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  • hace 3 horas
La profecía se cumplió.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cumplió al pie de la letra una de las predicciones más repetidas en los últimos años: cuando la presión judicial se acercara a su círculo más íntimo, renegaría de los suyos para salvar la narrativa.

La sentencia que condena a su hermano David Sánchez y el avance del caso contra su esposa Begoña Gómez han puesto a prueba esa hipótesis. Y Sánchez ha respondido exactamente como se esperaba.

El 14 de julio de 2026, la Audiencia Provincial de Badajoz condenó a David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente, a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa. El tribunal consideró probado que se creó a su medida un puesto en la Diputación de Badajoz (coordinador de conservatorios y posteriormente jefe de la Oficina de Artes Escénicas) con condiciones de alta dirección, saltándose los principios de mérito, capacidad y publicidad.

Por su parte, Begoña Gómez sigue imputada y enviada a juicio por delitos que incluyen tráfico de influencias y malversación de caudales públicos, entre otros. La Audiencia de Madrid ha confirmado recientemente la apertura de juicio oral contra ella.

En su comparecencia de balance del curso político este martes 28 de julio, Sánchez evitó referirse a ellos en términos familiares y optó por una fórmula calculada:

Evidentemente Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano, pero son Begoña Gómez y David Sánchez, dos personas que durante toda su vida lo que han hecho es trabajar y formarse.

Insistió en los títulos y trayectorias profesionales de ambos, presentándolos como víctimas de una “causa política” impulsada por acusaciones populares y la derecha. Sobre su hermano, destacó su formación en Economía (ICADE), Dirección de Orquesta en San Petersburgo y dominio de varios idiomas. Sobre su esposa, recordó que ya trabajaba antes de que él llegara a Moncloa y que renunció a su empresa para evitar conflictos (aunque reales o artificiales).

El mensaje es claro: "no son los míos" en sentido político o familiar comprometedor. Son individuos con méritos propios que sufren un acoso externo. Una manera elegante de tomar distancia sin abandonarles formalmente, pero separando su imagen presidencial de las condenas e imputaciones.

La profecía cumplida

Hace tiempo que analistas y opositores advertían de esta dinámica. Sánchez, maestro en supervivencia política, siempre ha priorizado el relato por encima de las lealtades personales cuando estas se convierten en lastre. Primero fueron otros dirigentes del PSOE; ahora, con la justicia rozando el núcleo familiar, la estrategia se repite: deshumanizar el vínculo (“no es mi hermano, es David Sánchez”) para blindar su propia posición.

Mientras tanto, el presidente sigue denunciando lawfare, bulos y persecución judicial, manteniendo la tesis de que todo forma parte de una conspiración contra él. La realidad judicial avanza: una condena firme (aunque recurrible) al hermano y un juicio a

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Transcripción
00:00Fíjese, ya la pregunta que usted hace sobre mi familia,
00:08porque evidentemente Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano,
00:13pero son Begoña Gómez y David Sánchez.
00:15Son dos personas que durante toda su vida lo que han hecho ha sido trabajar, formarse.
00:21Uno es mi hermano David Sánchez, licenciado en Económicas por ICADE,
00:26licenciado en Composición y Dirección de Orquesta por la Universidad Rusa de San Petersburgo,
00:32donde vivió seis años, habla perfectamente ruso, inglés, donde vivió muchos años,
00:39habla perfectamente francés, italiano, y es una persona que ha dedicado toda su vida
00:44a trabajar de forma íntegra y a formarse.
00:47No es mi hermano solo, es fundamentalmente David Sánchez.
00:51Y por tanto él, en un sistema garantista como el nuestro,
00:54tiene todo el derecho a recurrir esta sentencia que considera injusta
01:00y esperemos que otras instancias, evidentemente, le den la razón, como yo le defiendo también.
01:07Y Begoña Gómez pasa lo mismo.
01:09Begoña Gómez y yo nos conocimos cuando teníamos 30 años.
01:15Llevaba ya más de 10 años trabajando en su empresa.
01:18Cuando dejó su empresa fue en el año 2018 cuando yo entré a ser presidente del gobierno
01:26en esta sede del Palacio de la Moncloa.
01:28Renunció a su empresa y lo hizo para evitar cualquier conflicto de interés
01:35y para evitar cualquier tipo de problema que pudiera surgir, aunque fuera artificial e intencionado,
01:45por parte de intereses que efectivamente hoy, a través de las acusaciones populares, están haciendo.
01:51Pero era una profesional antes de que yo la conociera.
01:58Y antes de yo ser secretario general del Partido Socialista, hasta allá colaboraba en la Universidad Complutense
02:04con algunos másters, estudios de posgrado que ella lideraba y diseñó.
02:11Por tanto, no es mi mujer, es Begoña Gómez.
02:16Lo digo porque en muchas ocasiones, con ese tipo de, no lo digo por usted, de estrategias,
02:21lo que se hace es deshumanizar a personas que tienen un pasado de integridad, de profesionalidad
02:27y que además hasta incluso han sacrificado buena parte de su desarrollo profesional,
02:31como es el caso de Begoña Gómez, simplemente porque yo soy presidente del gobierno.
02:35Y la pregunta que nos tenemos que hacer es,
02:38¿la pareja de un presidente o presidenta de gobierno tiene que renunciar a su carrera profesional?
02:43¿Esa es la España que queremos?
02:49Y luego ya, pues la deriva judicial, pues, en fin, esperemos que acabe lo que tiene que acabar,
02:56que ya saben cuál es mi opinión.

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