#LaPromesa #avance #capítulo
Martina decide irse y Samuel regresa
La tensión estalla por todos los rincones de La Promesa. Martina toma una decisión inesperada: quiere separar su parte de la finca y acude a Ángela en busca de apoyo. Mientras tanto, la llegada del coronel Fuentes desata el caos: Ángela se enfrenta duramente a Curro, y Lorenzo pierde los nervios. Por su parte, Manuel se rebela contra Leocadia y cancela un acuerdo clave, marcando un antes y un después en su relación. Pero lo más impactante ocurre cuando María
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Martina decide irse y Samuel regresa
La tensión estalla por todos los rincones de La Promesa. Martina toma una decisión inesperada: quiere separar su parte de la finca y acude a Ángela en busca de apoyo. Mientras tanto, la llegada del coronel Fuentes desata el caos: Ángela se enfrenta duramente a Curro, y Lorenzo pierde los nervios. Por su parte, Manuel se rebela contra Leocadia y cancela un acuerdo clave, marcando un antes y un después en su relación. Pero lo más impactante ocurre cuando María
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CortometrajesTranscripción
00:00Martina decide irse y Samuel regresa. La tensión estalla por todos los rincones de la promesa.
00:13Martina toma una decisión inesperada. Quiere separar su parte de la finca y acude a Ángela
00:18en busca de apoyo. Mientras tanto, la llegada del coronel Fuentes desata el caos. Ángela
00:25se enfrenta duramente a Curro y Lorenzo pierde los nervios. Por su parte, Manuel se revela contra
00:33Leocadia y cancela un acuerdo clave, marcando un antes y un después en su relación. Pero lo más
00:40impactante ocurre cuando María Fernández, resignada al silencio de Samuel, lo ve aparecer por sorpresa.
00:49Aunque algo en su actitud la inquieta, ¿será este reencuentro el principio de un nuevo dolor?
00:55El sol del viernes, 8 de agosto, se cernía sobre la promesa con una indiferencia casi
01:01insultante. Proyectaba largas sombras a través de los jardines meticulosamente cuidados y se
01:08filtraba por los altos ventanales del palacio, dibujando patrones de luz sobre el mármol frío
01:13y las alfombras persas. Pero dentro de esos muros de piedra y lujo, la luz no traía consigo calidez ni
01:22claridad, sino que parecía exponer con una crueldad implacable las fisuras que se ensanchaban
01:27en los cimientos de la familia Luján y en las almas de quienes les servían. Cada rayo de sol era un
01:33reflector sobre un escenario de desconfianzas, miedos ancestrales y ambiciones a punto de desbordarse.
01:41Era una mañana preñada de finales y de principios aterradores, donde el aire mismo parecía vibrar con la
01:47tensión de las palabras no dichas y las acciones irrevocables que estaban a punto de cometerse.
01:54En el corazón de la tormenta, aunque pocos lo supieran aún, se encontraba Martina de Luján.
02:01La joven había pasado la noche en un duermevela febril, atrapada entre pesadillas borrosas y una
02:06vigilia llena de ansiedad. Daba vueltas en la cama de sábanas de hilo, sintiendo el peso de la
02:14historia de la promesa, no como un legado, sino como una condena. Sentía los muros de su alcoba,
02:22decorados con sedas y tapices, como si fueran los barrotes de una jaula dorada que se estrechaba a
02:27cada minuto. La idea, que había comenzado como un susurro en su mente, un pensamiento rebelde nacido
02:35de la desesperación, había crecido hasta convertirse en un grito ensordecedor, una necesidad
02:40ineludible, la segregación. Separar su parte, su herencia, su destino, del resto. Trazar una línea
02:50en la tierra y en la ley que dijera, hasta aquí. Con una determinación forjada en el fuego de la
02:57angustia, Martina se levantó. Se vistió con una sencillez que contradecía su agitación interna,
03:03eligiendo un vestido práctico, casi austero. No era día para volantes ni encajes, era un día de
03:11guerra, aunque su único enemigo visible fuera el reflejo de una joven asustada en el espejo.
