Pedro Sánchez ha utilizado un término en política que suele sonar como una señal de alarma: “inasumible”. Lo pronunció tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, que ha dejado un saldo de al menos 70 fallecidos y ha puesto al sistema ferroviario, al Ministerio de Transportes y a su titular en un punto crítico.
El problema para el Gobierno trasciende la tragedia. Este siniestro ocurre solo nueve meses después del accidente de Adamuz, en Córdoba, y a menos de un mes de las elecciones. La campaña socialista, diseñada para resaltar cuestiones de vivienda y economía, se ha topado con una crisis que no permite eslóganes ni carteles sonrientes.