Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 16 años
Considerada una pérdida de tiempo, una costumbre mediterránea típica de los vagos y de los perezosos, la siesta vive ahora una segunda juventud. Las empresas descubren que dormir un rato mejora la productividad. Y sobre todo la salud. Esta costumbre tan española (Camilo José Cela la definió como el "yoga ibérico") es una práctica antigua. Se echaban un rato para descansar los antiguos romanos y los cortesanos y campesinos en la edad media. El organismo humano precisa hacer una pausa a mitad de la jornada. De acuerdo con nuestro reloj biológico, al cabo de ocho horas de estar despierto, el cuerpo atraviesa un bajón (la palabra siesta viene del latín "hora sexta", que defi ne el lapso del día entre las doce y las tres) y nos pide que paremos. La temperatura corporal baja, el cansancio pasa factura: hay que dormir.

Categoría

📚
Aprendizaje
Comentarios

Recomendada