Alberto Spencer es un ídolo tanto en el Ecuador como en Uruguay, ambos países lo reconocen con orgullo como propio, pero él encontró su justo lugar entre los dos: se convirtió en el ecuatoriano de Peñarol. Contar su historia es hablar del fútbol de antes y ahora, del amor a la camiseta en contraposición con la mediatización y mercantilización del deporte. Spencer es un personaje, una época y una ética diferentes confrontadas con el fútbol actual.