Muchas personas creen haber encontrado ‘la solución mágica’ a gran parte de sus problemas en las ‘pastillas de la felicidad’. Son los ansiolíticos y antidepresivos. Y no pueden vivir sin ellos. Los españoles somos los terceros consumidores de ansiolíticos en Europa por detrás de irlandeses y portugueses. El insomnio y los trastornos de ansiedad a causa de la crisis económica han disparado el consumo de estas píldoras. El consumo de antidepresivos también se ha desorbitado en España. De hecho, en apenas una década se ha más que duplicado la venta de estas ‘pastillas de la felicidad’, como el famoso Prozac u otras moléculas que llegaron más tarde al mercado. En el año 2000 se consumían 30 dosis diarias de media por cada mil habitantes, mientras que en 2011 se pasó a 64, según datos de la OCDE. Por su parte, en los Estados Unidos domina el consumo de barbitúricos y las anfetaminas arrasan.
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