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00:00The End
00:30En su nueva aventura, el Valle de los Vampiros.
00:41El Valle de los Vampiros.
00:49Interpretado estelarmente por la bella actriz del cine nacional, Carmelita González.
00:55Eduardo Arozamena, Luis de Alba, Ocelia de la Fuente, Getty Valdés.
01:01Y como narrador, Isidro Olase.
01:04E interpretando a Calimán.
01:07El propio Calimán.
01:09Un libreto original de VÃctor Fox.
01:11Calimán.
01:20Calimán.
01:20Londres, la señorial y magnÃfica capital de Inglaterra.
01:41Londres, la segunda ciudad más populosa del mundo y la primera quizá en tradición y belleza.
01:54Con sus anchurosas avenidas, donde las señoriales construcciones soportan estoicas el paso mecánico del modernismo, sin inmutarse.
02:05Donde los monumentos a los grandes héroes y reyes que levantaron el gran imperio inglés,
02:11Vigilan desde sus pétreos tronos a sus fieles súbditos, fieles guardianes de sus tradiciones.
02:22Londres, ciudad de historia que se perpetúa en sus castillos medievales,
02:28en sus añosos puentes que han visto desfilar los años arrastrados en el viejo Támesis.
02:36Londres, ciudad de bruma, en la que vigila con ojo mecánico la torre del Big Ben.
02:53Londres, ciudad de contrastes,
02:57Londres, donde en sus calles enlozadas ruge el potente auto de carreras,
03:03mientras que en el Támesis se arrastra perezosa la barcaza carbonera.
03:08Donde el turista detiene su paso titubeante y prepara el lente de su cámara
03:14para imprimir la estampa del cambio de guardia en el palacio de Buckingham.
03:24Londres,
03:24donde los modernos automóviles detienen su marcha para ceder el paso al desfile de su majestad,
03:32abierto en la vanguardia por la caballerÃa de vistosos uniformes
03:36que escoltan la asombrosa carroza de los reyes
03:39en su viaje hacia el edificio del parlamento.
03:45Londres, ciudad eterna y magnÃfica.
03:50Aquella mañana, el sol de mayo bañaba cálidamente el señorial edificio.
04:00El Hotel Piccadilly,
04:02situado a escasos metros de la Plaza Piccadilly,
04:06lugar famoso por sus teatros y cines,
04:09donde los motores de autos llenan de extraño concierto
04:12bajo el ritmo que marcan los policÃas de tránsito.
04:21Dos singulares turistas
04:23abandonan el amplio hall del Hotel Piccadilly,
04:27avanzando hacia la acera.
04:28A su paso, un mozo uniformado se inclina en saludo atento
04:35mientras abre las puertas para dar paso a los distinguidos huéspedes.
04:40Uno era un muchacho de rostro vivaz y alegre,
04:45vistiendo su bien cortado traje de alpaca gris.
04:48El otro, un extraño y singular caballero,
04:52vestido a la usanza hindú,
04:55alto y de complexión atlética.
04:57Bajo su entallada casaca y pantalón de seda blanco,
05:02se adivinaba un cuerpo vigoroso y recio.
05:05Al accionar los brazos,
05:07los poderosos bÃceps amenazaban con romper la fina seda
05:10y su amplio tórax expandÃa al ritmo de su respiración.
05:16De la casaca surgÃa vigoroso un cuello musculado
05:19que sostenÃa su cabeza como estampa de un gladiador romano.
05:23Su rostro cobrizo, de finas facciones,
05:28cobraba más lucidez con los ojos de un azul intenso
05:31que semejaban dos lÃmpidas aguas marinas.
05:36Aquel rostro de asombrosa belleza varonil
05:38era coronado con un blanco turbante de seda
05:41donde al frente brillaba una gran esmeralda
05:44que lanzaba destellos al reflejo del sol.
05:46Aquel singular caballero
05:51completaba su indumentaria hindú
05:53con un cinturón de villa de oro
05:55donde colgaba una vaga curva con empuñadura de pedrerÃa.
06:00Aquellos dos singulares turistas eran
06:02Calimán y su pequeño amigo SolÃn.
06:06Las nueve y media de la mañana
06:15tenemos el tiempo suficiente para llegar a nuestra cita.
06:18¿Cita?
06:20Mi señor y amigo Calimán,
06:22yo sé que no debo hacer preguntas inútiles,
06:25pero creo que debo saber cómo es que has concertado
06:28una cita en nuestro primer dÃa en Londres.
