Alemania mira con indignación hacia la fábrica que ha puesto en jaque a sus sectores avícola y ganadero. Los piensos contaminados con dioxinas que salieron de sus instalaciones han obligado a cerrar casi 5.000 granjas y han tensado las relaciones con países como Holanda, Eslovaquia o Reino Unido, donde fueron comercializados huevos, carnes y derivados procedentes de varias de las explotac... http://es.euronews.net/
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