate. La mano del duque voló y el sonido de la
28:34bofetada fue seco, brutal. Julio se llevó una mano a la mejilla, más por la humillación que por el
28:43dolor. Esa mujer se pasea por mi casa llamándome ladrón y asesino. Se revuelca con un capataz en
28:49mis propias narices, y todo porque tú, mi primogénito, el futuro duque de Valle Salvaje,
28:55tienes menos agallas que una gallina. Julio no respondió. Se quedó allí, aguantando el
29:02chaparrón de insultos, el desprecio de su padre. El miedo, ese viejo compañero de su infancia,
29:10lo tenía paralizado. Sabía que si se rebelaba, si intentaba defenderse, la violencia solo iría a más.
29:19Cuando su padre se marchó, dando un portazo que hizo temblar los cristales, Julio se quedó solo,
29:25con el sabor de la sangre en la boca y las lágrimas de la impotencia quemándole los ojos.
29:32Roto, humillado, solo vio una salida a su sufrimiento, Adriana. Si ella cedía,
29:39si ella renunciaba a Rafael, quizás la furia de su padre se calmaría. Quizás volvería a tener un
29:46poco de paz. La buscó y la encontró en la biblioteca, revisando los libros de cuentas
29:51de su padre. Su rostro estaba demacrado, pero sus ojos brillaban con una nueva determinación,
29:59Adriana. Suplicó, su voz apenas un susurro.
30:03Tienes que parar, por favor. Ella levantó la vista, sorprendida por su tono. Vio la marca roja en su
30:12mejilla. ¿Qué ha pasado, Julio? ¿Ha sido él? Eso no importa. Dijo él, desviando la mirada.
30:20Lo que importa es que esto tiene que acabar. Mi padre está, está fuera de control. No sé de lo
30:30que es capaz. Tengo miedo, Adriana. Tengo miedo por ti, por Rafael, por todos nosotros. No voy a
30:37parar, Julio. No hasta que se haga justicia por mi padre y me devuelvan lo que es mío. Olvida las
30:45tierras. Olvida la justicia, exclamó él, desesperado, cayendo de rodillas ante ella, agarrando los
30:52pliegues de su vestido. ¿De qué te servirá todo eso si estás muerta? Te lo ruego, Adriana. Por el
30:59bien de todos. Aléjate de Rafael. Vuelve a ser mi esposa, aunque solo sea en apariencia. Calma a mi
31:07padre. Solo tú puedes hacerlo. Si no lo haces, llegará demasiado lejos. Lo sé, va a matarlo. Y
31:14después, quizás, a ti también. Adriana lo miró, arrodillado a sus pies, un hombre roto suplicando
31:23por su propia supervivencia. Sintió una punzada de lástima, pero también de desprecio. Su debilidad
31:31era el abono en el que crecía la tiranía de su padre. ¿Cedería ante su miedo? ¿O se mantendría
31:38firme, sabiendo que cualquier paso atrás sería una victoria para el duque? La firmeza en sus ojos
31:44le dio a Julio la respuesta. Se levantó, derrotado, y salió de la biblioteca sabiendo que la tragedia
31:52era ya inevitable. Lejos de esa tensión, un pequeño rayo de luz intentaba abrirse paso. Matilde,
32:02siguiendo los sabios y pacientes consejos de Atanasio, decidió acercarse de nuevo a Martín.
32:07Lo encontró en el jardín trasero, arrancando malas hierbas con una energía casi furiosa.
32:14El trabajo es duro, ¿verdad? Dijo ella, con una sonrisa tímida. Martín se encogió de hombros,
32:23sin mirarla. Es trabajo, es lo que hay. Quería darte las gracias. Continuó Matilde, ignorando su frialdad.
32:33¿Por qué darte? Y... Y quería pedirte perdón. Él se detuvo y la miró, por fin. ¿Perdón? ¿Por qué?
