Fabbro analizó todos los casos clínicos de pacientes afásicos bilingües y multilingües publicados hasta el año 1999 y observó que el 60% de los casos presentaban un patrón de recuperación diferencial de una lengua. En concreto, el 32% de los casos recuperó mejor la primera lengua, mientras que el 28% recuperó mejor la segunda. Un ejemplo de una mejor recuperación de la primera lengua es el caso de una mujer cuya primera lengua era el francés y que además hablaba italiano de forma fluida. Esta mujer sufrió un accidente vascular cerebral que le provocó una afasia que únicamente le permitió producir la palabra oui (sí) durante los primeros días posteriores a la lesión. Progresivamente fue recuperando la producción del lenguaje. Aunque la paciente hablaba en francés con un acento extranjero y construía oraciones de forma incorrecta, cuando hablaba italiano las alteraciones fueron bastante más severas.
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