Las copas de cristal finas tienen unas frecuencias de resonancia que entran dentro del rango de las frecuencias audibles. Es decir, las podemos hacer vibrar de manera que emitan sonido. Y resulta que el fenómeno funciona también a la inversa. Si una copa de estas recibe un sonido con su frecuencia de resonancia, comenzará a oscilar. ¿Podremos romperla? Sí, si la amplitud de la onda (es decir, la amplitud de los vaivenes) es suficientemente grande. Jamie Vendra reúne en su voz la intensidad (db) y fecuencia (Hz) precisa para romper las copas de cristal.
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