00:00La reducción de la jornada laboral se volvió parte de la agenda pública en los últimos
00:04meses. El gobierno presentará una propuesta para pasar de 48 a 40 horas semanales en los
00:10próximos cinco años. Además, el tema se ha discutido en foros públicos, medios de
00:14comunicación y redes sociales con la intensidad que suele acompañar a cualquier cambio legal
00:18de gran alcance. Lo que pareciera que se trata de proyectar es que un país entero que trabaja
00:23seis días a la semana, ocho horas diarias, se prepara para perder un día laboral completo.
00:27Desde esa narrativa, el salto parece enorme, con riesgos que van desde una baja en la
00:31productividad hasta un aumento en los costos para las empresas. Pero hay otra mirada sobre
00:36el tema. Los datos de la última encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares, publicada
00:40hace unos días, ofrecen una imagen diferente. El promedio nacional de la jornada laboral es
00:44de 44 horas con 28 minutos semanales, lo que significa que para el trabajador promedio el
00:49ajuste sería de poco menos de cuatro horas a la semana, no de ocho. Este dato puede ser
00:53clave, pues no solo matiza el dramatismo con el que se presenta el cambio, sino que abre
00:57la puerta a pensar que, para buena parte de la fuerza laboral, la transición a 40 horas
01:01no sería tan disruptiva como se cree. El reto seguiría siendo importante, pero quizá
01:05no tanto en la dimensión de tiempo trabajado como en la capacidad de reorganizar procesos
01:09y mantener o mejorar la productividad.
01:13Club El Economista. Encuentra beneficios exclusivos para suscriptores. Entra a clubeleconomista.mx,
01:20suscríbete y vívelo.
01:24Suscríbete al Economista y no te pierdas de nuestros contenidos.
Comentarios