03:18Su rostro, habitualmente lleno de una vivacidad contagiosa, estaba pálido y sus ojos delataban la
03:24profundidad de su tormento. Se miró fijamente, buscando una fortaleza que no estaba segura de
03:31poseer. Tienes que hacerlo, se dijo en un susurro. Es la única salida. Pero una decisión de tal
03:38magnitud no podía tomarse en solitario. Necesitaba un guía, un aliado en un territorio
03:45legal y emocional que desconocía por completo. Y en esa casa, en medio de las intrigas y las
03:52lealtades cambiantes, solo había una persona cuya sabiduría y discreción le parecían un puerto
03:58seguro en medio de la tempestad, Ángela. La gobernanta, con su porte sereno y su conocimiento
04:05profundo de los engranajes que movían tanto el mundo de arriba como el de abajo, era su única
04:10esperanza. Mientras tanto, en otra ala del palacio, la propia Ángela libraba una batalla
04:17mucho más visceral y ruidosa. Su compostura, esa máscara de eficiencia y control que rara vez
04:24se agrietaba, se había hecho añicos. La causa de su furia tenía nombre y apellido,
04:32coronel Ignacio Fuentes. Y el responsable de haber traído esa ponzoña al corazón de
04:37la promesa era su propio sobrino, Curro. Lo encontró en el pasillo del servicio, un
04:43corredor largo y un brío que olía a cera de abeja y a ropa limpia. Curro estaba puliendo
04:50una bandeja de plata, sus movimientos mecánicos, su mente a mil leguas de distancia. No la oyó
04:57llegar hasta que la sombra de ella lo cubrió por completo. Se puede saber en qué estabas
05:02pensando. La voz de Ángela fue un latigazo, baja pero cargada de una furia helada que
05:07era mucho más aterradora que cualquier grito. Curro se sobresaltó, casi dejando caer la bandeja.
05:14El sonido metálico resonó brevemente en el silencio. Se giró para encarar a su tía y lo
05:21que vio en sus ojos le geló la sangre. No era enfado. Era una mezcla de rabia, miedo y una
05:27profunda, dolorosa traición.
05:31Tía Ángela, yo, yo puedo explicarlo, balbuceó, sintiéndose de repente como un niño pequeño
05:37reprendido. ¿Explicarlo? Repitió ella, dando un paso hacia él. Su cuerpo entero temblaba de una
05:45ira contenida. ¿Explicar qué, Curro, que has abierto las puertas de esta casa al diablo en persona? ¿Qué
05:53has traído al hombre que representa todo lo oscuro, todo lo vil, a pasearse por estos pasillos como si
05:59tuviera algún derecho? No hay explicación posible para semejante atrocidad. No es lo que crees,
06:06insistió él, su voz ganando un matiz de desesperación. Tenía mis motivos. Estoy intentando
06:14encontrar a mi padre, al verdadero. Necesitaba información que sólo él podía tener. Fue un
06:20acto de desesperación, te lo juro. Ángela soltó una risa amarga, un sonido que no contenía ni una
06:27pizca de humor. Desesperación. ¿Y tu desesperación te da derecho a poner en peligro a todos los que
06:34vivimos aquí? ¿A remover el fango del pasado de una manera tan imprudente? No tienes ni la más remota
06:40idea de lo que has hecho. Ese hombre no es sólo un militar condecorado, es una serpiente. Su veneno
06:49perdura durante años, infectando todo lo que toca. Hay historias sobre él, curro, historias que harían
06:57que se te erizara el vello de la nuca. Secretos que esta casa ha luchado por mantener enterrados.
07:04Los ojos de Ángela se anegaron en lágrimas de pura rabia. Recordaba fragmentos, susurros oídos a lo
07:11largo de los años, historias de brutalidad en el rift, de tratos turbios, de una crueldad que iba más
07:17allá del campo de batalla. La presencia de fuentes en la promesa no era una simple visita incómoda.
07:25Era la profanación de un santuario, la evocación de fantasmas que era mejor dejar en paz.
07:32No quiero tus explicaciones, sentenció, su voz quebrándose por la emoción. No quiero tus motivos.
07:40Sólo quiero que entiendas la magnitud de tu error. Has jugado con un fuego que no puedes
07:44controlar. Y me temo, sobrino, que todos acabaremos quemados por tu insensatez.
07:51Ahora mismo, no puedo ni mirarte. Has traído la desgracia a nuestra puerta. Se dio la vuelta,
07:57con la espalda rígida y el corazón hecho un nudo de dolor y miedo, dejando a curros solo en el pasillo,
08:03con la bandeja de plata inerte en sus manos y el peso de una culpa que apenas empezaba a comprender.
08:07La acusación de su tía resonaba en sus oídos, mucho más hiriente que cualquier reprimenda de los
08:15señores. Había traicionado la confianza de la única persona que siempre había sido su ancla en ese mundo
08:22de apariencias. Lejos de allí, en la atmósfera enrarecida del despacho principal, se libraba
08:30otra clase de guerra, una de ingenio, poder y confianza rota. Manuel de Luján, marqués de Luján,
08:38se enfrentaba a Leocadia, su socia, la mujer a la que le había confiado una parte importante de su
08:44patrimonio y, lo que era más importante, su fe. Sobre la imponente mesa de caoba reposaban los
08:52documentos que sellarían la venta de su porcentaje restante de la empresa familiar.