06:30Mi querido y pequeño amigo SolÃn,
06:32en la vida siempre tenemos una cita tendiente.
06:35Cada segundo que transcurre de nuestra existencia
06:38se convierte en una cita con nuestro destino.
06:42Además, no creo que prefieras quedarte más tiempo en el hotel
06:46en esta hermosa mañana de primavera.
06:48Por supuesto que no, pero...
06:50pero habÃas dicho que durante nuestra visita a Londres
06:53nos dedicarÃamos a visitar todos sus monumentos,
06:56museos, castillos...
06:58En fin, que debemos hacer lo que todo turista.
07:01Lanzarte a la ciudad ávido de verlo todo.
07:03Vaya, vaya.
07:04Me alegro el que pienses en enriquecer tu cultura
07:07a través de los ojos, SolÃn.
07:10Pero él cumplir nuestra cita de ninguna manera
07:12cambia nuestros planes.
07:14Oh, señor.
07:15Yo conozco tus citas.
07:17No sé de qué artes te vales para convertir
07:19todas tus citas en el principio de una aventura.
07:21No.
07:23Tal vez tenga razón.
07:25Las citas siempre son...
07:26preámbulo a las aventuras más insospechadas.
07:29Pero eso...
07:30no puedo rechazar jamás una cita.
07:32¿Y con quién es la cita, señor?
07:35Oh, un viejo amigo.
07:37Un estimado amigo mÃo al cual hace años no veo.
07:41Y su nombre es Sir Frederick.
07:44¿Sir Frederick?
07:45Uh-huh.
07:45¿Un noble inglés?
07:46SÃ, descendiente de una de las familias más respetadas en Inglaterra.
07:51Nos espera los dÃas en el Club Bruller.
07:54Uno de los sitios más exclusivos en el que solo se admiten socios de alta aristocracia.
07:59Ah, pienso que esta cita va a ser lo más aburrida del mundo.
08:05¿A quién confiarse, Calimán?
08:07SÃ.
08:07Los ingleses tienen fama de ser aburridos.
08:10Y más aún cuando se reúnen en esos clubs explosivos de su aristocracia.
08:14Y más aún cuando la cita es a las diez de la mañana.
08:19Creo que será un dÃa perdido.
08:21SolÃn.
08:24Pequeño SolÃn.
08:25Hablas como un reaccionario que odia a la nobleza.
08:30Pero escucha.
08:31Vamos a cumplir una cita con la leyenda y el misterio.
08:36Una cita con el destino.
08:39No comprendo.
08:41Ya lo comprenderás cuando estemos frente a Sir Frederick.
08:45Te quedarás asombrado de mi viejo amigo.
08:48¿Vamos?
08:50El pequeño solÃn.
09:20SolÃn se acomodó en el asiento.
09:23Mientras Calimán hacÃa funcionar la marcha de su Rolls Royce.
09:33SolÃn iba a comentar algo.
09:35Pero prefirió quedarse mudo al ver a Calimán imprimir velocidad al moderno autoesport.
09:41No habÃa duda que Calimán ya conocÃa ampliamente aquella ciudad de tránsito vertiginoso.
09:57Cruzaron vertiginosamente también frente al edificio del ministerio.
10:01Y SolÃn alcanzó a ver a los guardias vigilar la anchurosa entrada.
10:06Después llegaron hasta la famosa Plaza de Trafalgar.
10:10¿Es esta la famosa Plaza de Trafalgar?
10:17SÃ, mucho, mucho, sÃ.
10:19Donde se perpetúa la memoria de uno de los más grandes héroes de Inglaterra.
10:23El almirante Nelson.
10:24El hombre que escribió una de las páginas más gloriosas de la historia de la fuerza naval de Inglaterra.
10:30Ese es su monumento.
10:31Una columna muy alta al final de la cual está la estatua del almirante Nelson.
10:36Y la plaza está adornada con dos grandes fuentes.
10:39Y hay miles de palomas.
10:41Asà es, sÃ.
10:42Las palomas de blanco plumaje cubren materialmente este lugar.
10:47Y los londinenses, fieles conservadores de sus costumbres, suelen venir todas las mañanas a alimentar las palomas.
10:53Sobre todo en esta época, en la que el sol brilla cálidamente.
10:57¿Hacia dónde vamos exactamente, señor?
10:58Y bueno, nuestra cita es al otro lado de la ciudad.
11:03Asà es que tendrás oportunidad de ir admirando sus bellezas que surgen a cada paso.
