Un equipo de investigadores británicos acaba de desvelar por qué una pequeña parte de la población europea porta una mutación que le hace inmune al virus del sida. La explicación se remonta varios siglos atrás: las plagas de la Edad Media propiciaron la supervivencia de esta variación genética.
Cuando el virus del sida entra en el organismo; se dirige a los glóbulos blancos y penetra en ellos a través de una 'entrada' denominada receptor CCR5. Aquellos afortunados que son resistentes al VIH portan una mutación en el receptor que evita que el virus penetre en las células inmunes.
Hasta ahora, a los científicos les intrigaba el origen de la mutación en cuestión (llamada CCR5-delta 32), pues es relativamente frecuente en la población europea (10%) mientras que prácticamente inexistente entre asiáticos o africanos. El VIH no es lo suficientemente antiguo como justificar la diferente distribución de la variante genética que, por otro lado, se calcula que tiene 700 años.
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