08:56La pluma estilográfica, cargada de tinta negra, esperaba a un lado, como un arma a punto de ser
09:05utilizada. Leocadia, comenzó Manuel, su voz sorprendentemente tranquila, una calma que
09:12precedía a la tormenta. Puede explicarme por qué me ocultó la llamada de Pedro Farré. Leocadia,
09:19sentada frente a él, no parpadeó. Era una mujer forjada en las salas de juntas, una estratega que
09:26veía la vida como una partida de ajedrez. Su rostro, enmarcado por un peinado impecable,
09:34se compuso en una expresión de serena preocupación, un gesto ensayado a la perfección.
09:41Manuel, querido, dijo con una suavidad calculada, como si le hablara a un niño asustado.
09:46No te la oculté, simplemente, la gestione con acento agudo. Farré estaba alterado,
09:55insistente. Consideré que no era prudente perturbarte con sus divagaciones en un momento
09:59tan crucial como este. Mi intención, como siempre, era protegerte, proteger nuestros
10:07intereses de distracciones innecesarias. A veces, para mantener el barco a flote,
10:13el capitán no necesita saber de cada pequeña ola. Era una obra maestra de la manipulación,
10:20un juego de palabras diseñado para convertir la traición en protección, el engaño en cuidado.
10:28Pero el Manuel que tenía delante ya no era el joven ingenuo y confiado que había sido.
10:34Las últimas semanas, las sospechas sembradas por Jana y Catalina, y su propia intuición,
10:39habían afilado sus sentidos. Una sonrisa gélida, desprovista de toda calidez, se dibujó en los
10:47labios de Manuel. Un juego de palabras muy hábil, leocadia, realmente admirable, pero ya no funciona
10:55conmigo. Se reclinó en su sillón de cuero, el crujido del material llenando el tenso silencio.
11:02Usted no me protegió, usted me aisló, me mintió, me ha estado manipulando, moviendo las piezas a su
11:11antojo, asumiendo que yo seguiría siendo un peón dócil en su tablero. Pero se equivocó. Los ojos
11:19de leocadia se entrecerraron casi imperceptiblemente. La primera grieta en su fachada de acero.
11:24¿De qué estás hablando, Manuel? Nuestra sociedad ha sido increíblemente fructífera.
11:32Te he hecho ganar mucho dinero. El dinero no lo es todo, replicó Manuel, su voz subiendo un tono,
11:38la calma disipándose para revelar el acero que había debajo. También está la confianza,
11:44y yo ya no confío en usted, ni una pizca. Hizo una pausa, dejando que el peso de sus palabras
11:50se asentara en la habitación. Creía que éramos socios, leocadia. Creía que compartíamos un
11:58objetivo. Pero ahora veo que su único objetivo es usted misma. Cada consejo, cada decisión,
12:05ha sido para su propio beneficio, disfrazado de éxito mutuo. El recuerdo de la advertencia de
12:12Diana, sus ojos serios y preocupados, le dio fuerzas. Había desestimado sus miedos como una
12:20aversión personal, pero ahora veía la verdad con una claridad dolorosa. Leocadia no era su aliada.
12:28Era una usurpadora silenciosa. Con un gesto lento y deliberado, Manuel alargó la mano,
12:34pero no para coger la pluma. Cogió la pila de documentos, el contrato que le daría a Leocadia
12:40el control total. La miró directamente a los ojos, unos ojos que ahora reflejaban una creciente
12:48alarma. La firma se cancela, dijo, y cada palabra fue un golpe de martillo. El rostro de Leocadia se
12:57descompuso. La máscara se cayó, revelando una incredulidad furiosa. ¿Qué? No puedes hacer eso.
13:05Tenemos un acuerdo verbal. Esto está prácticamente cerrado. Un acuerdo verbal basado en una confianza
13:12que usted misma ha destruido. Contestó Manuel, impasible. Apartó los papeles a un lado de la
13:20mesa. Un gesto de una finalidad devastadora. Se acabó, Leocadia. Busque a otro joven marqués al
13:27que, proteger. Esta sociedad está disuelta. Y le sugiero que sus abogados revisen bien cada
13:33cláusula de nuestros acuerdos pasados. Porque yo voy a hacerlo con lupa. El silencio que siguió
13:40fue atronador. Leocadia estaba completamente descolocada. Su plan maestro, cultivado durante
13:48meses, se había derrumbado en cuestión de minutos. El giro inesperado la había dejado sin defensas,
13:55sin su habitual juego de palabras. Por primera vez, Manuel la vio tal como era. Una depredadora
14:04a la que le acababan de arrebatar su presa. El poder en la habitación había cambiado de manos,
14:11y el alivio que sintió Manuel, mezclado con la amargura del engaño, fue inmenso.