11:07El veloz auto Sport, de marca aristocrática, guiado por las manos diestras de Calimán,
11:31avanzaba vertiginoso serpenteando entre autobuses de dos pisos y señoriales automóviles, donde tal vez viajaba un ministro.
11:40AsÃ, cruzaron sobre uno de sus múltiples y famosos puentes.
11:44¿Este es el puente de Waterloo?
11:52Oh, sÃ, los ingleses editaron este puente como monumento a otro de sus grandes dientes.
12:00La batalla de Waterloo, cuando fuera derrotado Napoleón por el almirante BolÃvar.
12:06Mira, ese es el edificio del Parlamento, donde tantas veces se ha decidido el vestido del mundo.
12:13El pequeño solino, con los ojos redondos, asombrados, miró la señorÃa al torre del viejo reloj londinense.
12:22Ah, ¿y ese es el famoso Big Bang de Londres?
12:26Ajá.
12:28Y marca que faltan 15 minutos para llegar a nuestra ciudad.
12:31El tiempo justo para llegar, señor.
12:34Recuerda que si de algo pueden acercar a los ingleses es precisamente su puntualidad.
12:52Calimán hundió el acelerador casi al máximo y el auto esforz se lanzó como catapulta por las tranquilas calles de aquel barrio aristocrático.
13:03Ya casi en las afueras de la ciudad.
13:06Luego...
13:20Bien.
13:21Faltan tres minutos para las diez.
13:24Bien, sÃgueme, SolÃn.
13:31Avanzaron por la limpia acera y el pequeño SolÃn se quedó admirado al ver un vetuzo edificio que se antojaba más un museo que un club.
13:43¡Qué edificio, eh!
13:45Más bien parece un castillo, señor.
13:47Ya, pues es el club.
13:49Duller.
13:50¿El qué?
13:51Vamos, deprisa, SolÃn.
13:53El club, ruler.
13:54En un edificio asÃ, solo puede haber momias.
13:59Ah, pero eso sÃ, momias de sangre azul.
14:03Calimán avanzó con paso firme seguido del muchacho.
14:06Ascendieron por la blanca escalinata de mármol y un mozo de librea abrió las puertas de cristal y con gesto de frÃa cordialidad dijo...
14:17Buenos dÃas, señor.
14:18Buenos dÃas, señor.
14:19¿A quién te voy a anunciar?
14:21Calimán es mi nombre.
14:23Tengo cita con Sir Frederick.
14:25Oh, sÃ, sÃ.
14:26Sir Frederick le espera, señor.
14:28Me sentiré muy honrado al llevarle a su presencia.
14:31Pero...
14:31Pero...
14:32¿Pero?
14:33El muchacho no puede pasar.
14:35El rostro vivaz del pequeño SolÃn se descompuso en una mueca de enojo.
14:58Al escuchar aquellas palabras cortantes del mozo y al sentir aquella mirada de desprecio, como si viera a un insecto.
15:07Dice usted que mi pequeño no puede pasar.
15:10Créame que lo siento.
15:11Lo siento muchÃsimo, caballero.
15:13Pero el club Rol es exclusivamente para socios y amigos personales.
15:17Pero...
15:18Escuche bien.
15:19Está absolutamente prohibido el paso a...
15:22A niños.
15:23SolÃn apretó los dientes con rabia.
15:25Con gusto habrÃa dado un amable puntapié a aquel mozo de modales distinguidos que lo miraba con desprecio y repulsión.
15:35Pero el muchacho recordó que él era un caballero y tuvo que conformarse con decir entre dientes.
15:43Esta es la primera momia del museo.
15:46Calimán sonrió sereno.
15:47Dentro de la sala, algunos respetables ancianos dirigieron su aristocrática mirada hacia ellos con gesto de desaprobación al mirar ahà a un insignificante muchacho.
16:02Créame que lo siento.
16:04Lo siento muchÃsimo, señor.
16:06Pero ninguno de los caballeros del club verÃa con buenos ojos que...
16:09Un muchachillo entrara a perturbar la tranquilidad con su insignificante presencia.
16:15¡Ay, James!
16:16¡Llévenme!
16:17¡No sea usted!
16:18¡Porque deje entrar, muchachos!
16:20Perdón.
16:21¿Quién me habla?
16:22Lord Champs.
16:23Parece que le ordena dejarnos entrar.
16:26El mozo miraba intrigado hacia un anciano que permanecÃa de espaldas a ellos.
16:31Al parecer, atento leyendo un periódico.
16:35Perdón, Lord Champs, pero...