32:43Por lo que sea que te hiciera daño en el pasado. Sé que no te acuerdas de mí, pero yo, yo sí me acuerdo
32:51de ti. Y sé que te fallé. Éramos solo niños, pero debería haberte protegido. Vio un destello de algo
32:59en sus ojos. Un dolor antiguo, una memoria enterrada. No sé de qué me hablas. Dijo él, pero su voz había
33:09perdido parte de su dureza. No importa. Dijo Matilde, solo quiero que sepas que me alegro de
33:16que estés aquí. Y que si alguna vez necesitas hablar. Yo te escucharé. Se dio la vuelta y se
33:24fue, dejando a Martín solo con sus pensamientos y una nueva sensación extraña en el pecho.
33:31Quizás, solo quizás, el pasado no estaba del todo muerto. Así terminaba el miércoles en Valle
33:37salvaje. Con todo más revuelto que nunca, la cuenta atrás para el final de la temporada había
33:44comenzado. Y cada tic-tac del reloj de la casa grande parecía acercar a sus habitantes al filo
33:50del abismo. Capítulo 237. El miedo de un tirano y el derrumbe de un acómplice. Jueves, 21 de agosto.
34:00El jueves, el duque José Luis se despertó con una sensación que casi había olvidado. El miedo.
34:11Era un sabor amargo en la boca del estómago, un sudor frío en la nuca. La situación se le estaba
34:17escapando de las manos. Conocía a Adriana, había subestimado la fuerza de la sangre salcedo que corría
34:24por sus venas. Y conocía a Rafael, un hombre íntegro y valiente que no se dejaría intimidar por
34:33amenazas. La combinación de ambos era una bomba de relojería a punto de estallar en su cara. Su
34:42frustración con Julio había alcanzado un nuevo pico. Su primogénito, el heredero de su título y su
34:48legado, era una decepción andante. Débil, pusilánime, incapaz de imponer su voluntad ni en
34:57su propio matrimonio. Siempre había despreciado esa faceta de su hijo, pero ahora, esa debilidad se
35:04había convertido en un peligro existencial. Si Julio no podía controlar a su esposa, ¿quién lo haría? La
35:12respuesta era evidente. Tendría que hacerlo él mismo. Caiga quien caiga. La idea de perder las
35:19tierras de valle salvaje era inconcebible. No era sólo una cuestión de riqueza. Era una cuestión de
35:26identidad, de poder, de legado. Perder el valle significaría perderlo todo, convertirse en un don
35:34nadie, un duque sin ducado. Y antes de que eso ocurriera, estaba dispuesto a quemar el mundo
35:42entero. En medio de ese caos mental, de esa espiral de rabia y miedo, sólo encontraba un puerto seguro,
35:49una mente tan retorcida y ambiciosa como la suya. Victoria. Ella era la única que parecía entender la
35:57magnitud de lo que estaba en juego. La única que no se escandalizaba ante las soluciones drásticas.
36:04La buscó en su tocador. Victoria se estaba empolvando el rostro, intentando ocultar unas
36:09ojeras cada vez más pronunciadas y una palidez enfermiza.
36:15Victoria, tenemos que hablar. Dijo él, cerrando la puerta a sus espaldas. Su voz era grave.
36:24Esto es más serio de lo que pensábamos. Le confió los detalles de su última conversación con Adriana.
36:29No se guardó nada. Le contó la acusación directa, la palabra asesino lanzada como una piedra.
36:40Y lo peor de todo, la certeza de que Adriana y Rafael no iban a detenerse. No sólo sabe que
36:46el valle es suyo. Concluyó José Luis, pasándose una mano por el pelo.
36:50Sospecha, no. ¿Qué digo sospecha? Está convencida de que nosotros estamos detrás de la muerte de Evaristo.
37:00El impacto de esas palabras fue devastador para Victoria. El colorete cayó de sus manos,
37:05esparciendo un polvo rosado sobre la alfombra.
37:10Su rostro, ya pálido, adquirió un tono ceniciento. Se llevó una mano al pecho,
37:15su respiración se volvió errática. No, no puede ser. Jade o con acento agudo. Pues lo es. Y si habla,
37:26si va a la Guardia Civil con esos papeles y sus acusaciones. Estaremos perdidos, Victoria.
