Dos de cada diez alumnos padecen maltrato físico o psicológico continuado por parte de uno o varios compañeros durante su época de estudiante.
Los agresores se comportan con crueldad para someter a su víctima, excluirla y marginarla. Las burlas, amenazas, agresiones físicas y el aislamiento son las prácticas habituales de los acosadores.
Raquel Berbané sufrió ataques desde los 7 años en Zaragoza, el colegio era un infierno para ella. Recibió cartas en las que le amenazaban de muerte. La llevaron al límite, se sintió acorralada, perseguida y señalada.
Dejó los estudios porque le daba pánico entrar en el aula. Ahora, tras 15 años de tratamiento psicológico, intenta recuperar la normalidad, aunque aún no ha conseguido olvidar a sus perseguidores.
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