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  • hace 14 años
El corredor de la muerte de Texas es el más temido de las penitenciarías estadounidenses. En ese Estado se ha consumado un tercio de las más de mil ejecuciones aplicadas por Estados Unidos desde que el Supremo reintrodujera la pena capital en 1976, según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, con sede en Washington. El ex-presidente de EE.UU., George W. Bush, fue en su etapa como gobernador de Texas uno de los más proclives a la aplicación de esta medida: presidió más de 152 ejecuciones durante sus seis años de mandato. Matar a condenados por asesinato es una lanzadera política en Estados Unidos y pocos son los políticos que osan censurar esta medida en público.

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