37:33Perdidos. Pero Victoria ya no lo escuchaba. Sus ojos se habían quedado fijos en un punto de la pared,
37:39su cuerpo empezó a temblar. Un sudor frío perlaba su frente. Se derrumbó sobre el diván,
37:47presa de un ataque de pánico, o quizás de algo peor.
37:53Me ahogo, no puedo respirar. Susurró, con los ojos desorbitados por el terror. No era la primera
37:59vez que le ocurría. En las últimas semanas, había sufrido mareos, jaquecas, momentos de confusión.
38:09José Luis, que hasta ahora lo había atribuido al estrés, empezó a temer algo más.
38:16Su mejor aliada, su cómplice, la única persona en la que podía confiar,
38:21se estaba convirtiendo en un nuevo y alarmante problema.
38:26¿Y si su cuerpo, o su mente, la traicionaban en el peor momento posible? ¿Podría estar gravemente
38:32enferma? La idea lo aterró casi tanto como la amenaza de Adriana.
38:36Una reina débil no sirve para gobernar un reino en guerra. Mientras la dama de hierro
38:43de valle salvaje se desmoronaba, en otra ala de la casa, Leonardo seguía luchando su propia
38:48batalla perdida. Intentaba por todos los medios conseguir el perdón de Bárbara. Le dejaba flores
38:56en la puerta, le escribía notas suplicantes, la esperaba en los pasillos solo para recibir una
39:02mirada de hielo o un portazo. Cada rechazo era una nueva puñalada en su corazón. Amanda,
39:10incapaz de seguir viendo sufrir a su hijo, decidió intervenir de nuevo.
39:14Esta vez fue directa, abordó a Bárbara en el jardín. Bárbara, hija, tienes que hablar conmigo.
39:25O con él, este silencio os está matando a los dos. No tengo nada que hablar con su hijo,
39:31Amanda, respondió Bárbara, su voz gélida. Pero algo ha tenido que hacer, algo terrible,
39:38por tu reacción. Leonardo te adora, nunca te haría daño a propósito. Necesito entender qué ha pasado
39:47para poder ayudaros. Bárbara la miró, y en sus ojos Amanda vio un dolor tan profundo,
39:53una traición tan amarga, que se quedó sin palabras. Pregúntele a Irene. Dijo Bárbara,
40:01finalmente, pregúntele a mi mejor amiga, quizás ella se lo pueda explicar mejor. Y con esa frase
40:08envenenada, se dio la vuelta y se marchó, dejando a Amanda con la confirmación de su peor sospecha.
40:16La traición no había sido con una extraña. Había sido con Irene, con su amiga, con la mujer que
40:21había crecido junto a ella. El puzle, terrible y monstruoso, encajaba por fin. Pero mientras los
40:30muros de la casa grande se agrietaban por el peso de las mentiras y las enfermedades, en la casa pequeña
40:36había llegado la hora de la verdad. Al caer la noche, Bernardo tomó su decisión final. Miró por última
40:43vez el rostro dormido de Mercedes, besó las frentes de sus hijos y salió de la casa en silencio, como un
40:49ladrón en la noche. No iba a rendirse, no iba a huir, iba a enfrentarse a su destino. Había llegado el
40:57momento de ejecutar su peligroso plan. El momento de enfrentarse, de lleno, a lo inevitable. Capítulo
41:04238. Un sacrificio, una misión mortal y una cita a 3. Viernes, 22 de agosto. El viernes amaneció con
41:15una calma tensa, la quietud que precede al terremoto. Victoria, recompuesta a duras penas de su crisis,
41:22se miró al espejo. La mujer que le devolvía la mirada tenía los ojos de una superviviente. La
41:30enfermedad, el miedo, la culpa, todo eso podía esperar. Ahora tocaba actuar, y para la guerra
41:39sucia que se avecinaba, necesitaba a la soldado más despiadada. Necesitaba a Úrsula. La citó en la
41:47capilla de la finca, un lugar sagrado que estaban a punto de profanar con sus planes.
