Los cambios en el colesterol total, incluyendo las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL), fueron evaluados en los participantes antes y tres años después de completar dos tareas estresantes.
El estudio encontró que hay variación entre individuos. Algunos participantes muestran grandes incrementos incluso a corto plazo, mientras que otros no. Las respuestas de colesterol probablemente reflejan la forma en que las personas reaccionamos a los desafíos de la vida cotidiana. Estas respuestas se acumulan para conducir a un incremento en los niveles de colesterol o lípidos algunos años más tarde. Parece que la reacción de una persona al estrés es un mecanismo a través del cual se desarrollan niveles superiores de lípidos.
Los pruebas incluyeron el examen cardiovascular de los participantes, así como el análisis de funciones inflamatorias y hemostáticas, antes y después de efectuar tareas estresantes.
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