14:18Acababa de salvar una parte de sí mismo, y quizás, una parte del alma de la promesa.
14:23Mientras tanto, en el bullicioso y a menudo caótico mundo de las cocinas,
14:29el desasosiego tenía una cara distinta, la de Vera. La joven doncella, normalmente diligente y
14:37precisa, se movía como una autómata. Su cuerpo estaba allí, pelando patatas, fregando cacerolas,
14:44pero su mente, su espíritu, estaba a cientos de kilómetros de distancia, atrapada en una red
14:49de preocupación por su familia. Cada carta no recibida, cada silencio, era un eco ominoso en su
14:57cabeza. Teresa, que trabajaba a su lado secando una delicada vajilla de porcelana, fue la primera
15:03en notar que algo iba seriamente mal. Vera había colocado un cazo de leche al fuego y se había
15:10quedado mirando al vacío, con la mirada perdida en un punto invisible de la pared de azulejos.
15:15Un olor a crea quemado empezó a llenar el aire. Vera, la leche. Exclamó Teresa, corriendo a retirar
15:24el cazo justo a tiempo. El fondo estaba negro, arruinado. Vera parpadeó, como si despertara de
15:31un trance. ¡Oh, Dios mío! Lo siento, Teresa, no sé en qué estaba pensando. Lope, que estaba amasando
15:41pan en la gran mesa central. Se acercó con una expresión de genuina preocupación en su rostro
15:46amable.
15:49¿Estás bien, Vera? Últimamente pareces, ausente, no eres tú. Vera forzó una sonrisa que no llegó a sus
15:56ojos. Estoy bien, de verdad. Solo un poco cansada, es todo. Malas noches. Pero no era solo cansancio y
16:05ellos lo sabían. La habían visto dejar caer una bandeja de copas la víspera, confundir el azúcar
16:12con la sal en una preparación, olvidar recados importantes. Pequeños errores que, sumados,
16:20pintaban el cuadro de una mente profundamente atribulada.
16:25Vera, dijo Teresa con suavidad, dejando a un lado el paño de cocina y tocándole el brazo.
16:30Somos tus amigos, si algo te preocupa, puedes contárnoslo. Un problema compartido es medio
16:37problema resuelto. Los ojos de Vera se llenaron de lágrimas. La amabilidad de sus compañeros era
16:44casi más difícil de soportar que la propia angustia. Se sentía culpable por su bajo rendimiento,
16:52por ser una carga, pero el miedo por su familia era una bestia que la devoraba por dentro.
16:56¿Estaría su madre enferma? ¿Se habría metido su hermano en otro lío? La falta de noticias era
17:03una tortura, un lienzo en blanco sobre el que su imaginación pintaba los peores escenarios posibles.
17:11Es, es mi familia, confesó en un hilo de voz. Hace mucho que no sé nada de ellos.
17:17Y tengo un mal presentimiento. Un nudo aquí, se llevó la mano al estómago, que no me deja vivir.
17:23Lope y Teresa intercambiaron una mirada de compasión. Comprendían ese sentimiento.
17:32En su mundo, la familia era a la vez el mayor apoyo y la mayor fuente de ansiedad. Especialmente
17:38cuando se estaba lejos.
17:42Escucha, dijo Lope, con su pragmatismo reconfortante. ¿Por qué no te tomas un momento?
17:47Siéntate, respira hondo. Teresa y yo nos encargamos de esto. Tu mente está en otra parte,
17:55y es normal. No te exijas tanto.
17:59Vera asintió, agradecida, y se retiró a un rincón de la cocina, sintiéndose a la vez
18:04aliviada y profundamente sola. La preocupación era un veneno que le robaba la concentración,
18:10la alegría, la vida. Y no veía el modo de encontrar el antídoto. En los pasillos nobles,
18:19otro tipo de veneno, más sutil y calculador, estaba en juego.
18:25Cristóbal, el nuevo mayordomo, se movía por la promesa con la sigilosa eficiencia de un depredador.
18:30Cada gesto, cada palabra, estaba imbuido de un propósito oculto. Su objetivo era desentrañar
18:39los secretos del servicio, encontrar palancas, debilidades, información que pudiera usar en
18:45su propio beneficio o en el de los marqueses. Y Curro, el sobrino de la gobernanta, le parecía
18:52un punto de entrada perfecto. Lo encontró reorganizando la platería en un aparador del
18:57comedor. Cristóbal se acercó sin hacer ruido, sus zapatos de suela de cuero apenas susurrando
19:03sobre la alfombra. Un trabajo excelente, joven, dijo Cristóbal, su voz melosa contrastando con
19:12la frialdad de sus ojos. Se nota la dedicación, Ángela debe de estar muy orgullosa de tener un
19:20sobrino tan aplicado en su equipo. Curro se tenso, el elogio de Cristóbal nunca era
19:27gratuito, siempre se sentía como el preámbulo de una trampa.
