La marcha por el derecho a la vivienda celebrada este sábado en Valencia, que reunió a unos 6.000 manifestantes según la Delegación del Gobierno, ha finalizado con graves altercados, al menos cinco personas detenidas y nueve policías heridos. La movilización, convocada a las 11:00 horas en la Porta de La Mar por colectivos como el Sindicato de Inquilinas o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, recorrió el trayecto que separa este punto del Palau de les Arts Reina Sofia, escenario donde se celebraba el congreso de inversión inmobiliaria Real Estate Summit 2026 con figuras destacadas del sector como Toni Nadal, Albert Rivera o Juan Ramón Rallo.Aunque el recorrido transcurrió inicialmente sin incidentes, la tensión se desató al alcanzar el destino, momento en el que la marcha se dividió entre los asistentes pacíficos y un grupo de manifestantes que trató de romper el cordón de seguridad policial entre gritos de "vergüenza". Tras lanzar vallas, adoquines y pirotecnia contra las fuerzas de seguridad, varias personas lograron sobrepasar el perímetro e irrumpir en el recinto, llegando una veintena de ellas a acceder al Palau y ondear una bandera republicana desde una balconada. Ante el avance violento, los agentes de la Policía Nacional se vieron obligados a responder disparando al aire pelotas de goma, botes de humo y gases lacrimógenos para contener a los asaltantes y alejarlos del edificio. Los enfrentamientos dejaron un saldo de nueve agentes heridos, entre ellos el jefe de unidad con un brazo roto tras el impacto de una valla, y cinco arrestados.Los altercados han desatado una contundente reacción por parte de las organizaciones policiales. Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) denunciaron la "escalada de violencia" y reclamaron la "recuperación el principio de autoridad", advirtiendo de que "Una reivindicación legítima no puede servir de cobertura para la violencia" y que acciones como "romper un cordón policial, enfrentarse a los agentes o agredir a quienes están garantizando el ejercicio de un derecho fundamental no puede normalizarse ni quedar socialmente justificado por la reivindicación que haya detrás de una protesta".Asimismo, desde el sindicato Jupol hicieron hincapié en los avisos sobre "grupos antisistema infiltrados" y criticaron que "un dispositivo claramente infradimensionado" y una actuación "sin la contundencia necesaria" habían "comprometido gravemente" la "integridad y seguridad" de los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), señalando a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, como "única responsable" ante "el riesgo de que las decisiones políticas se impusieran sobre los criterios operativos de los mandos policiales". Por su parte, desde la Delegación del Gobierno explicaron que se trató de una actuación reactiva ante el intento de asalto violento que rompió el cordón policial.En el plano político, la actuación policial ha suscitado duras críticas por parte de formaciones de izquierda. La portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Valencia, Papi Robles, cargó contra la intervención asegurando que "Las imágenes de la Policía Nacional cargando contra manifestantes con porras y gas pimienta son lamentables. También había familias con niños y niñas, gente que solo quería hacer oír su voz. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, tiene que decidir si está con los manifestantes o con los especuladores a los que la policía defendía de esta forma tan violenta y desproporcionada. Una convención inmobiliaria blindada tras un cordón antidisturbios, mientras fuera hay quien reclama poder pagar un alquiler, lo dice todo sobre las prioridades de quien manda. Exigimos que se aclare quién ordenó la carga y con qué criterio".En la misma línea, Podemos ha registrado en el Congreso de los Diputados cinco preguntas dirigidas al Ministro del Interior, firmadas por Ione Belarra, para conocer qué autoridad dio la orden directa de cargar, cuántos proyectiles y gases se emplearon y qué constancia existe sobre las personas heridas. Tras disolverse los disturbios, parte de los manifestantes realizaron una sentada silenciosa haciendo sonar sus llaves antes de marchar hacia la Plaza del Ayuntamiento, donde se debatió la posibilidad de acampar como ocurre en otras ciudades de España.