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  • hace 5 minutos
El rendimiento de Marc Cucurella con la selección española de fútbol se ha convertido en una de las mayores certezas para el seleccionador Luis de la Fuente. A sus 28 años de edad y nacido en Barcelona, el lateral se ha adueñado del carril izquierdo de la Roja tras debutar en la fase final de la Eurocopa de 2024, torneo donde partió como titular por delante de Alex Grimaldo a pesar de llegar tras una etapa irregular en el Chelsea. Desde aquel estreno en gran competición, respaldado por dos títulos internacionales en dos años, el carrilero acumula 35 partidos internacionales y un gol anotado ante Bulgaria en la fase de clasificación para el Mundial. Técnicamente, su primera aparición absoluta se remontaba a junio de 2021 frente a Lituania, cuando el grupo sub-21 tuvo que suplir al primer equipo por el positivo en Covid de Sergio Busquets.Más allá de su solvencia técnica y física en tareas defensivas, Cucurella aporta al colectivo un perfil competitivo caracterizado por la picardía y la gestión de las situaciones límite del juego. Muestra de ello fue el reciente choque disputado en Split frente a la selección de Croacia, donde provocó la expulsión de Ivan Perisic al cruzarse de manera inteligente en su trayectoria cuando el atacante balcánico arrastraba ya una tarjeta amarilla. Tras la acción, el lateral declaró en zona mixta: "Para mí, la roja es clara. Ha habido contacto, nada que objetar".La jugada desató la indignación de los 32.000 aficionados croatas presentes en las gradas, quienes dedicaron sonoros pitos al defensa cada vez que tocaba el balón. El lance derivó además en un tenso choque verbal con el seleccionador rival, Slaven Bilic, quien no obstante elogió al jugador en sala de prensa afirmando: "¿Quién no está enfadado con él si no es de su equipo? Me cae muy bien, es un gran jugador y una gran persona. He visto el documental que ha hecho con la situación de su hijo e, insisto, me cae muy bien. Él juega para defender a su equipo, pero claro que provoca".No se trata de un escenario nuevo para el futbolista, habituado a recibir la presión de las aficiones rivales en feudos extranjeros. En Alemania es blanco de las protestas del público por la célebre mano no señalada ante el disparo de Jamal Musiala en la Eurocopa de 2024, episodio sobre el que el jugador argumentó: "No sé, no fue culpa mía que no pitaran el penalti". Del mismo modo, en el estadio de Wembley se registraron pitos tras encararse con su compañero de club Jude Bellingham. Restando dramatismo a la hostilidad ambiental, el zaguero tiró de ironía señalando primero "¡Al final no voy a poder salir de España!" para añadir de inmediato: "¡No, no! ¡Es broma! Nada, es normal que ellos aprieten porque están jugando en casa, delante de su gente, con el estadio lleno. Pero nada, no ha pasado nada. Gajes del oficio. A seguir".En el ámbito de clubes, Cucurella continúa trabajando en su adaptación deportiva y familiar en Madrid, donde sus actuaciones mantienen un margen de progresión respecto a su brillante nivel internacional. Explicando esa diferencia de rendimiento, el jugador justificó: "Es normal, somos un equipo que está empezando un proyecto nuevo y que necesita tiempo. Aquí en la selección llevamos mucho tiempo con el mismo bloque y el mismo entrenador".Salvo contratiempo físico, el carrilero será un pilar fundamental en los próximos compromisos oficiales de la selección española en la Liga de Naciones programados para el mes de noviembre. España se medirá el día 12 a la República Checa en Praga y el día 15 a Inglaterra en el estadio Metropolitano de Madrid. Con la suma de cuatro puntos, o incluso tres en función del balance goleador, el combinado nacional garantizará el primer puesto de su grupo de cara al sorteo de los cuartos de final que se disputarán en marzo. 

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