19:31Hago lo que puedo, señor, respondió con sequedad, sin levantar la vista del candelabro que estaba
19:37puliendo. Dígame, Curro, continuó el mayordomo, apoyándose casualmente en el aparador, invadiendo
19:46su espacio personal. Usted que está tan integrado, que tiene el oído pegado al corazón de esta
19:52casa. ¿Qué se cuece entre el servicio? He notado cierta. Inquietud, cuchicheos en las esquinas,
20:00miradas furtivas. ¿Hay algo que un nuevo mayordomo como yo debería saber? Era una
20:06pregunta directa, disfrazada de charla ociosa. Cristóbal lo observaba con una intensidad que
20:12parecía perforarle el alma, buscando cualquier signo de vacilación.
20:15Curro sintió una gota de sudor frío recorrerle la espalda. La reprimenda de su tía todavía resonaba
20:24en sus oídos. Lo último que necesitaba era ser el informante del mayordomo. Su lealtad,
20:30aunque maltrecha, seguía estando con su tía y con sus compañeros.
20:34No sé a qué se refiere, señor, respondió, su voz deliberadamente plana. El trabajo es duro,
20:43como siempre. Quizás sea sólo el cansancio del verano. ¿Cansancio? Repitió Cristóbal,
20:50arqueando una ceja. A mí me parece algo más. La llegada de este coronel Fuentes, por ejemplo,
20:57ha causado un revuelo considerable. Incluso el señor marqués de Aguinaga parece contrariado
21:04por su presencia. Cristóbal lanzó el anzuelo, esperando que Curro mordiera, que revelara
21:10alguna conexión, alguna historia. Pero Curro se mantuvo firme. Los asuntos de los señores no son
21:18de mi incumbencia, señor mayordomo, dijo, colocando el candelabro en su sitio con una
21:23firmeza definitiva. Y yo no sé nada sobre el servicio más allá de mis propias tareas. Si me
21:30disculpa, tengo mucho que hacer. La respuesta fue una evasiva perfecta, respetuosa en la forma pero
21:38inflexible en el fondo. Cristóbal lo miró fijamente durante un largo segundo, una sonrisa
21:45indescifrable jugando en sus labios. No había conseguido lo que buscaba, pero la partida no había
21:52hecho más que empezar. Por ahora, el joven había demostrado ser más astuto de lo que aparentaba.
21:59Por supuesto, Curro. Continúe, dijo. Y se alejó con la misma levedad con la que había llegado,
22:08dejando a Curro con el corazón latiéndole con fuerza. Había esquivado la bala, pero sabía que
22:15Cristóbal volvería a intentarlo. En la promesa, los secretos eran una moneda de cambio, y todo el
22:21mundo quería hacerse rico. Efectivamente, la presencia del coronel Fuentes no sólo incomodaba
22:29a Ángela y al servicio. En el salón de fumar, Lorenzo, el marqués de Aguinaga, observaba desde
22:36la ventana cómo el militar paseaba por el jardín, hablando animadamente con uno de los mozos de cuadra.
22:42La sola visión del uniforme, de la postura arrogante de Fuentes, le revolvía el estómago.
22:51Dejó la cortina de terciopelo y se sirvió un brandy. Sus movimientos eran bruscos, nerviosos.
22:59Se bebió el líquido ambarino de un solo trago, sintiendo cómo el calor le quemaba la garganta,
23:04pero no lograba apaciguar el hielo que se había instalado en su pecho. Lorenzo y Fuentes compartían
23:11un pasado, un pasado turbio enterrado bajo décadas de silencio y distancia autoimpuesta.
23:19Historias del protectorado en Marruecos, de operaciones que se salieron de los márgenes
23:23de lo permitido, de decisiones que era mejor olvidar. Fuentes era un hombre que conocía los
23:31esqueletos que Lorenzo guardaba en su armario, y su presencia en la promesa era como tener a un
23:35chantajista durmiendo bajo tu mismo techo.
23:40¡Maldita sea! murmuró para sí mismo, sirviéndose otra copa. ¿Qué demonios hacía allí? ¿Qué quería?
23:47Cada sonrisa de Fuentes, cada palabra cortés, le parecía una amenaza velada.
23:53Era un problema en potencia, una bomba de relojería que curró, en su estúpida e impulsiva búsqueda de la
24:00verdad, había colocado en el centro de sus vidas. Lorenzo no temía por la reputación de la familia
24:07Luján, temía por la suya propia. Temía que el coronel, por aburrimiento, por malicia o por
24:15alguna razón inescrutable, decidiera tirar de la manta y exponer verdades que lo destruirían.
