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  • hace 15 años
Imaginen a una mujer caminando por la calle, una figura encorvada que sostiene un bastón en su mano derecha, el despeinado cabello gris le cae sobre unas gruesas gafas. La mujer, que aparenta tener más de 80 años, es dura de oído y su modo de andar inseguro y a trompicones muestra claramente que tiene deficiencias motoras. Esta mujer es, sin embargo, una diseñadora de veintitantos años del estudio neoyorquino de Raymond Loewy. Patricia Moore se embarcó en 1980 en un experimento de tres años de duración para el que se caracterizó como una mujer de 85 años y viajó por Estados Unidos con el fin de experimentar cómo se desenvuelve una persona mayor por la ciudad. Para ello, restringió el movimiento de sus piernas con vendas alrededor de las rodillas, simuló tener artritis envolviendo sus dedos con papel de celo bajo los guantes, redujo su visión y audición, y se vistió con las ropas que suelen asociarse con una mujer anciana.

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Aprendizaje
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