Las recientes declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, han desatado un intenso debate sobre los roles de género en el país, poniendo su desempeño bajo un escrutinio particular. Takaichi afirmó públicamente que trabaja más horas que sus predecesores varones debido a las exigencias adicionales que recaen sobre las mujeres, incluyendo las tareas del hogar y el proceso de maquillarse.