24:23La promesa se había convertido de repente en un campo de minas, y él tenía que caminar con un
24:28cuidado exquisito. Mientras Lorenzo se ahogaba en su paranoia, en la biblioteca, otra relación se
24:35agrietaba bajo el peso de la desconfianza. Catalina, siempre proactiva y decidida a sacar adelante
24:43sus proyectos, había descolgado el teléfono para hacer una simple llamada. Oficina del Varón de
24:50Valladares, buenos días, habla Catalina de Luján, condesa de Campos. Quería concertar una cita con
24:57el varón para la semana que viene, para revisar los progresos de la explotación de mermeladas.
25:04Sí, muchas gracias, espero. En ese momento, Pelayo, su marido, entró en la biblioteca.
25:13La expresión de su rostro se ensombreció al instante al oír el nombre del varón. Se detuvo en
25:18seco, cruzándose de brazos, su postura irradiando una desaprobación gélida.
25:25Catalina, sintiendo su presencia, se giró y le dedicó una mirada interrogante mientras seguía
25:30esperando al teléfono. Pelayo simplemente negó con la cabeza, su mandíbula tensa. Sí, dígame.
25:39¿El martes a las 11? Perfecto, anótelo, por favor. Muchas gracias, adiós, colgó el auricular con
25:48un chasquido satisfactorio y se volvió hacia su marido. Bueno, ya está, el martes ten. Se puede
25:56saber por qué sigues tratando con ese hombre a mis espaldas. La interrumpió Pelayo, su voz era un
26:02reproche contenido. Catalina parpadeó, sorprendida por la hostilidad. No lo hago a tus espaldas, Pelayo.
26:10Acabas de verme hacerlo, es una llamada de negocios, puramente profesional. Es nuestro socio.
26:19Era mi socio, corrigió él, dando un paso adelante. Y te pedí explícitamente que me dejaras gestionar
26:25a mí la relación con él. Es un hombre, complicado, no me fío de sus intenciones, especialmente contigo.
26:34La tensión en la habitación se disparó. Esta no era una discusión nueva. Era la misma herida,
26:41reabierta una y otra vez. El choque entre la independencia feroz de Catalina y el instinto
26:46sobreprotector, casi posesivo, de Pelayo.
26:51¿Y qué insinúas, que no soy capaz de gestionar una reunión de negocios por mí misma? Replicó Catalina,
26:58su voz teñida de indignación. Llevo toda mi vida gestionando la promesa, Pelayo. He negociado
27:06con agricultores, con proveedores, con banqueros. Sé perfectamente cómo tratar con hombres complicados.
27:14Lo que no soporto es que me trates como a una niña indefensa. No te trato como a una niña,
27:21te trato como a mi esposa. Exclamó él, elevando la voz.
27:25Y mi deber es protegerte. El varón de Valladares no es como un agricultor de Luján.
27:33Es un tiburón, y no me gusta cómo te mira, no me gusta su interés en nuestros asuntos.
27:40Hay algo que no encaja, y hasta que no averigüe qué es, quiero que te mantengas al margen.
27:44Pues yo no quiero mantenerme al margen. Gritó Catalina, golpeando la mesa con la palma de la
27:52mano. Las mermeladas son mi proyecto, mi idea, no voy a permitir que me apartes de él por tus celos
27:59o tus inseguridades. Si tienes un problema con el varón, arréglalo. Pero no me uses a mí como
28:06excusa para ejercer tu control. La palabra control quedó suspendida en el aire, venenosa y certera.
28:12Pelayo retrocedió como si lo hubieran abofeteado. La discusión había tocado el nervio más sensible
28:19de su matrimonio. La lucha por el poder, el miedo a la pérdida, la falta de una confianza fundamental.
28:25No es control, Catalina. Es preocupación, dijo él, su voz ahora más baja, cargada de una frustración
28:34dolida. Pues a veces, tu preocupación y el control se parecen demasiado, susurró ella,
28:42con los ojos brillantes de lágrimas no derramadas.
28:44El silencio que cayó después fue más ruidoso que los gritos. Los condes de Campos y Luján se miraron a través de un abismo de
28:53incomprensión. La tensión matrimonial, lejos de disminuir, no dejaba de crecer, tejiendo una red cada vez más densa y asfixiante a su alrededor.
29:06Se habían convertido en dos extraños que compartían un título y una cama, pero cuyos corazones marchaban en direcciones opuestas.
29:14Atormentada y sin saber a quién más recurrir, Martina finalmente reunió el valor necesario.
