00:00Buenas noches, es una historia de dolor y mucha resiliencia.
00:02Hoy se cumplen dos meses del devastador doble terremoto en La Guaira, en Venezuela.
00:07Se trata de Lucas Gámez, un niño de ocho años.
00:11Cumplía nueve años mientras avanzaban las labores de búsqueda y rescate allí en la zona.
00:17Conocimos en exclusiva que era el sobrino del cónsul de Venezuela en Medellín.
00:22Una historia de mucho dolor, pero que hoy se convierte en ejemplo de superación.
00:28Por primera vez, su madre habla en un informativo colombiano.
00:33Hola chicos, bueno, para todos los que siguen a mi mamá, les vamos a avisar que compramos un ajolotico
00:41y vamos a hacer una encuesta de ponerle nombre, voten el que más le guste y el que gane,
00:50nosotros vamos a ver si nos gusta y lo ponemos.
01:01Lucas era entre todos un niño soñador.
01:04Era ajolotico premium.
01:08Tenía esa forma de mirar el mundo como si todo fuera posible.
01:12Y también era el sueño de una familia.
01:20Pero hace dos meses, la tragedia le arrancó la vida.
01:24Hoy su madre habla por primera vez.
01:27A veces pienso que se fue de viaje, intento pensar eso.
01:34Y es como mirarlo y es reírme.
01:36Es acordarme de él y saber que siempre hay alguna picardía.
01:42Recuerda el minuto a minuto.
01:44Era un niño muy alegre, que quería mucho a su familia.
01:49Era increíble porque, y siempre lo resalto, porque Lucas vivió una niñez diferente porque su papá y su mamá estaban
01:58divorciados,
01:58pero sin embargo éramos muy unidos.
02:01Entonces era muy loco porque todo el mundo resaltaba eso.
02:04Guau, Lucas, como quiera a su papá y a su mamá, nos quería de la misma manera.
02:08O sea, siempre nos quería ver bien.
02:10Un niño alegre, muy empático, como muy pendiente de lo que al otro le hacía falta.
02:16Si tenía un amigo que estaba pasando por alguna situación, era como que él se daba cuenta.
02:21La última vez que lo vio.
02:22Me decía, hay niños que no tienen mamá y papá.
02:25Me pongo triste por eso.
02:26O sea, como que evaluaba situaciones de la vida que estaba muy pequeño para hacerlo.
02:30Hola, chicos.
02:32La última vez que escuchó su voz.
02:34Les vamos a avisar que compramos un ajolotico.
02:38Y ese instante en que entendió que Lucas ya no volvería.
02:43Así que cuando llegamos al edificio lo reconozco porque estaba el nombre, el nombre del edificio Miramar.
02:49Y bueno, ahí te puedes imaginarme angustia.
02:51Me tiré al piso, empecé a gritar.
02:54Bueno, fueron momentos desgarradores que a veces no quiero ni recordar.
02:59El menor tenía ocho años.
03:01Cumplía nueve mientras avanzaban las labores de búsqueda.
03:05No hubo celebración de cumpleaños.
03:07Yo cuento siempre que la primera noche grité demasiado y lo escuché.
03:11No sé si fue también las ganas de querer escucharlo porque, bueno, finalmente cuando lo consiguen nos damos cuenta que
03:18estuvo, que había fallecido desde el día uno.
03:21Pero hubo un momento donde yo dije, bueno, Dios, cuando ya habían pasado más de diez días, si tú te
03:27lo llevaste o sientes que él se tiene que ir contigo, por favor, ayúdame.
03:31Yo quiero despedirme.
03:32Yo quiero verlo.
03:33Yo me quiero despedir.
03:34Yo ya.
03:35O sea, quiero sentir que él se fue al cielo porque yo nunca sentí que se había muerto.
03:40Catorce días después fue hallado debajo de los escombros.
03:44Hola, chicos.
03:45El niño era sobrino del entonces cónsul de Venezuela en Medellín, José González.
03:49Hoy su madre se pone de pie e intenta reconstruirse en honor a su memoria.
03:54O sea, yo de hecho contemplé, o sea, o me muero o vivo.
03:58Pero si me muero, me muero.
04:00O sea, no lo voy a ni a pensar.
04:02O sea, realmente lo hago.
04:04Y si me quedo en esta vida, me quedo para bien, para honrar el nombre de Lucas y para yo
04:08ser una mujer entre lo que pueda, feliz como pueda.
04:11Y dice que para ella y el resto de la familia él no se ha ido y continúa en su
04:16corazón.
04:18Bueno, chao, los quiero.
04:19Chao.
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