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  • hace 5 años
La estación de Lonedale está a cargo de un viejo operador y su hija. El joven maquinista que hace el trayecto entre Lonedale y la civilización es el novio de la hija del maquinista, y al recibir su llamada en este día concreto la acompaña a la estación, donde, al encontrar a su padre sufriendo un dolor de cabeza y, nerviosa, ocupa su lugar en la estación después de despedirse de su novio maquinista mientras éste sube a la cabina de su máquina y se marcha. Su padre, cuando está a está a punto de marcharse, descubre que su revólver está estropeado y se lo lleva para arreglarlo. El viejo maquinista ha olvidado, sin embargo, que se trata del primer día del mes, en el que llega una gran suma de dinero a la estación desde la oficina de la ciudad de la Compañía Minera de Lonedale para la nómina. El tren se detiene y ella recibe la bolsa de dinero exprés. Dos vagabundos que viajan entre las vías ven esta entrega y, suponiendo que la chica está a cargo, se bajan para arriesgarse a conseguir el dinero. Como las ventanas están fuertemente enrejadas, se dirigen a la puerta trasera, que la chica, al oír un ruido inusual, se apresura a cerrar. Les resulta fácil forzarla. Después de cerrar las puertas, la chica se apresura a hacer uso del telégrafo y envía una llamada de auxilio a la siguiente estación, a unos kilómetros de distancia, donde sabe que el tren se detendrá, hacia donde la locomotora conducida por el novio de la chica se dirige. Mientras tanto, los vagabundos se abren paso, lenta pero inexorablemente, a través de los obstáculos hasta la habitación donde la chica guarda el dinero. Ella mantiene su ingenio y cuando los ladrones finalmente irrumpen en la habitación la encuentran a oscuras, ya que la chica ha apagado la luz y por el resplandor de la luz de la luna que penetra por la ventana ven el brazo y la mano extendidos de la chica sosteniendo un artefacto de acero de aspecto peligroso dirigido de lleno a sus caras que los obliga a arrinconarse. La locomotora se apresura hasta llegar a Lonedale y el maquinista y el bombero se apresuran a entrar en la estación, donde encuentran a los dos aspirantes a ladrones retenidos por una débil mujer armada con una llave inglesa niquelada que los vagabundos en la oscuridad confundieron con una pistola.
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