29:23Sabía que Ángela estaría ocupada, quizás incluso enfadada por algún revuelo matutino, pero su necesidad era demasiado grande para posponerla.
29:32La encontró en el office de la planta noble, supervisando el pulido de la plata, precisamente la tarea que Curro había abandonado.
29:40Ángela, ¿puedo hablar contigo un momento? En privado, la voz de Martina era apenas un murmullo, pero estaba cargada de una urgencia que la gobernanta captó de inmediato.
29:54Ángela, todavía alterada por su enfrentamiento con Curro, miró a la joven. Vio la palidez de su rostro, la sombra oscura bajo sus ojos.
30:05Dejó a un lado su propia angustia y asintió, su instinto protector tomando el control.
30:10Por supuesto, señorita, vayamos a mi despacho. El pequeño y ordenado despacho de la gobernanta era un oasis de calma.
30:21Ángela cerró la puerta y le ofreció una silla a Martina, que se sentó en el borde, con las manos entrelazadas con fuerza sobre su regazo.
30:28¿Qué ocurre, señorita Martina? Parece usted muy angustiada. Martina respiró hondo, tratando de ordenar el caos de sus pensamientos.
30:41Ángela, necesito tu consejo, tu ayuda. He tomado una decisión, una muy importante.
30:46Hizo una pausa, y luego las palabras salieron de golpe, como el agua de una presa rota.
30:55Quiero llevar a cabo la segregación de mi parte de la promesa. Ángela se quedó inmóvil.
30:59De todas las crisis que había imaginado para ese día, esta era la más inesperada.
31:08La segregación era un término legal complejo y brutal. Significaba desmembrar la finca, dividir la propiedad, romper con siglos de tradición.
31:17Era un acto casi sacrílego. Señorita, comenzó a decir, pero no sabía cómo continuar.
31:26Lo sé, es una locura, se adelantó Martina, interpretando su silencio. Pero no veo otra salida.
31:35Esta casa, me ahoga, las expectativas, los recuerdos, las obligaciones. Siento que si no hago algo, si no creo mi propio espacio, mi propio futuro, desapareceré.
31:47Me convertiré en un fantasma más de los que pueblan estos pasillos. Las lágrimas que había estado conteniendo comenzaron a rodar por sus mejillas.
31:57No quiero casarme con el duque de Carvajal y Cifuentes. No quiero vivir una vida que otros han diseñado para mí.
32:05Quiero ser dueña de mi destino. Mi parte de la herencia es lo único que es verdaderamente mío. Y quiero reclamarlo.
32:11Separarlo del resto. Construir algo a partir de ahí. Ángela la escuchaba con una mezcla de asombro y una profunda empatía.
32:22Veía en Martina no a una niña caprichosa, sino a una joven luchando por su supervivencia con una valentía que no sabía que poseía.
32:29Su propio corazón, dolorido por la imprudencia de Curro, se ablandó ante la desesperación genuina de Martina.
32:37Es un paso muy grande, señorita, dijo Ángela con voz suave. Y muy complicado, legalmente, es un laberinto.
32:48Se enfrentará a la oposición de toda su familia. Su padre, los marqueses, lo verán como una traición.
32:56Lo sé, sollozó Martina. Por eso necesito tu ayuda. Tú conoces esta casa mejor que nadie.
33:01Conoces a la familia. Y eres la persona más sensata y pragmática que conozco. No sé por dónde empezar.
33:12Necesito un abogado. Necesito entender los documentos. Necesito estar preparada para la batalla que se avecina.
33:20Necesito ayuda para dar este paso sin cometer errores que me cuesten mi única oportunidad de ser libre.
33:25Ángela se levantó y se acercó a ella, colocando una mano reconfortante en su hombro.
33:34En ese momento, no era la gobernanta dirigiéndose a la sobrina del marqués.
33:38Eran dos mujeres, unidas por el dolor y la necesidad de control sobre sus propias vidas.
33:43Está bien, señorita, dijo Ángela, su voz firme. Respire, lo primero es la calma.
33:53Lo que propone es casi imposible, pero casi no es imposible. Lo primero será buscar discreción.
34:01Necesitamos encontrar un abogado de fuera de nuestro círculo, alguien leal solo a usted.
34:05Yo conozco a alguien en Madrid, un hombre mayor, serio, que le debe un favor a mi difunto esposo.
34:16Quizás él pueda orientarnos, pero debe saber que este camino será largo y doloroso.
34:23¿Está segura de que tiene la fuerza para recorrerlo? Martina levantó la vista, sus ojos rojos de llorar, pero ahora con una nueva chispa de determinación.
34:30No estoy segura de nada, Ángela, pero estoy más segura de esto que de cualquier otra cosa en mi vida.