41:54La situación es desesperada, sobrina. Comenzó Victoria, su voz fría como el mármol del altar.
42:03Adriana nos ha declarado la guerra. Y en una guerra, o matas o mueres. Úrsula la escuchaba con atención,
42:10sus ojos pequeños y brillantes analizando cada palabra.
42:13¿Qué quieres que haga, tía? Quiero que acabes con ella. Dijo Victoria, sin rodeos.
42:23La brutalidad de la orden no pareció afectar a Úrsula. No directamente, claro, hay que ser
42:28inteligentes. Hay que hacer que parezca un accidente. Una caída desafortunada. Un caballo que se desboca.
42:36Tú eres lista. Encontrarás la manera. Úrsula sopesó la propuesta. Era un riesgo enorme. Pero la
42:44recompensa, la recompensa era el propio Valle Salvaje. ¿Y qué ganó yo con todo esto? Preguntó,
42:52con pragmatismo. Victoria sonrió. Sabía exactamente qué tecla tocar. ¿Qué ganas? Ganas tu libertad.
43:00Ganas un futuro. Piensa en tu padre, Úrsula. Piensa en esa vida de miseria y control de la que
43:06huiste. Si nosotros caemos, el duque ya no tendrá razones para protegerte. Tu padre vendrá a buscarte
43:14y te arrastrará de vuelta a ese infierno. Pero si me ayudas, si eliminas a Adriana, te aseguro que no
43:22solo te quedarás aquí, sino que serás una de nosotros. Una galvez de aguirre, con todo lo que
43:29eso conlleva. Julio, una vez que se libere de esa mujer, necesitará una esposa. Una esposa fuerte,
43:38leal, como tú. Le había tocado donde más le dolía. El terror a su padre. La ambición de pertenecer a la
43:46élite. Úrsula no tardó ni un segundo en decidir. Considera a Adriana un problema resuelto, tía.
43:55La nueva duquesa de Valle Salvaje asintió, satisfecha. Había puesto en marcha el mecanismo.
44:02Había encargado una misión mortal. Y Úrsula, su arma viviente, no tardaría en actuar.
44:10El precio a pagar era la vida de una inocente, pero para mujeres como ellas, el poder siempre
44:15valía más que la sangre. Lejos de esas intrigas palaciegas, la vida seguía su curso con sus propios
44:23pequeños dramas. Era día de feria en el pueblo, y Francisco, en un intento de animar a sus amigos,
44:32propuso ir a pasar la tarde. Pepa aceptó encantada, y Martín, a regañadientes, se unió a ellos. Lo que
44:41debía ser una tarde de amigos se convirtió rápidamente en una incómoda cita a tres.
44:48Francisco, extrovertido y galante, no dejaba de hacerle cumplidos a Pepa, de comprarle dulces,
44:55de intentar ganar su atención en los puestos de tiro. Martín, más callado y torpe en las artes
45:03sociales, se limitaba a observar, con una creciente sensación de irritación.
45:10La tensión alcanzó su punto álgido en el baile. Francisco sacó a bailar a Pepa, y ambos reían y
45:16giraban al son de la música popular. Martín se quedó apoyado en un poste, con un vaso de vino en
45:23la mano, sintiendo una punzada de celos que no sabía cómo gestionar. Cuando la canción terminó,
45:30Pepa se acercó a él. No bailas, Martín, no es lo mío, respondió él, oscó.
45:39Pues deberías intentarlo, es divertido, dijo ella, con una sonrisa. En ese momento, Francisco regreso.
45:49Vamos, Pepa, que empieza la siguiente. Deja al mustio este con sus penas. La palabra,
45:55mustio, fue la chispa que encendió la pólvora. ¿A quién llamas tú mustio, presumido? Saltó Martín,
46:04enfrentándose a él. ¿A ti, a quién sino? Replicó Francisco, poniéndose a su altura.
