Aunque ya fue identificado a principios de 1940, el THC no se aisló y caracterizó hasta 1964 por el equipo del profesor Mechoulam en Israel. Isbell y colaboradores en 1967 realizaron la primera demostración cuidadosa en humanos de que los efectos de la marihuana podrían reproducirse con la administración de THC sintético (Iversen, 2001: 59-61). Hasta el momento se conocen por lo menos cuatro formas de síntesis estereoespecíficas de THC. Antes de 1980, hubo mucha especulación sobre los efectos producidos sobre el físico y la psique a través de vía inespecífica en las membranas celulares por parte de los cannabinoides. El descubrimiento del primer receptor de cannabinoides en los años ochenta ayudó a resolver este debate. Estos receptores eran comunes en animales y fueron encontrados en mamíferos, aves, peces y reptiles. Actualmente hay dos tipos conocidos de receptores: el CB1 y el CB2.
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