34:41Ángela asintió lentamente. La decisión de Martina era un terremoto que sacudiría los cimientos de la promesa.
34:48Pero en medio de su propia tormenta personal, ayudar a esa joven a encontrar su libertad se sentía, extrañamente, como lo único correcto que podía hacer.
34:57Entonces, empezaremos por ahí, con discreción, y con valor.
35:04Y mientras estas tramas de poder, amor y libertad se tejían en los salones y pasillos,
35:09abajo, en el mundo del servicio, una esperanza que se creía muerta estaba a punto de resucitar de la forma más extraña.
35:18María Fernández había pasado el día sumida en una resignación melancólica.
35:22Había releído la última carta de Samuel hasta que las letras se habían vuelto borrosas.
35:27Ya no había rastro de él, no había mensajes, no había noticias.
35:33La esperanza, que había sido una llama viva y cálida en su pecho, se había reducido a un rescoldo agonizante.
35:41Había empezado a aceptar la dolorosa verdad.
35:43Samuel no volvería. Quizás lo habían atrapado, o quizás, simplemente, había seguido su camino y la había olvidado.
35:50Al atardecer, mientras recogía la ropa seca del tendedero exterior, se permitió un momento de debilidad.
36:01Se apoyó contra el muro de piedra, cerró los ojos y dejó que la desesperanza la inundara.
36:06El sueño de una vida juntos, de escapar de la servidumbre, se desvanecía como el humo.
36:15Se sentía tonta por haber creído, por haber esperado tanto.
36:19Fue entonces cuando lo oyó.
36:21Un crujido de ramas secas en el linde del bosque que rodeaba la finca.
36:25Al principio pensó que era un animal.
36:29Pero luego oyó un gemido ahogado, un sonido de puro agotamiento.
36:34Abrió los ojos, su corazón de repente martilleando contra sus costillas.
36:40Escudriñó la penumbra del atardecer, y entonces lo vio.
36:43Una figura que emergía de entre los árboles, tropezando, moviéndose con la lentitud de un hombre al borde del colapso.
36:52Samuel, susurró, sin atreverse a creerlo.
36:55La figura levantó la cabeza.
36:57Y el corazón de María se detuvo.
37:01Era él, era Samuel.
37:03La alegría pura, abrumadora, la golpeó con la fuerza de una ola.
37:09Se le escapó un grito ahogado y corrió hacia él, con las lágrimas brotando de sus ojos.
37:16Samuel, has vuelto, oh, Dios mío, has vuelto.
37:20Exclamaba mientras corría por el campo.
37:22Pero a medida que se acercaba, la euforia empezó a mezclarse con una creciente inquietud.
37:31Algo no estaba bien.
37:32Esta no era la llegada triunfal que había imaginado mil veces en sus sueños.
37:36No había una sonrisa en el rostro de Samuel.
37:40Su cara estaba cubierta de mugre y arañazos, sus mejillas hundidas, sus ojos desorbitados por el pánico y el agotamiento.
37:47Su ropa, antes decente, estaba hecha jirones y manchada de barro y de algo que parecía sangre seca.
37:58Cojeaba ostensiblemente y respiraba en jadeos cortos y dolorosos.
38:02No parecía un amante que regresa, sino un fugitivo acosado.
38:06Cuando María llegó a su lado, lo que esperaba ser un abrazo apasionado se convirtió en un intento desesperado de sostenerlo para que no se derrumbara.
38:18Olía a sudor, a tierra y a miedo.
38:20Samuel, ¿qué te ha pasado?
38:22¿Estás herido?
38:24Preguntó ella, su voz temblando de preocupación.
38:26Él la agarró por los brazos, su fuerza sorprendentemente febril.
38:32Sus ojos no se enfocaban en ella, sino que seguían lanzando miradas frenéticas hacia el bosque del que había salido, como si esperara que los demonios lo persiguieran.
38:43María, jadeo con acento agudo, su voz era un graznido ronco.
38:48No hay tiempo, no puedo explicarlo ahora.
38:50Su mirada finalmente se clavó en la de ella, y lo que vio allí no fue amor, sino un terror primordial.
39:00Necesito ayuda, necesito, necesito esconderme, vienen a por mí.
39:05La alegría de María se congeló, reemplazada por un terror helado.
39:11No encajaba, nada de esto encajaba.
39:13El hombre que amaba había aparecido en la promesa, sí, pero no como un salvador, sino como un hombre roto y perseguido.
39:20Su llegada no era el principio de su sueño, sino la ominosa premonición de una nueva y terrible pesadilla.
39:29El impensable reencuentro se había producido, pero en lugar de disipar las sombras, parecía haber traído consigo una oscuridad mucho más profunda.
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