46:12Pepa se interpuso entre ambos. Ya basta, los dos. Parecéis dos gallos de pelea. Habéis arruinado la tarde.
46:19La gran amistad entre Martín y Francisco, forjada en el trabajo y la camaradería, comenzaba a resentirse.
46:30Una rivalidad por el afecto de Pepa había surgido entre ellos, amenazando con romper su vínculo.
46:35Pero el acto final de la semana no tuvo lugar en la feria, ni en los pasillos de la Casa Grande.
46:45Tuvo lugar en el límite de las tierras, al anochecer. Bernardo había solicitado un último
46:50encuentro con José Luis. Su plan, esa jugada desesperada, requería este último cara a cara.
46:58Se encontraron junto al viejo roble que marcaba la frontera de las fincas.
47:02Vengo a despedirme, Duque. Dijo Bernardo, su voz sorprendentemente tranquila. José Luis enarcó una
47:11ceja. ¿Te rindes tan pronto? Pensé que tenías más espíritu de lucha. Mi espíritu de lucha no sirve
47:19de nada contra el hambre de mi familia. Replicó Bernardo. Usted ha ganado. Me marcharé de Valle
47:27salvaje. Dejaré las tierras, la casa, todo. Lo haré para que mi familia pueda sobrevivir. Para
47:35que usted levante el castigo que ha impuesto sobre ellos. El duque sonrió, una sonrisa de triunfo
47:41absoluto. La victoria era dulce. Haces bien, Bernardo. Es la decisión más inteligente que has tomado en
47:50mucho tiempo. Tu familia estará a salvo. Tienes mi palabra. No dudo de que lo hará. Porque si no
47:58lo hace, Bernardo dio un paso al frente, y la tranquilidad de su voz fue reemplazada por un
48:04filo de acero. Si cuando yo me haya ido, le ocurre algo a mi mujer o a mis hijos, si les falta un solo
48:12pedazo de pan. He dejado una carta. ¿Una carta? Se burló el duque. ¿Y qué puede haber en una carta
48:19que me asuste a mí? La verdad, dijo Bernardo, mirándolo fijamente. Y en sus ojos, el duque vio
48:28una certeza que le geló la sangre. La verdad sobre la noche en que murió Evaristo Salcedo. Yo estaba
48:35cazando esa noche, duque. Cerca del barranco. Y lo vi todo. Vi su carruaje. Vi cómo lo acorralaban. Y
48:43oí los gritos. El rostro de José Luis se transfiguró. La sonrisa desapareció, reemplazada
48:51por una máscara de incredulidad y furia. Esa carta, continuó Bernardo, su voz ahora un susurro
48:59mortal. Está en manos de una persona de mi total confianza, con instrucciones de entregarla a la
49:05guardia civil si a mi familia le pasa algo. Así que, sí, duque, me marcho, me sacrifico por ellos.
49:14Pero antes de irme, quiero que sepa que mi silencio tiene un precio. Y ese precio es la vida y el
49:20bienestar de mi familia. Si rompe su parte del trato, yo arrastra R.E. con acento agudo la suya
49:26al infierno conmigo, aunque sea desde la tumba. Bernardo se dio la vuelta, sin esperar respuesta,
49:34y comenzó a caminar, alejándose de Valle Salvaje, de su hogar, de su vida. Se marchaba como un hombre
49:42derrotado, pero dejaba tras de sí una bomba de relojería. Una grave amenaza que podría cambiarlo
49:50todo. José Luis se quedó solo bajo el roble, mientras la última luz del día se extinguía.
49:58Había ganado una batalla, pero acababa de descubrir que la guerra era mucho más grande y peligra de lo
50:03que jamás había imaginado. El testigo de su mayor crimen estaba vivo, y en Valle Salvaje, los muertos,
50:11a veces, tenían la voz más alta de todas. La semana terminaba, pero el verdadero final
50:19estaba aún por escribirse. Y prometía ser con tinta de sangre.
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