La presencia de la DEA y del Departamento de Justicia confirma que Estados Unidos ve en el nuevo gobierno de De la Espriella a un aliado estratégico dispuesto a retomar la "línea dura". Las áreas de cooperación que se perfilan como prioritarias incluyen el intercambio de inteligencia, el fortalecimiento de la capacidad operativa de la Policía y el Ejército Nacional, y un agresivo plan para golpear las finanzas de los grupos armados ilegales.
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