16:37¿Usted ordena que el muchacho pase?
16:40Por supuesto.
16:42Yo pienso...
16:43Deje pasar al muchacho de una vez.
16:47SÃ, sÃ, mi Lord.
16:48Tiene usted la amabilidad de pasar.
16:51Gracias.
16:52Vamos, SolÃn.
16:56Oye, Calimán.
16:57Pero, ¿deberá ser ese respetable anciano ordenó que me dejaran pasar?
17:01Por supuesto que no, SolÃn.
17:05Fui yo.
17:09¿O acaso te olvidas de que soy un ventrilo?
17:12SÃ, sÃ, ya me doy cuenta.
17:14Fuiste tú como ventrilo que hiciste creer que era el anciano quien ordenaba dejarme pasar.
17:18Oh, por supuesto.
17:21¿Qué diablos este James es un torpe?
17:24Después de aquel truco que habÃa servido para dar paso al pequeño SolÃn,
17:31los respetables caballeros que se encontraban ahà frunciendo las cejas al ver cruzar airoso a un muchacho.
17:38El viejo Lord Champs llamó al mozo.
17:44¿James?
17:46¿James?
17:47¿Ahora, mi Lord?
17:48Mis ojos me encallen o ha entrado al truco de... un niño.
17:55SÃ, mi Lord.
17:56Es un niño.
17:57¿Y acaso no sabes que está prohibido el paso, niño?
18:01SÃ, mi Lord, pero...
18:02Pero...
18:03¿Usted te lo dejó dejarlo pasar?
18:04¿Que yo?
18:05¿Yo?
18:06¿Mil Lord?
18:07Dijo...
18:08¿James?
18:08Deje pasar al muchacho.
18:09¡Oh, jamás dije tal cosa!
18:12Pero, mi Lord, usted habló.
18:14¿James?
18:14¿Sabes una cosa?
18:16No, mi Lord.
18:17¿Eres un estúpido?
18:18SÃ, mi Lord.
18:19¿Qué?
18:19¿Qué?
18:20¿Qué?
18:20¿Qué?
18:20¿Qué?
18:20¿Qué?
18:21¿Qué?
18:21¿Qué?
18:21¿Qué?
18:22¿Qué?
18:22¿Qué?
18:22¿Qué?
18:23¿Qué?
18:23¿Qué?
18:24¿Qué?
18:24¿Qué?
18:24¿Qué?
18:24¿Qué?
18:25¿Qué?
18:25¿Qué?
18:31Después de aquel incidente, Calimán, seguido de cerca del pequeño SolÃn, se aproximaba
18:38hasta un ángulo de aquel lujoso salón, donde sus pasos se amortiguaban en las mullidas
18:43alfombras.
18:45Junto a un gran ventanal, en un cómodo sillón de terciopelo rojo, un anciano permanecÃa inmóvil.
18:53Sus pálidas manos sostenÃan un libro en el que la atención de aquel hombre estaba concentrada.
18:59Era un hombre de aspecto bondadoso y distinguido.
19:04Sus lacios cabellos blancos se mantenÃan escrupulosamente peinados, y en aquel rostro bordado
19:09de arrugas se adivinaba la concentración de la lectura, o tal vez, de la meditación.
19:18¿SÃ, Félix?
19:19La voz de Calimán hizo que el anciano reaccionara levemente.
19:23Sus manos cerraron totalmente el libro, y sus ojos, casi escondidos entre las profundas
19:31ojeras, giraron hasta descubrir la atlética figura de Calimán cerca de él.
19:36¿S�
19:37¿Quién?
19:38¿Quién es usted?
19:40No me recuerda, Sir Frederick.
19:42Los ojos del anciano se entrecerraron, como lentes de cámara queriendo afocar el objetivo.
19:49Luego, su rostro lleno de arrugas se iluminó con una sonrisa de agradable sorpresa.
19:56¡Calimán!
19:57¡Mi viejo amigo!
19:59¡Mi querido amigo!
20:00Pero...
20:01¿Pero en verdad es usted?
20:02¡Por supuesto, Sir Frederick!
20:06Los azules ojos de Calimán miraron brevemente el elegante reloj de pared que dejaba escapar
20:14las campanadas, y su recia y musculosa mano oprimió con fuerza la del anciano que sonreÃa
20:21ante la presencia de un viejo amigo.
20:26Contual a nuestra cita.
20:29Todo sÃ, por supuesto.
20:30Lo esperaba con verdadera ansiedad.
