El fiscal general del Estado, ese tipo que se encuentra en una situación delicadísima como presunto revelador de secretos pero al que le avala su amistad con Pedro y Begoña, comparecía este 18 de febrero en el Senado, en la Comisión de Justicia.
Y fue ahí donde la oposición pudo echársele a la cara. Primero habló él, Álvaro García Ortiz, desvergonzado, dándose golpes en el pecho:
"Este acto es un ejercicio de transparencia. [...] El Ministerio Fiscal ha actuado, actúa y actuará de forma imparcial y sometido exclusivamente al imperio de la ley".
Es difícil ser más jeta. Pero por suerte tuvo la palabra, en la propia cara del fiscal general, el Partido Popular, en voz de la senadora María José Pardo. Disfruten:
"Hace mucho tiempo que usted no debería ser fiscal general del Estado y ha despreciado a esta Cámara por su reticencia a aparecer, pero no nos sorprende mucho porque usted representa hoy una anormalidad democrática".
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