La reeducación de la dislexia o el tratamiento de la misma pretende corregir los factores o funciones deterioradas que originan los síntomas disléxicos y, en consecuencia, favorecer el aprendizaje escolar y el éxito en la vida. Una práctica habitual y recomendada por Thomson es el “sobreaprendizaje”: volver a aprender la lectoescritura, pero adecuando el ritmo a las posibilidades del niño, trabajando siempre con el principio rector del aprendizaje sin errores, propiciando los éxitos desde el principio y a cada paso del trabajo de sobreaprendizaje. Es importante dejar claro que cualquier plan de reeducación ha de
personalizarse lo más posible y ha de elaborarse a partir del diagnóstico del sujeto.
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