20:33Por medio de los periódicos me enteré de su llegada a esta ciudad, y no pasó mucho
20:37tiempo sin que supiera en qué hotel estaba hospedado, y sin pensarlo más, decidà comunicarle
20:43mi saludo y permitirme concertar esta cita.
20:48¡Bienvenido a Londres, amigo Calimán!
20:51Demos gracias al Todopoderoso que nos permite estrechar nuestras manos como sÃmbolo de la
20:56amistad.
20:56¡Oh!
20:57Pero veo que viene usted acompañado.
21:00PermÃteme presentarle a mÃ, compañero inseparable, mi amigo y estimado Sully.
21:07Es un honor conocerlo, Sir Plederick.
21:09Oye, yo a usted, caballerito.
21:12Ah, que sà merece la amistad y confianza de Calimán, pues me siento complacido de estrechar
21:17su mano.
21:18Gracias, señor.
21:19Pero tomen asiento, tomen asiento, y dispóngase a escuchar la más extraña de las historias
21:25que jamás que jamás hayan escuchado.
21:30El sol de la mañana entraba cálidamente por el ventanal.
21:47Sir Plederick, arrellanado en el amplio sillón de terciopelo rojo, miraba sonriente a los singulares
21:53invitados que permanecÃan frente a él.
21:55SolÃn miraba discretamente hacia la calle, pensando que la charla serÃa larga y se perderÃan
22:03de disfrutar de aquella soleada mañana para recorrer la ciudad, pero el muchacho no se
22:09atrevÃa a pronunciar palabra de reproche.
22:11Calimán deslizó su recia y varonil mano en la bolsa de su blanca casaca de seda y extrajo
22:18la cigarrera de oro que contenÃa los finos y aromáticos cigarrillos turcos.
22:24Los ojos del anciano se iluminaron con tintes de añoranza.
22:28¿Cigarrillos turcos?
22:30¿Aún son de su predilección?
22:32Oh, sÃ.
22:33No los cambiarÃa por ningún otro.
22:36PermÃtame.
22:37Calimán hizo funcionar su encendedor y la débil flama encendió el oscuro tabaco que
22:43penetró en la boca del anciano como bálsamo reconfortante.
22:50MagnÃfico tabaco en verdad.
22:53Al aspirar el cálido aroma recuerdo los años idos.
22:59Vienen a mi memoria las tierras del Medio Oriente.
23:02Bacar, Tel Aviv, Nueva Delhi, todo el embrujo de esas tierras misteriosas.
23:11SÃ, es asombroso como un cigarrillo.
23:14Puede traernos a la mente tantos recuerdos.
23:18Me imagino que aún estamos en aquel palacio de la India,
23:21con el rajar Eashim el Talar.
23:25En sus amplios jardines, que emanan mil perfumes exóticos,
23:30saboreando sendas copas de Kirsch,
23:34y disfrutando de estos cigarrillos que usted nos ofrecÃa.
23:38Y planeando nuestra cacerÃa del dÃa siguiente.
23:41Oh, sÃ, la cacerÃa del tigre real de Bengala en la India.
23:45Recuerdo que fue una expedición maravillosa.
23:48Montados en elefantes, nos internamos en busca de la presa.
23:52Y fue usted, usted, amigo Galimán,
23:55quien cobró la primera pieza.
23:57Un gigantesco tigre de Bengala,
23:59que cayó fulminado con una bala en medio de los ojos.
24:03Ah, de entonces ahora, los tiempos han cambiado.
24:09Cambiado mucho.
24:11Galimán,
24:13¿sabe usted que estoy en peligro de morir?
24:23¿Qué secreto esconde ser Frederick?
24:26¿Es el inicio de la más peligrosa y apasionante
24:29de todas las aventuras de Calimán?
24:31¿Qué secreto surgirá de boca del anciano?
24:34¿Londres será escenario de otra aventura de Calimán,
24:39el hombre increÃble?
24:49¡Calimán!
24:55En nuestro próximo programa habrá más emoción y misterio
24:59en el Valle de los Vampiros.
25:01Y recuerde,
25:03donde se haya una injusticia que reparar,
25:06o la emoción de una aventura,
25:08o la belleza de una mujer,
25:10¡ahà está!
25:20¡Calimán!
25:22¡El hombre increÃble!
25:24Esta fue otra radionovela estelar
25:29de producciones RCN
25:31realizada por Alfa.
25:34¡Gracias!
25:35¡Gracias!
25:36¡Gracias!
25:37¡Gracias!
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