La provincia de Castellón vive momentos de extrema angustia debido al incendio forestal que se originó hace cinco días en Vall d'Uixó y que ya ha calcinado un total de 9.300 hectáreas de terreno. Sin embargo, en medio de la desolación que deja el fuego a su paso, los equipos de emergencia han protagonizado una de las intervenciones más significativas y esperanzadoras de esta crisis en la localidad de Onda.Durante más de dos horas de intensa actividad, los medios de extinción centraron sus esfuerzos en un punto crítico: la ermita de Santa Bárbara. El trabajo constante de los medios de extinción aéreos, que han estado soltando cargas de agua cada cinco minutos sobre la ermita de Santa Bárbara, en la localidad castellonense de Onda, ha logrado salvar de las llamas, justo cuando el fuego la rodeaba, esta singular construcción y uno de los lugares más emblemáticos del municipio.La operación se desarrolló bajo la atenta mirada de los vecinos que se acercaban al lugar, viendo cómo los aviones descargaban agua de manera sistemática sobre los alrededores de la ermita, una edificación que algunas fuentes datan de principios del siglo XVI. El éxito de la maniobra permitió proteger un monumento que es parte fundamental de la identidad de los ondenses.La ubicación del templo es privilegiada, pero esa misma característica lo hacía extremadamente vulnerable ante el avance del fuego forestal. La ermita, ubicada en un cerro de las estribaciones del Montí a una altura de 326 metros, dominando el panorama de la Plana hasta el mar, es una imagen típica del municipio castellonense. Esta posición estratégica, que habitualmente ofrece una de las mejores panorámicas de la comarca, se convirtió en una zona de difícil acceso, obligando a los aviones a actuar con precisión para evitar que la ermita llegara a sucumbir ante las llamas.A pesar de este salvamento que ha supuesto un alivio para la población, la situación general del incendio sigue siendo crítica para la región. Las llamas han mostrado una virulencia extrema desde que se iniciaron en la Vall d'Uixó, afectando a una vasta superficie de monte. La cifra de 9.300 hectáreas arrasadas hasta el momento sitúa a este fuego como una amenaza de gran magnitud, manteniendo a los servicios de emergencia en alerta máxima ante la evolución de las condiciones meteorológicas en la zona. El trabajo de los brigadistas y pilotos continúa siendo fundamental para perimetrar el fuego y evitar que otros núcleos patrimoniales o viviendas se vean afectados por esta catástrofe ambiental.
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